La mirada

Tengo un nieto de ocho meses que lo mira todo. La mirada es su forma de comunicación, pero es mucho más que un lazo de vinculació…

Tengo un nieto de ocho meses que lo mira todo. La mirada es su forma de comunicación, pero es mucho más que un lazo de vinculación entre él y su entorno. Cuando veo la mirada experimento que sus ojos están aprendiendo. Tengo la sensación de que está procesado ingentes cantidades de información. Estoy convencido de que detrás de su mirada está la actitud de incorporar en su cerebro un montón de datos de su entorno. Estos, poco a poco, en el tiempo, se irán estructurando en forma de datos que serán básicos para el aprendizaje de las partes básicas del arte de vivir.

No paro de sorprenderme de la fuerza de esa mirada. Sus ojos apenas parpadean y el único gesto comunicativo explícito, además de lo que transmiten sus ojos y algunos sonidos desarticulados, es una sonrisa franca y luminosa. No soy consciente de haber experimentado estas sensaciones con mis hijos. Quizá iba demasiado agobiado como para atender profundamente estos detalles. Pero ahora, cuando estoy con mi nieto, es estimulante experimentar este dominio comunicativo que se establece entre él y las personas de su entorno. Estoy permanentemente sorprendido de este proceso. Es un misterio, pero es la base de la iniciación en la vida.

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