La irracional persecución de la escuela concertada

Los dioses ciegan a aquellos que quieren destruir. Es una verdad histórica, pero no son aquellos personajes inventados quienes lo hacen, sino el propio sectarismo, la ideología entendida en su peor interpretación como miopía que reduce la visión de la realidad.

Esto es lo que sucede con los continuos ataques que sufre la educación concertada, y aún más la enseñanza diferenciada, que agrupa a los estudiantes de primaria y ESO en función de su sexo.

La retórica dice que los recursos de los conciertos deberían dedicarse a la educación pública que así mejoraría.  Dejemos al margen que la escuela concertada es consecuencia del derecho constitucional -además aplicado de manera imperfecta- de los padres a elegir la educación moral y religiosa de sus hijos, que conlleva la existencia de idearios de centros. Esta sola razón, la constitucional, debería bastar. Pero dejémosla a un lado para razonar solo en los estrechos términos de los detractores, los económicos.

Supongamos por un momento que todos los alumnos de la concertada se incorporaran al sistema público. ¿Qué sucedería?

El coste de la enseñanza pública se dispararía, sin mejorar los actuales niveles de calidad ligados a los recursos. Las plazas en la concertada son el 25% del total y la diferencia de coste por alumno con la pública se acerca a los 3500 euros que incrementarían los presupuestos públicos. ¿De dónde saldrían tantos miles de millones? Significaría condenar a la pública, ya castigada por los recortes, a una vida de estrecheces económicas. ¿Cómo va esto a mejorar nada?

 

Empeoraría el rendimiento escolar

En realidad, el coste sería menor porque todos los padres llevarían a sus hijos a la pública. Los que pudieran trasladarían a sus hijos a una escuela privada pagando el 100% de la matrícula. Esto solo estaría al alcance de las rentas medias-altas y altas. Resultado: el nivel de las nuevas aulas públicas con alumnos de la concertada declinaría, al desaparecer los mejores alumnos de la concertada, dado que existe una correlación importante entre nivel de renta de los padres, años de estudios y rendimiento escolar de los hijos (A igual dedicación de los padres como principal matización). Y si el nivel de cada aula es bajo a causa de los alumnos, el rendimiento del conjunto empeora.

La escuela concertada obtiene mejores resultados que la pública. Se aduce, con razón, que los niveles de renta de los padres son superiores, y que una vez descontado este efecto las diferencias son mínimas, pero se olvida una segunda componente ampliamente estudiada desde James S. Coleman (Social Capital in the Creation of Human Capital1988): el capital social de los centros, que acostumbra a ser superior en los concertados dotados de un ideario favorable a aquel capital. Esta es la explicación de porqué los centros religiosos obtienen mejores resultados, y del porqué también es así en los alumnos de familias religiosas que asisten a centros públicos. En otros términos la capacidad educativa de la familia es decisiva.

La forma de conseguir que los centros concertados incorporen a alumnos de bajos niveles de ingresos, una medida que mejoraría el rendimiento del conjunto, y mucho más barata que liquidar a la concertada, sería aumentar el concierto, de manera que la aportación por alumno se asemeje más a la pública; o, todavía más económica, dotar de fuertes becas a quienes quieren acudir a una escuela concertada con independencia de su renta.

La escuela pública ha de competir en calidad y autonomía de sus centros, de participación de padres y de toda la comunidad educativa local, lo de menos es su peso conjunto en alumnado. No importa si representa el 75% o el 60%. Lo que cuenta es que funcione mejor, mucho mejor, porque su eficiencia actual, la relación entre su coste y los objetivos que logra, la sitúa a la cola de Europa. Esto es lo que debería centrar su atención y no absurdos debates ideológicos. No importa quién sea el sujeto educado, mientras sea de conformidad de los padres y obtenga buenos resultados. Precisamente, lo que ahora no consigue el sistema público de educación en España.

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2 Comments

  1. 1

    Todo el tema de las escuelas concertadas, en un país que de verdad amase verdaderamente ” La libertad” y aceptara la premisa básica que dice que los responsables de la educación de los niños corresponde en primer lugar y único a los padres, pudiendo éstos, pueden recurrir a ayudas externas que les ayuden en esta tarea como puede ser la escuela. El Estado debiera esto ¿Como?, facilitando con el llamado “cheque escolar”, pero se entiende que por miedo a las consecuencias en muchas escuelas “públicas”, que se deberían esforzar mucho en mejorar, ya que de no hacerlo así deberían cerrar por falta de estudiantes.¡Ganarian todos! Tanto en la enseñanza publica como en la privada, Eso si,siempre que se valora economicamente igual,tanto la plaza “pública” como “la privada”

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