La ONU fracasa en países en conflicto mientras Ban Ki-moon reivindica los derechos de gays, lesbianas y los ‘reproductivos’

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, aseguraba recientemente que poner fin a los abusos de los derechos humanos que tanto el Gobiern…

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, aseguraba recientemente que poner fin a los abusos de los derechos humanos que tanto el Gobierno como la oposición están cometiendo en Siria es “el deber de nuestra generación”.

“Es el deber de nuestra generación el acabar con la impunidad de los crímenes internacionales, en Siria y en cualquier parte”, afirmó Ban ante los líderes mundiales en su intervención en la apertura de los debates de la Asamblea de la ONU.

Sin embargo, estas ‘bonitas’ palabras no se ven reflejadas en hechos concretos que ayuden a consensuar una decisión en el seno de la ONU y frenen la oleada de violencia que sacude Siria desde hace ya demasiado tiempo y que ya ha costado la vida a más de 25.000 personas en ocho meses.

Mientras tanto, Ban Ki-moon mueve con toda la agilidad que puede la iniciativa de grupos minoritarios para incluir en la agenda del Consejo de Derechos Humanos de la ONU los de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y los ‘derechos reproductivos’.

“Un verdadero fracaso”

En cuanto al conflicto de Siria, la propia Unión Europea lamentó el pasado 7 de septiembre lo que consideraban un fracaso por parte del Consejo de Seguridad de la ONU a la hora de presentar una posición unida ante el conflicto de Siria. “Esto es un verdadero fracaso del Consejo de Seguridad”, denunció el luxemburgués Jean Asselborn.

Por su parte, Ahmed Bukhari, representante del Frente Polisario en Naciones Unidas, denunciaba que “la reforma está paralizada porque no quieren que esto cambie, no quieren arriesgarse a la incerteza sobre su capacidad de influencia en el sistema”.

Otra fuente interna del Consejo de Seguridad, según informaba el pasado 23 de septiembre el diario La Vanguardia, define de esta manera la resolución de conflictos por parte de la ONU: “En un conflicto entre dos países pequeños, desaparece el conflicto. Entre uno grande y otro pequeño, desaparece el pequeño, y entre dos grandes, el que desaparece es el Consejo de Seguridad”.

Así, pues, lo que sucede en Siria es “un verdadero fracaso” y no el único, porque la realidad es que los fiascos de Naciones Unidas en países en conflicto son sonados. Sirva como ejemplo la ineficacia de este organismo para encontrar soluciones en los de Haití, Kosovo, Sahara Occidental o Chipre, entre otros.

Haiti, donde el proceso de reconstrucción es una auténtica tragedia de la que todo el mundo se ha olvidado y que la ONU ha sido incapaz de gestionar, algo que demostró en Kosovo, aunque en este caso por proximidad a Europa las cosas fueron algo mejor. De hecho, el Consejo de Seguridad terminó sus consultas sin alcanzar un acuerdo en Kosovo para una nueva resolución.

Sahara Occidental. La misión de la ONU en el Sahara Occidental ha resultado ser una auténtica tomadura de pelo. Jamás se llegó a realizar el referéndum prometido y Marruecos lo ha aprovechado para llenar la zona de marroquíes y no parar de instigar a los habitantes de la zona.

Según manifestaba Ahmed Bukhari, el Sahara Occidental es el último hito del colonialismo y, a pesar de todas las resoluciones adoptadas por la ONU, el referéndum se posterga por el apoyo que recibe Marruecos de sus amigos Francia y Estados Unidos.

Por su parte, el conflicto de Chipre, que dura desde el años 1964, continúa en una situación congelada. Tampoco aquí la ONU consiguió en su momento que tuviera éxito un referéndum sobre su posible reunificación, que no han conseguido en todo este tiempo.

Los derechos que preocupan a Ban Ki-moon

Sin embargo, los derechos que sí parecen preocupar a Ban Ki-moon hasta el extremo de intentar que se incluyan en la agenda del Consejo de Derechos Humanos son los de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, además de los llamados derechos reproductivos’.

De hecho, Ban ki-Moon desató la polémica recientemente cuando dijo a las naciones que forman parte del Consejo de Derechos Humanos que situaran estos derechos a la cabeza de la agenda de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Ban Ki-moon se dirigió a las delegaciones de la ONU en la apertura del vigésimo primer período regular de sesiones del Consejo de Derechos Humanos: “les pido encarecidamente que profundicen su compromiso con este tema de tal manera que la protección y la dignidad verdaderamente lleguen a todos los miembros de la familia humana”.

Además, según recuerda C-FAM, desde la década del noventa, los defensores de los derechos LGBT han intentado, hasta ahora sin éxito, convertir la orientación sexual y la identidad de género en categorías de no discriminación en el derecho internacional, afirmando que las protecciones de derechos humanos existentes, que se aplican de igual modo a todos los individuos, son insuficientes.

Además, la presión se ejerce no sólo desde la burocracia de la ONU, sino también desde el Departamento de Estado estadounidense, el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido y varios países europeos que promueven los Derechos LGBT en la comunidad internacional.

El término “derechos reproductivos” fue rechazado categóricamente por los estados miembros de la ONU durante las negociaciones del último documento político dotado de autoridad y emanado de las Naciones Unidas en la Conferencia de la ONU sobre desarrollo sostenible, precisamente porque el término se ha extendido al punto de que se lo asocia estrechamente con el aborto.

Por todo ello, cabe preguntarse qué es lo que interesa en realidad a Ban Ki-moon y, a la vista de los resultados, bueno sería que el secretario general de la ONU dejara su puesto a alguien con la suficiente capacidad de gestión como para intentar solucionar los graves conflictos que se alargan en el tiempo en algunos países.

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