La ley francesa de símbolos religiosos encuentra en Alsacia su mayor resistencia

La ley que prohíbe a los alumnos de la escuela pública francesa llevar símbolos religiosos continúa aplicándose desde que empezó el curso 2004-2005 el…

La ley que prohíbe a los alumnos de la escuela pública francesa llevar símbolos religiosos continúa aplicándose desde que empezó el curso 2004-2005 el pasado 2 de septiembre. Entre los numerosos lugares donde se ha producido resistencia a su cumplimiento, especialmente en alumnas musulmanas, cabe destacar la región de Alsacia. En esta zona fronteriza con Alemania, 7 de cada 10 chicas que antes llevaban el pañuelo islámico han optado por no quitárselo, según publicaba el jueves 16 de septiembre el diario LA CROIX. Las causas de esta particularidad dentro de la Francia laicista estarían en la importante comunidad turca de inmigración reciente, según asegura el investigador y especialista en Islam Franck Fregosi, y también en el espíritu de colaboración que tradicionalmente ha existido entre la Iglesia católica local y la administración en aplicación de un Concordato firmado en 1801. Este último hecho provocó que algunos analistas llegasen a afirmar incluso que la ley de símbolos no podía aplicarse en Alsacia (región, por cierto, con fuertes lazos históricos con Alemania). En cualquier caso, no hay ninguna excepción, al menos oficialmente.

LA CROIX ofrece, en su información, varios testimonios de alumnos alsacianos que denuncian que, por no cumplir la ley, son marginados en las clases y sufren todo tipo de discriminaciones y formas de racismo. “Nos tratan como si estuviésemos infectados por algún virus mortal”, explica Najet, una musulmana de 16 años. Otra alumna explica que la obligaron a quitarse el velo y que, cuando lo sustituyó por un sombrero, tampoco se lo permitieron. En definitiva, hay ejemplos de todo tipo, pero la mayor resistencia se produce seguramente más por la mentalidad de las familias de los alumnos afectados que por una posible flexibilidad. Los testimonios que ofrece el rotativo católico son claros y confluyen en una idea: “Se está aplicando la ley con rigor, como en el resto de Francia”.

La versión de los responsables políticos, sin embargo, revela que una cosa es la resistencia y otra que se siga llevando el signo religioso correspondiente. Durante el curso 2003-2004, fueron 466 las alumnas que llevaban habitualmente el pañuelo islámico en la escuela pública de Alsacia. Según fuentes gubernamentales, 200 se lo siguieron poniendo en los primeros días de inicio de este curso 2004-2005, una cifra que se redujo a 80 en la segunda semana y a 28 el jueves 16 de septiembre.

Con el ejemplo alsaciano, vemos no sólo que la ley de símbolos aprobada a principios de año es injusta, sino que está perjudicando la convivencia entre los alumnos y la comunidad educativa en general. Es inaceptable que una niña sea apartada de su aula para estudiar o realizar sus tareas escolares sólo por el hecho de que lleva algún signo religioso. Cabe recordar que los signos que llevan las personas no son de un espacio público, sino del cuerpo. ¿Eso es violar la laicidad si ésta es bien entendida?

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