La inflación sigue disparada en España, ¿cuánto subirán las hipotecas?

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La subida en España de los precios de los carburantes y lubricantes, alimentos y bebidas no alcohólicas, ha provocado que la inflación siga imparable y haya subido el mes pasado 3 décimas hasta alcanzar el 3,6%, según el indicador adelantado del índice de precios de consumo (IPC) publicado el pasado 28 de febrero.

De confirmarse estos datos el próximo viernes, 11 de marzo, se abre una incógnita sobre la posibilidad de que finalmente acabe subiendo el tipo de interés de referencia en la zona euro, lo que pondría en serio riesgo la recuperación económica e, inevitablemente, afectaría a las próximas revisiones anuales de las hipotecas. La pregunta que cabe hacerse es: ¿cuánto subirán?

En ese sentido, el Informe Mensual del mes de febrero de Estudios y Análisis Económico de ‘La Caixa’ publica una información, elaborada por Oriol Aspachs, del Departamento de Economía Europea de la entidad bancaria, en la que analiza los factores que provocan las actuales presiones inflacionistas y se pregunta si subirán o no los tipos.

El aviso de Trichet

El informe recuerda el aviso que en el mes de enero lanzaban los máximos responsables de la política monetaria europea sobre el riesgo de alteraciones en el tipo de interés de referencia. La rueda de prensa celebrada en esas fechas por el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, tras la reunión del comité de política monetaria, podría marcar un punto de inflexión.

Ante la gran incertidumbre que despierta el curso de la actual recuperación económica en los diferentes países de la UE, “el máximo responsable de la política monetaria europea señaló que las presiones inflacionistas habían aumentado más de lo esperado y que previsiblemente continuarían presentes en la primera mitad del año”, dice el informe.

Trichet también recordó que “él nunca se había comprometido a no subir el tipo de interés”, y que había que tener presente la anterior crisis de 2008, “cuando, en un entorno económico muy adverso, el BCE subió el tipo de interés de referencia para frenar el alza de la inflación”.

La cuestión es que la situación actual tiene un gran paralelismo con la vivida hace tres años, ya que entonces las presiones inflacionistas también tenían su origen en el aumento del precio de las materias primas a causa del gran incremento del precio del petróleo, que “había aumentado un 143% entre enero de 2007 y junio de 2008”.

Al igual que entonces, con el aumento del petróleo (34% desde enero de 2010) aumentan también el índice de productos agrícolas (63%), el precio de los metales industriales (32%), y también el precio de los metales preciosos, entre otras subidas.

Lo que estimula los precios al alza

Una diferencia entre el actual contexto de presión inflacionista actual y el de 2008 son las condiciones en las que se encuentran los bancos centrales para poder luchar contra la inflación.

“Entonces, el tipo de interés de referencia del BCE y la Fed se encontraba alrededor del 4%, con lo que tenían margen tanto al alza como a la baja para poder estabilizar los precios. Ahora, los tipos de interés se encuentran en mínimos históricos y, por lo tanto, el recorrido al alza no es un problema”, dice el informe.

Sin embargo, las medidas de inyección de liquidez no convencionales que han llevado a cabo ambas instituciones desde el inicio de la crisis, para que los bancos centrales de los diferentes países pudieran inyectar dinero en el sistema financiero, “podrían complicar la gestión de la política monetaria en un contexto de presiones inflacionistas”, advierte Aspachs en el estudio.

De hecho, numerosos expertos economistas han advertido de que esas medidas comportan un gran riesgo inflacionista, ya que “el aumento de liquidez en el sistema financiero podría sobreestimular la demanda vía un aumento del crédito, y ello acabaría presionando los precios al alza”.

En cualquier caso, este escenario no parece nada probable dadas las condiciones en las que se encuentra la demanda, agrega el estudio.

Pero, “existe otro canal, un poco menos vistoso pero igualmente peligroso, a través del cual la liquidez podría generar presiones inflacionistas”, destaca el informe de ‘La Caixa’.

La liquidez “podría haberse dirigido hacia activos con un elevado potencial de crecimiento, alimentando así movimientos especulativos”, añade. Nadie duda de que “las materias primas son un buen candidato, pues el fuerte crecimiento que están experimentando los países emergentes hace probable un crecimiento sostenido de sus precios en el medio plazo”.

Las dudas sobre la estrategia a seguir

Ante este escenario, “la disyuntiva en la que se encontrarán el BCE y la Fed, si el alza del precio de las materias primas continúa, será de primer orden”, advierte el experto.

“La decisión de subir el tipo de interés en este tipo de escenarios no tiene una respuesta obvia” ya que, como sucedió en 2008, podría darse una estrategia opuesta. “Mientras en la eurozona el tipo de interés de referencia aumentó 25 puntos básicos y se situó en el 4,25%, en Estados Unidos la Fed lo bajó del 4% al 2%”, recuerda el estudio.

Así las cosas, existe todo un debate sobre cuál puede ser la mejor estrategia para luchar contra la inflación, ante la imposibilidad de demostrar si las políticas de expansión cuantitativa están detrás del alza de los precios y si esto podría aumentar la volatilidad de los tipos de interés interbancarios.

Si finalmente se optara por la estrategia de empezar a retirar la liquidez inyectada, que es relativamente sencillo, nos encontraríamos con el problema de que la volatilidad podría subir más.

Una fórmula para retirar la liquidez sería incentivar a las entidades financieras para que la devuelvan al banco central. Y una forma sencilla de hacerlo es subiendo el tipo de interés de los depósitos que las entidades tienen en el BCE o la Fed, aunque es muy difícil calibrar los efectos de estas medidas.

Una segunda opción consiste en vender a las entidades financieras los títulos de deuda inicialmente comprados. Pero, podría generar fuertes presiones sobre los tipos de interés. “En un entorno en el que los estados ya están emitiendo una gran cantidad de deuda pública, si además la oferta se ve incrementada por la de la autoridad monetaria, los tipos de interés podrían tener que subir rápidamente para satisfacer a la demanda”.

“Este escenario, de producirse, sería muy dañino para el conjunto de la economía y podría frenar el proceso de recuperación”, señala el estudio publicado en el Informe Mensual de ‘La Caixa’.

“En definitiva, cabe esperar que las presiones inflacionistas al final sean moderadas y pasajeras. Los bancos centrales de los países en vías de desarrollo con altas presiones inflacionistas, como China y Brasil, ya han empezado a subir el tipo de interés. Ello debería moderar el crecimiento de su economía y, por lo tanto, restar presión a los precios de las materias primas. De no ser así, la presión sobre los bancos centrales de los países desarrollados volverá a ser máxima”, concluye Oriol Aspachs en su estudio.

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