La persecución contra los cristianos persiste en Oriente Medio, aunque la difuminen las guerras

Los cristianos están dando muestras enormes de perdón, alegría y de recurrir a la oración

que "existen países en los que sólo por llevar el Evangelio, vas a la cárcel" Papa Francisco: "existen países en los que sólo por llevar el Evangelio, vas a la cárcel"

La guerra de Siria, las interminables luchas en Irak y Afganistán, el alud de atentados y crímenes provocados por el Estado Islámico tanto contra creyentes de otras religiones como entre los propios musulmanes, la avalancha de refugiados hacia Europa, han desdibujado bastante ante la opinión pública la persecución contra los cristianos en los países de mayoría de seguidores del Islam. Tal persecución sigue y es intensísima, pero era ya enorme hace unos cuantos años, a pesar del silencio de la prensa y de los dirigentes políticos de los países occidentales. La presencia de cristianos en Oriente Medio, allí donde nació el Cristianismo y se expandió en los primeros años, ha quedado reducida a algo casi residual, cuando hace sólo dos décadas los cristianos constituían un porcentaje importante de la población y durante siglos habían convivido de manera razonablemente pacífica con la mayoría musulmana.

El sufrimiento de los cristianos de estos países ha sido y es enorme. Pero nos acordamos muy poco de ellos. También, ciertamente, sufre toda su población, incluida la musulmana. Un atentado realizado en un país occidental adquiere un relieve informativo amplísimo y persistente en el tiempo, mientras lo que ocurre en aquellos territorios no ocupa portadas de periódicos ni titulares de telediarios. Ni, a menudo, tampoco breves recuadros en páginas interiores del papel o en las partes finales de los noticiarios televisivos.

Bombas cada día

Por amistades con familias sirias cristianas, antiguos alumnos míos que han estado en Irak buscando a los cristianos y su peripecia, así como a través de Ayuda a la Iglesia Necesitada, he podido disponer de información muy directa de lo que ocurre en estos países. Recientemente pasó por España la madre Guadalupe, una religiosa argentina del Verbo Encarnado que ha estado trabajando en la ciudad siria de Alepo en los últimos años. En un acto público recordó los atentados producidos en la sala Bataclan y otros lugares de París en el mes de noviembre de 2015, con más de un centenar de muertos en total. Tuvieron lugar en la noche de un viernes y el mundo entero estaba conmocionado los días siguientes, hasta el punto de que los comentarios sobre ello no solo tenían prioridad sino que casi monopolizaban todos los medios de comunicación. Tras recordarlo y rechazar la violencia, la religiosa añadió: “Imagínense que esto ocurre el viernes, y, al día siguiente, sábado, se produce otro u otros atentados parecidos; y el domingo, lo mismo, y el lunes, y el martes… Pues esto es lo que ocurre en Siria cada día. Y, sin embargo, apenas se habla de ello”.

La hermana Guadalupe y otras personas sirias cristianas nos han comentado cómo en los primeros tiempos de lucha armada contra Bashar al Assad, se hablaba de musulmanes “moderados”. Afirmaron con rotundidad que tal adjetivación de “moderados” no tenía ninguna conexión con la realidad. Estos, a los que llamaban “moderados”, igual que los supuestos “radicales” asesinaban cruelmente a los cristianos y, entre sus fechorías, enterraban vivos a niños en presencia de sus madres. No existen los “moderados”.

El perdón y la alegría

A pesar de tanto sufrimiento, los cristianos de aquellos países perdonan, están alegres, rezan por sus perseguidores, por aquellos que los han expulsado, por quienes se han apropiado de inmediato de sus bienes cuando ellos han tenido que huir de sus casas. Y por quienes han facilitado la implantación del Estado Islámico.

En la oración han encontrado muchas de estas personas la fuerza para seguir siendo fieles a pesar de tantas dificultades.

Aunque no sea de Siria o Irak, sino de Vietnam, apunto lo explicado por el cardenal Pham acerca de la vitalidad de la Iglesia en este país, tras décadas de guerras y muchos años de persecución bajo dictadura comunista en su caso:

Nos dedicamos casi exclusivamente a rezar durante muchos años. Le conté al Papa Juan Pablo II el año 2000 que en el Vietnam profesábamos la misma fe que en toda la Iglesia Católica, pero que teníamos que vivirla de una manera diferente. En otras partes del mundo los católicos viven la fe por la práctica de la caridad. Nosotros, aquí, en el Vietnam, la vivíamos por la esperanza. Por eso teníamos que rezar y ser pacientes, y estar abiertos. Todos, todas las familias rezaban y rezan, no solo yo. Durante estos años visitaba a cada familia y les preguntaba: ¿Qué hacéis por los demás? Respondían: rezar, rezar, rezar. Rezar por los sacerdotes, por la vida contemplativa, por las familias, por todos“.

La gran fuerza la obtienen en la oración. Sumar la nuestra les reforzará y, de rebote, nos fortalecerá a nosotros… que falta nos hace.

Hazte socio

También te puede gustar

One comment

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>