La historia de la República de Platón‘, de Simon Blackburn

Simon Blackburn, profesor en Cambridge, se enmarca en lo que, en sentido más o menos amplio, llamamos tradición empirista, tan propia del mundo anglos…

Simon Blackburn, profesor en Cambridge, se enmarca en lo que, en sentido más o menos amplio, llamamos tradición empirista, tan propia del mundo anglosajón. Aunque no del todo ausente, no parece que esta tradición haya calado muy hondo por nuestros pagos culturales.

Señalemos, al paso, que junto al empirismo dominante en el ámbito británico, se ha dado también en el mismo una línea diríamos que permanente de carácter platónico: piénsese en los platónicos de Cambridge o en algunos románticos ingleses del XIX. No los ignora Blackburn.

Entendamos, pues, que no podamos esperar de este libro las sutilezas propias de la hermenéutica continental o que nos haga partícipes de las tensiones religioso-metafísicas en las que se debate Platón, máxime teniendo en cuenta la inclinación escéptica declarada por el propio autor.

A cambio, se nos ofrece un Platón más cercano a nuestras cuitas cotidianas y una reflexión -al alcance de todos- acerca de las mismas. De “lectura práctica” califica el autor su obra; a saber: arrimándola a las actuales discusiones en las que se debate la filosofía política.

A Platón lo que es de Platón: La República constituye “el libro más grande y más fértil del canon filosófico occidental” (pág. 11). En cita conocida y obligada, Alfred North es traído como testigo: “la tradición filosófica europea consiste en una sucesión de notas al pie de Platón” (15).

Si el libro que estamos comentando no nos muestra la génesis espiritual ni el sentido oculto de la obra platónica (Blackburn se muestra muy poco entusiasta de incidir en la “oralidad dialéctica” como clave interpretativa sobre la que Leo Strauss ha puesto el acento), sí nos muestra un Platón en liza con los grandes del pensamiento: Aristóteles, Kant, Hobbes, Hume.

Con éstos y con las actualizaciones de los mismos: comunitarismo, liberalismo de corte racional-dialogal, liberalismo utilitarista. Breve: Platón nos atañe y hay que tomar partido. Pues, ¿hay valores absolutos y debemos estar prestos al sacrificio? ¿Cuestión todo de utilidad y de poder? ¿Hay alguien –humano- que pueda pensar que no le atañen tales cuestiones? “Nos enfrentamos a doctrinas serias y profundas” (21).

Digamos que la obra de Blackburn se nos presenta como una discusión –no exenta de pasión- entre personas razonables y dispuestas a buscarle a la res publica su razón de ser. Neoconservadores –con Leo Strauus a la cabeza, en una identificación por lo demás simplista- no llevan precisamente la mejor parte.

La discusión entre Platón y los sofistas se nos muestra en toda su crudeza y actualidad. En un presente en que certezas optimistas de la Ilustración son ampliamente cuestionadas, Platón se burla de nosotros y nos desafía a pensar. En medio de cierta barbarie ambiental (huera cháchara, mentira propagandística y exhibición de poder), “nuestro futuro puede depender de lo profunda que sea la respuesta que demos a La República (159). La obra comentada es un acompañamiento y una invitación a que nuestra respuesta sea lo profunda que nuestro mundo nos exige.

La historia de la República de Platón
Simon Blackburn
Editorial Debate
185 páginas

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