la horrible abominación

Claro, es que el aborto es la más abominable de las abominaciones, junto con el libertinaje sexual y todas las políticas sociales de est…

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Claro, es que el aborto es la más abominable de las abominaciones, junto con el libertinaje sexual y todas las políticas sociales de esta España moderna. Y claro que la religión no tiene nada que ver con ello. ¿Sabéis que en una época la Iglesia sostenía que Dios infunde el alma en el instante del nacimiento? Entonces, en esa época el aborto no era pecado. La misma Iglesia que recomendaba a los sacerdotes que tuvieran amante en vez de esposa, en la época en que discutía el celibato, porque así los bienes de la Iglesia no los heredaba la posible descendencia ilegítima. La misma Iglesia que negaba que las mujeres tuvieran alma, que sólo tenían los hombres. La misma Iglesia que no se ha detenido ante la tortura ni el asesinato para imponer sus ideas cuando tenía poder político. Todo eso, claro, con el respaldo del profundo pensamiento de los teólogos, que para eso les dijo Dios que cuanto ataran o desataran en la tierra sería atado o desatado en el cielo. (¿No os suena a una célebre frase del Caudillo?) Pero eran otros tiempos. Hoy tenemos pruebas incontrovertibles de que el alma es infundida en el instante de la concepción, como dice hoy la Iglesia, contradiciendo su dictamen de fe de otros tiempos, y de que el celibato no es contrario a la naturaleza, sino un estado de gracia. Suerte que Dios no se lo concede a todos, porque entonces ninguno existiríamos, ni siquiera los curas. Y de que la mujer, como hoy sabemos por pruebas seguras, tiene alma al igual que el hombre, aunque las de otros tiempos no tuvieran y por eso aquellas pobrecillas no fueron al cielo ni al infierno. Es que la Iglesia y su moral siempre han tenido razón, lo que pasa es que ésta cambia con el tiempo. Como hoy, que condena el crimen del aborto de quien aún no existe pero llama a la pederastia que practican los curas sobre niños existentes de verdad simple "solicitación": cosas sin importancia el trauma psicológico de los niños sodomizados. Pero protejamos a los que no existen todavía, que son más importantes.

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