“La Iglesia está viva porque se basa en dos personas que lo están: Jesús y tú”

El pasado lunes 21 de junio, tuvo lugar en la sala magna de la Universidad Abat Oliva CEUel coloquio sobre el documental La Última Cima dirigid…

El pasado lunes 21 de junio, tuvo lugar en la sala magna de la Universidad Abat Oliva CEUel coloquio sobre el documental La Última Cima dirigido por Juan Manuel Cotelo. El acto -al que asistieron unas trescientas personas- fue organizado por Ayuda a la Iglesia Necesitada. El Rector de la universidad, Carlos Pérez del Valle, destacó que el film “remueve las conciencias de una sociedad parcialmente adormecida”.

Durante el acto, Juan Manuel contó anécdotas de la vida del sacerdote Pablo Domínguez –que murió el febrero de 2009 en un accidente de alpinismo en el Moncayo- proyectó el tráiler del documental y respondió las preguntas del público.
Sobre el deceso del sacerdote comentó “en su muerte no hay nada extraordinario, muchos mueren en la montaña así”. Lo que ilustra cómo fue su vida es que “el día en que nos dejó sólo había 1€ en su cuenta corriente”. Con su dinero realizó innombrables donaciones como pagar el alquiler de un bar para una pareja en el paro, o la carrera de teología de un padre de familia.
También destacó la labor de organizaciones como Ayuda a la Iglesia Necesitada puesto que “los cristianos no tenemos ni idea de lo que hace la Iglesia: la labor de un misionero en África o la vida en una comunidad de monjas. Alucinas cuando te enteras de lo que hacen”.
En particular, la entidad organizadora del acto -fundada en 1947- basa su labor en dar soporte a los sacerdotes en el mundo –los que no son noticia- muchos de ellos héroes que mueren por el hecho de ser cristianos -como los que viven en Irak- o en Bosnia torturados durante la guerra civil por los que no creían en Dios.
Una vida y un documental que no dejan indiferente a nadie
El director valora el impacto de la cinta, “con el documental estamos comprobando un milagro: las personas entran como espectadores pero salen tocadas y con deseo de empezar otra vida”. Sin embargo, asegura que “no es mérito nuestro, lo que se puede cualificar como éxito es que se produzcan conversiones, eso no lo puede conseguir el dinero”. Por ello, asegura que “se pueden ganar premios, pero si se quiere tocar un solo corazón, sin Dios no haces nada”. “Nuestro éxito se justificaba con tocar a una sola persona”, añadió. Y parece ser que lo consigue: “he visto el proceso completo de personas que piensan, ‘vaya, una de curas’ y que terminan porcomprarse una Biblia”.
En el funeral del sacerdote acudieron unas 3 mil personas, entre ellas 26 obispos. “Dios puso entre la gente a Pablo y todos los que le conocieron reconocen que les cambió su vida, de un modo u otro les hizo mella”. Pablo Domínguez conectaba con la gente, desde un desconocido -que le insultaba por la calle- hasta amigos, familiares o sacerdotes.
Cotelo cuenta la historia de un sacerdote que vio el documental pero que justo después tenía que celebrar misa. En la homilía dijo que, después de haber conocido a Pablo, empezaba una nueva vida para él. Un chico que tenía cáncer le prometió a Pablo que si se curaba se confesaría. Un día Juan Manuel se lo encontró dando saltos de alegría y buscando urgentemente un confesor. También se cuenta que ayudó a una mujer que después de abortar había pedido un sacerdote para que le ayudara “a dar sentido a todo esto”. En una situación más desesperada, dio un nuevo enfoque a la vida de una persona que iba a suicidarse.
El mismo director cuenta una anécdota de cuando se hallaba rodeado de niebla en una montaña. Cuando bajaba, se perdió y cuando llevaba una horaregresando una y otra vez al mismo punto le rezó a Pablo para que le sacara de allí. En ese preciso instante, se despejó la niebla lo justo para que pudiera ver una marca en el camino y regresar a él unos metros más allá.
Sobre anécdotas como ésta Juan Manuel habló de la casualidad como “el disfraz que utiliza Dios para conservar su anonimato”.
Sin embargo, aclara Cotelo, “Pablo sin Dios no era nada, Dios actuaba a través de Él, le concedió su gracia”. “La vida de Pablo, su eficacia, se basaba en dar amor gotita a gotita”, añadió. De hecho, como ha dicho el cardenal Cañizares sobre el film, “el director ha conseguido que el protagonista del documental no sea Pablo, sino Dios”.
Los medios de comunicación y los curas
Al inicio del documental el mismo Juan Manuel aparece en la pantalla con un elocuente monólogo: “los expertos me lo han dicho. Si hoy crucifico un sacerdote en público voy a tener éxito y voy a ganar premios. Si hablo bien de un cura, al que van a crucificar va a ser a mi”.
Sobre la imagen de los curas que se proyecta en los medios opina que “conocemos con detalle los detalles más oscuros de algunos curas” pero, como dice irónicamente en el monólogo, “tengo un problema: pues he conocido a un sacerdote buenísimo y quiero contarlo. Aparentemente su vida no da para una película porque no es pederasta, ni mujeriego, ni exorcista, ni ladrón (…). Es, nada más y nada menos, que un buen cura”.
En medio de la crisis, la desafección política, los casos de corrupción y otras noticias negativas, la película sintoniza con un momento en qué “hay ganas de oír cosas positivas de todo en general y de la Iglesia en particular”.
En ese contexto llega La Última cima que trae el mensaje que “Dios te quiere.Hemos sido creados para una misión concreta y la vida no termina en una caja de madera”.
Sin embargo, “no se hacen películas para convertir a nadie, tu no vas a hacer nada, sólo Dios lo hace”, insiste el director. Yendo a la naturaleza del mensaje, Cotelo afirmó que “el amor no es racional. Sólo si salimos de aquí 300 personas amando -y no sólo con unas cuantas ideas claras- conseguiremos resultados espectaculares”.

