La nueva ley no frena el incremento de muertes por violencia doméstica

Un nuevo y presunto feminicidio ocurrido en Gerona (Cataluña), viene a incrementar los casos de mujeres muertas a manos de sus parejas y eleva la cifr…

Un nuevo y presunto feminicidio ocurrido en Gerona (Cataluña), viene a incrementar los casos de mujeres muertas a manos de sus parejas y eleva la cifra hasta 53 víctimas mortales en lo que va de 2006. Jamás, en el mismo período de tiempo, se habían producido tantos asesinatos de mujeres como resultado de la violencia doméstica en España. El Ejecutivo de Zapatero, a pesar de la nueva Ley de Protección Integral que puso en marcha hace un año y medio, está fracasando en su intento de reducir los datos estadísticos.

Agentes de los Mossos d’Esquadra detuvieron este jueves, 31 de agosto, a un hombre como presunto autor del crimen de su mujer, cuyo cadáver fue encontrado dos días antes envuelto en una bolsa de plástico y semienterrado en una zona boscosa del macizo de Les Gavarres, en el término municipal de Cruilles, Gerona.

María Mercedes P.G., de 35 años y vecina de Caldes de Malavella, desapareció el pasado 5 de agosto y, después de confirmarse su identidad, la policía autonómica montó un dispositivo para localizar al principal sospechoso, su marido, Jordi G.H., de 35 años.

A este aparente feminicidio cabe añadir el de Isabel Motos, de 52 años, que fue hallada muerta el pasado lunes, 28 de agosto, en su casa de María (Almería) con signos de estrangulamiento y de violencia. Todo apunta a un nuevo caso de malos tratos, con amenazas de muerte de por medio, y la Policía intenta esclarecer los hechos. Su ex marido apareció en un cortijo de la localidad vecina de Velez Blanco con un disparo de escopeta, probablemente provocado por el mismo.

 

Tan sólo 48 horas antes, un albañil de Osuna (Sevilla) de 58 años asesinó a tiros a su mujer de 54 y a su hija de 33 años, embarazada de cuatro meses. “Ahí tenéis vuestra herencia”, dijo a dos de sus hijos cuando les llamó por teléfono para informarles de lo que había hecho. Unos días antes, el 21 de agosto, un joven de 20 años mató de dos tiros de escopeta a su novia de 19 por romper la relación. Y así hasta completar una larga lista que sobrepasa la cincuentena y que, en el 75 por ciento de los casos, fueron las víctimas quienes rompieron la orden de alejamiento, según datos facilitados por la delegada especial contra la llamada Violencia de Género, Encarnación Orozco.

 

La estadística confirma el fracaso

 

Al Gobierno no le queda más remedio que reconocer que, pese a la nueva ley, este año se han producido doce muertes más que el año pasado en estas mismas fechas. Pero, los datos estadísticos no acaban aquí: En el primer semestre del año, 29.835 mujeres denunciaron haber sufrido malos tratos a manos de sus parejas o ex parejas, 1.124 más que en 2005, según la información de que dispone el Instituto de la Mujer.

 

Los mismos datos constatan que una de cada tres denuncias está presentada en el marco de la pareja rota. Así, las denuncias dirigidas hacia el cónyuge en los primeros seis meses de 2006 son 10.704. Le siguen las denuncias contra el compañero sentimental (8.200), el ex compañero sentimental (5.718), el ex cónyuge (3.158), el ex novio (1.145) y el novio (910). Sin embargo, la cifra total de denuncias contra parejas de hecho o rotas (19.131) casi dobla a la de las que se dirigen a los cónyuges (10.704)), lo que dice mucho de la necesidad de fomentar la reconciliación y el matrimonio para paliar el creciente fenómeno.

 

Por debajo de los 40

 

Otro aspecto de la estadística confirma que el 74 por ciento de las mujeres que denuncian tienen menos de 40 años y se han registrado ya 562 denuncias presentadas por menores de edad contra sus parejas. El grupo más numeroso (10.328) tiene entre 31 y 40 años y está seguido por el de mujeres de entre 21 y 30 (9.963) y de entre 41 y 50 años (5.242).

 

Estos datos chocan con los argumentos de los defensores de la ideología de género, que proclaman un mayor número de feminicios entre matrimonios con una concepción patriarcal y machista, con maridos que quieren a la mujer sumisa y esclavizada y que, cuando se rebela, es ‘ajusticiada’. De hecho, si esto fuera así, el mayor número de malos tratos se daría en matrimonios por encima de los 40.

 

Las causas profundas

 

La presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica del Consejo General del Poder Judicial, Montserrat Comas, afirmó el pasado 7 de agosto, cuando las víctimas por violencia doméstica eran 47, que “se trata de una cifra preocupante”. “Resulta preocupante que no haya una reducción de muertes cuando la ley lleva un año en vigor”.

 

Sin embargo, tal como ya advertíamos en una información anterior, el problema radica en que la ley no contempla las causas reales y profundas de las agresiones y se dedica a hacer un discurso ideológico de género. Al mismo tiempo, todo el proceso legal español favorece la ruptura y judicializa las relaciones de pareja, olvidándose completamente de fomentar la reconciliación, una medida legalmente contemplada.

 

La ruptura del vínculo

 

Según un estudio de la Universidad Abat Oliba, tres son las causas profundas que subyacen en el fenómeno de las agresiones a mujeres en el ámbito de la pareja: las parejas de hecho, la desestructuración social, y la ruptura de la pareja. Esa ruptura del vínculo es el origen central del feminicidio, una ruptura que se da principalmente entre las parejas de hecho y en la inmigración desestructurada.

 

“Dado que las parejas de hecho presentan una duración menor que la de los matrimonios y una mayor frecuencia de cambio de compañero, las rupturas también son más frecuentes”, dice el estudio.

 

El problema, pues, es que la ley y las políticas que la acompañan no están hechas a partir de los datos reales y para proteger a la mujer, sino para difundir la ideología de género de sus promotores. Una ideología que sostiene que “la mayoría de las características que configuran aquello que es específicamente femenino y aquello específicamente masculino, son construcciones culturales, un producto de la sociedad no necesariamente derivado de la naturaleza”, según Inés Alberdi, catedrática de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

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