La pelota maya, resucitada: con rituales paganos pero sin sacrificios humanos

El pasado domingo 12 de septiembre, durante unas jornadas culturales en Quito (Ecuador), unos jóvenes representando la cultura guatemalteca jug…

El pasado domingo 12 de septiembre, durante unas jornadas culturales en Quito (Ecuador), unos jóvenes representando la cultura guatemalteca jugaron un partido de "pelota maya", un juego desaparecido con la llegada de los españoles a Centroamérica y resucitado recientemente por razones más "nacionales" que deportivas.
Los cuatro jóvenes de Nicaragua no solo jugaron su partido sino queinterpretaron una danza y celebraron un ritual previo.Llevaban los rostros y el pecho pintados de negro y blanco, y vestían pectorales, cintos con ídolos y rodilleras.
Divididos en dos equipos, su objetivo es meter la pelota por un aro elevado usando los antebrazos, caderas y rodillas (y no las manos ni los pies, lo que lo convierte en un juego muy complicado). Otra variantees una especie de hockey que se practica con una bola en llamas.
Según explicó el embajador de Guatemala en Ecuador, Alfredo Fernández, a agencia Efe,el juegorepresenta la cosmovisión de los mayas, y la lucha "entre el bien y el mal, el día y la noche, o sea, entre la oscuridad y la claridad, y siempre triunfa el bien, y con respeto hacia la naturaleza y el ser humano".
La pelota simboliza el mundo y el aro es el agujero negro que tira de la Tierra, según la visión maya del universo.El Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas quiché, relata que dos hermanos, Hunahpú e Ixbalanqué, que representan la luz, se enfrentaron en un juego en el inframundo a los seres de la oscuridad. Por ello, cada vez que se jugaba a la pelota maya se recreaba la victoria de lo luminoso sobre las tinieblas y la subsiguiente transformación de los dos gemelos en el Sol y la Luna.
Según el embajador,al juego tenía acceso sólo la élite mayay no hay evidencia, afirma él, de que se sacrificara a los perdedores (o a los ganadores), como se ha escrito en algunos lugares y se ve incluso en la película "Apocalypto", de Mel Gibson. (De lo que no hay duda es de que los mayas practicaban con frecuencia lo sacrificios humanos, aunque sin llegar a las cifras de los aztecas, aún más sanguinarios).
Los colonizadores españolesprohibieron el juego (probablemente por verlo relacionado con la religión idolátrica y sus sacrificios humanos)y éste dejó de jugarse.
Uno de los jugadores,Luis Cumes,joven de 22 años de la etnia maya cakchiquel, explicó a la agencia quecreció en una familia de espiritualidadindígena y que "en cada juego trato de revivir esas energías que decían mis abuelos cuando lo practicaban".
El joven Cumes admite que ensu país hoyla gente"tiene más interés en el fútbol y el basketball, y miran esto como un juego extraño, inclusive el Ministerio de Cultura y Deportes tiene presentaciones en Guatemala, tu propia gente se burla, dice ‘eso es falta’, pero son pérdidas de identidad que tiene la población".
Cabría plantearse cuáles son los límites entre la legítima reivindicación cultural o histórica y la idealización de las culturas del pasado, por no hablar de una visión ingenua de lo que significó la cultura pagana en América, con sus sacrificios humanos y fomento del miedo mediante la brujería.
Actualmente se conservan en América Central unas 1.500 canchas de pelota, la más grandiosa de las cuales está en Chichen Itza, en el Yucatán mexicano, cuyos templos están llenos de relieves alusivos al juego.
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