La levedad del ser

Indudablemente el gobierno, el Partido Socialista Obrero Español, debe sentirse preocupado por la doble circunstancia de la ausencia de Rodríguez Zapa…

Forum Libertas

Indudablemente el gobierno, el Partido Socialista Obrero Español, debe sentirse preocupado por la doble circunstancia de la ausencia de Rodríguez Zapatero de la reunión de países líderes de la UE y lo sucedido el día después, el encuentro de Rajoy con Merckel y Sarkozy, y el apoyo rotundo de ambos, que la reunión hispano-alemana en Mallorca no consiguió mitigar.
 
Apuntemos que, sin ser insólito, no es frecuente que se produzca ni un apoyo con tanta contundencia y, sobre todo, acto seguido del considerable menosprecio que ya se había dado con la reunión de Londres.
Pero más allá de los debates entre partidos la circunstancia debería preocuparnos al conjunto de los españoles, porque este hecho indica no solo la levedad del peso político de nuestro presidente del gobierno, cosa que ya es sabida, no sólo la escasa consideración que le tienen a su discurso económico, a pesar de los éxitos alcanzados por España, sino porque este doble golpe dice algo más. Señala que Zapatero no es un político bien acogido en el contexto europeo.
 
No lo es por los dos líderes de peso, Sarkozy y Merckel, que substituyeron a dos personas de muchísimo menor entidad como Chirac y Schröder. Pero más allá de esta circunstancia, que podría atribuirse a la adscripción política del francés y la alemana, hay que señalar que ni el laborista inglés, Brown y el dirigente del centro izquierda italiano, Prodi, han manifestado el más mínimo interés para atenuar la sensación de rechazo.
De hecho si se hace memoria, fácilmente se constará que leas relaciones de ZP con la izquierda europea son prácticamente inexistentes. La italiana, con los ex comunistas y D’Alema al frente, han manifestado abiertamente su rechazo.
 
El partido socialista francés no ha manifestado ningún interés por las políticas radical liberales de Zapatero y no digamos ya la socialdemocracia alemana. Ninguno de los dirigentes nórdicos han tenido nunca un gesto hacia quien dirige este país, y son bien conocidas las distancias lumínicas que separan el nuevo laborismo británico del post socialismo español, a pesar de que en este caso podría existir una mayor coincidencia por su afinidad en una perspectiva económica de perfil, digamos, mucho más capitalista.
 
A pesar de gobernar en España, Zapatero es también marginal en la Internacional Socialista, y está lejos de conseguir la tajada que Aznar logró en el campo del centro derecha, tanto en el ámbito del Partido Popular Europeo como en la Unión Internacional originariamente solo demócrata cristiana.
Existe un desequilibrio excesivo entre las capacidades, el interés, el posicionamiento en definitiva, que tiene Rodríguez Zapatero en el ámbito europeo y el peso real de los intereses españoles.
 
El riesgo que corremos ya se ha manifestado en diversas ocasiones y se acentuará con el tiempo: la ausencia de una defensa y promoción eficaz de los intereses de España en la Unión Europea, y más allá de ella, en el contexto atlántico.

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