La Moncloa zanja una huelga del servicio de limpieza contratando a otra empresa

El Ministerio de la Presidencia del Gobierno rescinde el contrato con la firma adjudicataria de los servicios de limpieza de La Moncloa para contratar…

El Ministerio de la Presidencia del Gobierno rescinde el contrato con la firma adjudicataria de los servicios de limpieza de La Moncloa para contratar a otra empresa.

 

La noticia no tendría mayor trascendencia si no fuera por una cuestión de fondo: los trabajadores acababan de iniciar una huelga porque la empresa concesionaria, Servimil, les obligaba a realizar tareas no contempladas en el convenio.

 

Así, planchar, hacer las camas, coser, desempeñar funciones de camarero e incluso, según fuentes de Comisiones Obreras, sacar a pasear al perro de Zapatero, eran algunas de las situaciones “inimaginables” para un empleado de la limpieza por las que tenían que pasar.

 

Los 120 trabajadores de Servimil se plantaron a las siete de la mañana del pasado lunes, 20 de noviembre, reivindicando un aumento salarial (su sueldo base es de 700 euros), mejoras sociales y que la empresa no les obligara a prestar unos “servicios personales” que ellos consideraban más propios de sirvientes o empleados del hogar que de empleados de la limpieza.

 

Según un portavoz de la federación regional de actividades diversas de Comisiones Obreras (CC.OO.) en Madrid, Gabino Bodes, los empleados fueron contratados “estrictamente” para desempeñar trabajos de limpieza en el complejo del Palacio de La Moncloa.

 

Huelga zanjada

 

No habían transcurrido ni 24 horas desde que se inició la huelga indefinida y el Ejecutivo de ZP daba por zanjada la misma: Presidencia del Gobierno rescindía el contrato con Servimil y, al mismo tiempo, colocaba a los 120 trabajadores o a una buena parte de los mismos en una más que posible situación de precariedad laboral.

 

Un portavoz de la vicepresidencia aseguró que todas las demandas que se hacen al personal, como el servicio de café o de comidas para invitados y para la vicepresidenta, están dentro del ámbito profesional. Además, “son tareas que se realizaban ya con los anteriores vicepresidentes”, añadió la misma fuente.

 

Sin embargo, el portavoz de CC.OO. matiza esta afirmación al añadir que la novedad es que, anteriormente, las empresas adjudicatarias compensaban a los empleados con un plus salarial por la realización de estos trabajos, que son totalmente ajenos al convenio.

 

Talante y sensibilidad, pura apariencia

 

Con la decisión de Presidencia se pone de manifiesto, una vez más, la ausencia de sensibilidad social de Zapatero, un mandatario que presume de lo que carece y, al mismo tiempo, se autocalifica un político de izquierdas de los de toda la vida. Sus palabras, promesas y compromisos no se corresponden con los hechos, como se constata en la información que también publicamos hoy sobre la supuesta ‘paridad’ en los cargos del Gobierno.

 

Cabe preguntarse si es moralmente legítimo anular la contratación de la empresa concesionaria en el momento en que lo ha hecho, en medio de una huelga, lo que equivale a violar uno de los derechos de los trabajadores. La externalización de los trabajadores no puede comportar el quebrantar los legítimos derechos de éstos. En este caso, al anular la contratación de la empresa, se han conculcado esos derechos.

 

Otra pregunta que cabría plantear es qué repercusiones hubiera tenido esta rescisión de contrato si la hubiera practicado, en las mismas condiciones, una empresa privada. ¿Cuál hubiera sido entonces la actitud y opinión del PSOE y del Gobierno?

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