La santidad está al alcance de todos
Preguntado por algún defecto de Pablo, el director admitió tener ese mismo prejuicio: “nadie puede ser tan bueno”. Sin embargo, reconoció que “todos me hablaban bien de él”. “Cuando alguien te dice que le conocía de hacía 25 años y que a lo largo de ese tiempo no le escuchó hablar mal de nadie, uno no puede contar algo malo de él -aunque lo hubiera encontrado- porque sería injusto”.
En relación a esto, Cotelo advirtió que “no hay que presentar la vida de los santos como personas inalcanzables sino como personas que suben la cima de la santidad y realizan el último tramo atados a Cristo. La santidad está al alcance de todos”.
En este sentido constató que “la santidad no es un billete de la lotería, Dios es el mismo director del sorteo y se encarga de que toque”.
Por último, destacar un mensaje muy vital. Juan Manuel hizo un apunte histórico advirtiendo que es un error hablar de la historia de la Iglesia o del Cristo histórico como algo pasado. “La Iglesia está viva porque se basa en dos personas que están vivas: Jesús y tú”.
Difusión fulgurante
La historia de la gestación de la película está llena de tozudez y reticencia.
Antonio, un amigo de Juan Manuel, insistió hasta la saciedad en que tenía que conocer a Pablo Domínguez. Cotelo le repetía que no tenía ningún interés, que ya conocía otros curas y no entendía por qué tenía que conocerle.
Finalmente, debido a la persistencia de Antonio, accedió a asistir a una conferencia de Pablo. Según relata él mismo en el documental, “fui a la conferencia sin ganas pero aquel cura me cayó muy bien porque era provocador, irónico, incisivo y se atrevió a decir que para creer en Dios hay que usar la cabeza".
Su amigo no tuvo bastante con esto y fue más allá. “Envió un correo electrónico a varia gente con copia a mi diciendo que yo haría una película sobre el sacerdocio. Aunque inicialmente respondí que nunca haría eso finalmente me convenció”.
Durante el proceso no faltó quien le tachó de loco -algunos de ellos cristianos- y le recomendaban que, por lo menos, enmascarara el film como un documental de montañismo.
Una vez terminado, se distribuyeron tres copias – dos en Madrid y una en Toledo- y en dos semanas, por petición popular, pasaron a 60 y tres semanas después, a 80. Como dijo Juan Manuel, “Dios es más tozudo que Antonio”. Esta evolución pilló por sorpresa a la productora. “Lo más sorprendente es que se trata de un documental sobre un sacerdote”. La realidad es que lidera la estadística de número de espectadores por sala doblando a la segunda, Sexo en Nueva York 2.
Más de cien países, de lo más heterogéneos, ya han solicitado distribuir la cinta en sus cines: Kenia, China, Estados Unidos, Colombia, Argentina, Panamá o Italia entre otros.
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