La nueva riqueza de las naciones o como salir de la postración y el paro

Nuestros dirigentes políticos hablan en términos elogiosos de la educación y de la investigación pero no entienden realmen…

Nuestros dirigentes políticos hablan en términos elogiosos de la educación y de la investigación pero no entienden realmente como actúan sobre la economía, salvo casos excepcionales. Tienen una idea vaga, sumamente imprecisa, que se traduce en decisiones malas que consisten en recortar sin especiales remilgos en aquellos dos sectores. Ven que es fácil meter la tijera y lo hacen sin reparar que, al actuar así, están dañando de manera directa y grave el crecimiento económico y por consiguiente el empleo y la renta, aumentando de esta manera los problemas más graves de España.

La teoría economica y los modelos que la plasman nos dicen a grandes rasgos, desde el primer modelo de Solow en 1959, que el crecimiento económico depende esencialmente de dos factores: el progreso técnico y el capital humano. Las apreciaciones son distintas según los autores y tiempos, porque cuanto más próximos, más completos y maduros son en el detalle, pero en lo sustancial siempre giran en torno a aquellas dos cuestiones. En Lucas (1988), mucho más reciente, el acento está en el capital humano; en Romer (1990), el progreso radica más en el capital tecnológico, en la investigación y desarrollo (I+D). Lucas otorgó al capital humano prioridad sobre la tecnología como factor de crecimiento, porque según su punto de vista la tecnología es un bien público accesible de manera idéntica a todas las naciones y no puede explicar las diferencias internacionales de crecimiento del ingreso. En cambio, el capital humano es incorporado a los individuos y por su naturaleza es apropiable, si lo hace. El capital humano puede ser definido como la suma de las capacidades de los individuos y las comunidades para realizar diversas tareas en beneficio propio y de la sociedad. Para poseer dicho capital se han de poseer diversos bienes personales, como salud, conocimientos generales, fundamentales, y específicos.

Los alumnos son formados por los profesores, y aquellos utilizan sus conocimientos presentes para adquirir nuevos conocimientos. Esto hace que siga las reglas de acumulación con rendimientos dinámicos y un proceso de crecimiento endógeno, interno al propio sistema Los programas de formación profesional persiguen lo mismos fines entre los adultos. Las empresas invierten de manera directa e indirecta en los trabajadores para que adquieran capacidades útiles a la empresa, pero al hacerlo generan un efecto más amplio, un desbordamiento que afecta a formadores y otros empleadores.

En el modelo de Romer (1990) se enfoca la fuente del crecimiento en un aumento de la división social del trabajo bajo la forma de un número creciente de inputs de producción diferentes y especializados, como resultado de una actividad específica y remunerada como es la I+D. Así mismo esta innovación proporciona a los agentes un poder de monopolio temporal sobre la innovación alcanzada, que incita a generar nuevos avances. En esta concepción, la economía tiene tres sectores: el de la investigación, el sector de los bienes intermedios y el sector del bien final. Los bienes básicos que se utilizan para conseguir otros bienes, los insumos, son cuatro: el capital físico, el trabajo no calificado, el capital humano, y la tecnología. El nivel tecnológico puede crecer sin límite. Por su parte, el capital humano puede ser utilizado en la producción de nuevo conocimiento en el sector de la investigación y en el sector en donde se producen bienes finales.

El trasfondo común de este modelo es que el proceso de acumulación en capital humano y en progreso tecnológico “desborda” los límites de su aplicación y se trasmite a otras unidades productivas. Son factores que generan abundantes externalidades positivas y que determinan la Productividad Total de los Factores. Su carácter de factores no rivales hace que el aumento del resto de uno de ellos se difunda gradualmente en el sistema económico, de manera que los que se benefician son otras empresas y sectores distintos a los que iniciaron la acumulación y esto es lo que posibilita el crecimiento sostenido a largo plazo.

Es así como se consigue crecer y generar ocupación a largo plazo, pero ello exige una prioridad de planificación, recursos y exigencias de los que carecen la enseñanza en todos sus ciclos, y la investigación (con recursos recortados, cierto pero también con un bajo índice de patentes). Esto y unas políticas potentes que favorezcan la piedra sillar de todo esto: la familia educadora.

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