La misa comentada

Sin duda, retransmisiones televisivas preparadas desde la militancia cristiana y desde el periodismo auténtico al servicio de la fe y en la viv…

Forum Libertas

Sin duda, retransmisiones televisivas preparadas desde la militancia cristiana y desde el periodismo auténtico al servicio de la fe y en la vivencia del amor. Les tiendo mi abrazo de todo corazón a todas y a todos sea cual sea la cadena. Pero, por favor: Cállense ante el misterio. Y hablen sólo en aquellos momentos en que pueden y deben hacerlo. Como ahora, Domingo de Pascua, en que el Papa saluda a los fieles al término de la misa en la Plaza de San Pedro del Vaticano, momento en que empiezo a redactar este artículo.

¿A mí me han de explicar el significado y su traducción del canto final litúrgico en honor a María en lengua latina denominado Regina Caeli laetare aleluya Quia quem meruisti portare aleluya Resurexit sicut dixit aleluya Ora pro nobis Deum Aleluya? Así de corto. ¿Lo han de referir a los telespectadores que como yo atienden íntegra la retransmisión televisiva? Claro que deben hacerlo. PERO NUNCA MIENTRAS TODO EL PUEBLO DE DIOS CONGREGADO CANTA ESTE PRECIOSO HIMNO. Es el canto explosivo de alabanza que la Iglesia eleva a Nuestra Señora desde Pascua a Pentecostés. Ustedes hoy no me han permitido escucharlo cantándolo yo al mismo tiempo ante mi televisor.

Menos mal que ayer pude hacerlo en la Vigilia Pascual a la que asistí junto con el pueblo congregado sin necesidad de microfonista, después de atender reflexivamente las siete lecturas del Antiguo Testamento, los siete salmos cantados, la del Nuevo, el Aleluya (el mismo secular que hoy se ha cantado en Roma) y la proclamación del Evangelio.

Y menos mal que dado la ignorancia supina generalizada de la lengua latina soy capaz aún -abstrayéndome de comentarios- de cantar de memoria el Credo in unum Deum Patrem Omnipotentem cuando el Papa lo hace en las misas que preside y ustedes me comentan.

El comentario debería ser catequético, preparatorio. Estaría bien la sobreimpresión televisiva del texto latino del Pater Noster qui es in caelis. Santificetur Nomen Tuum. Adveniat Regnum Tuum. Fiat Voluntas Tua sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie et dimite nobis debita nostra sicut et nos dimitimus debitoribus nostris et ne nos inducas in tentationem sed liberanos a malo y etcétera. Estaría bien la traducción sobreimpresionada de discursos conocidos de antemano por ustedes, permitiendo así la escucha activa en la lengua en que se pronuncian sea la italiana, la francesa o la inglesa. Es un modo práctico de captar contenidos en otras lenguas.

La traducción simultánea evidencia una carencia de militancia litúrgica cristiana en nuestros templos. En otra época vivida por mí se acudía al templo con un librito llamado misal. En él se recogía el texto latino y su traducción en lengua vernácula con indicación precisa de los ritos, actitudes y sus significados. Hoy en Roma los fieles seguían con un misal con preces, lecturas y cantos. La instrucción consiste en esto. Compete en primer lugar a los ministros. Nos compete a todos un esfuerzo de aprendizaje catequético. El silencio, también en los participantes que asienten incluso si no cantan o rezan en voz alta, es escucha participativa. Es adentrarse en el misterio. Ante esto sólo cabe una actitud. La del silencio humano del opinante en beneficio del silencio interior de quién se acerca a Dios movido por la acción actuante del Espíritu Santo sea en un templo o ante un televisor.

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