La ideología de género amenaza las aulas

En parte por desconocimiento, en parte por frivolidad, pero sobre todo como fruto de una estrategia, la ideología de la llamada perspectiva de género,…

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En parte por desconocimiento, en parte por frivolidad, pero sobre todo como fruto de una estrategia, la ideología de la llamada perspectiva de género, un subproducto del marxismo aplicado a las relaciones entre hombre y mujer, está alcanzando una expansión en España insólita en el resto de Europa.

La ideología de género no es la expresión del feminismo de la igualdad, no trata de actuar para que hombre y mujer tengan en la práctica los mismos derechos, es otra cosa. Es una concepción antropológica cultural y política que pretende que la diferencia sexual no exista, que se trata de una opción cultural, el género, que se expresa mediante diversos comportamientos sexuales alternativos, sucesivos y simultáneos.

La sexualidad no es ser hombre o mujer sino que estos son roles culturales que se aprenden. La sexualidad es comportarse como heterosexual, homosexual, bisexual o transexual, indistintamente.

Muchas leyes españolas tienen este marchamo. Esto explica, por ejemplo, el fracaso de la Ley de Protección Integral de la Violencia de Género. Pero ahora se trata también de introducirla en las aulas.

El método es relativamente simple, puede servir de excusa una encuesta en la que las respuestas sobre un tema resulten diferentes según sea chico o chica. Por ejemplo, que una bofetada a la pareja en una discusión sea calificada como grave por el 97% de las chicas y por el 74% de los chicos.

Y así sucesivamente con otros temas. Es evidente que las respuestas son distintas por muchas causas, pero una de fundamental es porque ellos procesan la información que reciben del exterior, configuran de manera distinta a como lo hacen ellas.

Ahí radica la dualidad objetiva, precisamente, entre el ser hombre y ser mujer, bajo la unidad constitutiva común del ser humano. Y esa dualidad es la que debe ser educada para servir al bien, pero en ningún caso negarla.

Pero, esta diferencia es considerada una situación negativa, fruto de la “sociedad patriarcal” que debe ser modificada, para que ambos grupos tengan las mismas opiniones, a base de actuar, de practicar el adoctrinamiento ideológico, el lavado de cerebro, sobre los chicos.

Por ejemplo, la profesora Enriqueta Díaz, que gracias a una beca del ayuntamiento de Sant Cugat, una de las poblaciones de España con más gente joven, ha hecho una encuesta a 350 estudiantes (por consiguiente de nula significación por la insuficiencia del tamaño de la muestra, ello sin contar con el posible sesgo de su composición).

A partir de los datos de dicha encuesta doña Enriqueta postula que “las acciones educativas que se emprendan tengan en cuenta la perspectiva de género” y subraya “la necesidad de prestar una atención específica a los varones porque son potenciales transmisores de la ideología patriarcal y ello les genera contradicciones importantes y con frecuencia dificultades específicas para construir su identidad”.

Es decir, el varón por el simple hecho de serlo, bajo la perspectiva de doña Enriqueta, es un ser potencialmente peligroso que desconoce su identidad y que debe ser reeducado. Lo curioso del caso es que esta iniciativa ha sido pagada por el Ayuntamiento de Sant Cugat que no solo es la población más joven de España y la que más ha crecido en los últimos años, sino la que presenta un porcentaje de católicos practicantes más elevado y, por consiguiente, con una influencia decisiva a la hora de votar por la alcaldía.

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