La persona embrionaria y fetal es un alguien, un tú

I. Visión antropológica La pregunta sobre ¿quién es el embrión? lleva en sí misma la pregunta ¿qui&e…

I. Visión antropológica

La pregunta sobre ¿quién es el embrión? lleva en sí misma la pregunta ¿quién es el hombre?

La antropología pone como centro de su reflexión al ser humano y hace comprender que es un ser que vive y además sabe que vive, como una dimensión propia de ser hombre. Él es el único ser que necesita comprenderse para saber quién es y se pregunta quién quiere ser y qué puede llegar a realizar por sí mismo.

Abordar el inicio de la encarnación humana, es decir que el hombre toma cuerpo, es plantearse la realidad del origen de la vida humana, el cuerpo al que estoy íntimamente unido. Yo tengo idea de mí mismo, soy el que piensa y a la vez tengo una idea distinta de mi cuerpo en la forma de anatomía, fisiología, material que no piensa. Pero resulta cierto que yo, o también puedo decir mi alma, por la cual soy yo lo que soy, es distinta de mi cuerpo pudiendo ser y existir en el cuerpo dándole forma y más allá de él. Si necesariamente tenemos que hablar del ser humano embrión, nos tenemos que referir a él como la primera realidad de la vida humana como existencia corporal.

Cuando me observo desde el embrión o en otra etapa, puedo ver mi cuerpo en formación y comprender su fisiología, pero si me observo cómo ser existencial, me encuentro en una situación concreta y cambiante, un mundo dado que no es elegido por mí y está ahí construido. Me encuentro con realidades fisiológicas y existenciales que comenzando por mi propio cuerpo no puedo eludir, pero para ser más precisos hay que referirse a alguien que nos va a acompañar en nuestra existencia siendo padres y este alguien-hijo- constituye a dos personas en padres y a otra tercera persona en hijo y siendo el hijo -sí mismo- los padres dirán nuestro hijo.

A la vez tenemos que tener en cuenta, como hecho real biológico y personal, que en este proceso humano de inicio hay tres personas, ya que no es posible la vida humana sin la concurrencia de padre, madre e hijo. Siendo tres personas únicas están en fase de desarrollo diferido y ese proceso lo marca el tiempo, ya que nuestro desarrollo corporal y humano implica tiempo. Pertenecen a la familia humana, por eso tenemos antepasados y filiación natural, no nos fabrican en laboratorio. Alguien, en su deseo de que existamos, nos hace una llamada muy especial, unos padres van a donar la potencialidad de una célula germinal cada uno que, fusionándose en un momento del tiempo, se inicia la gestación de un nuevo ser humano, un tercero, un tú que llega. Ese momento de concepción del ser viviente nuevo es la fecundación.

Soy embrión trátame como un tú.

Si le preguntamos a un niño y también a un joven: ¿tú quién eres?, te responde: "yo soy yo". El embrión nos expresa su conducta en sus variables formas, por eso nos habla en su lenguaje no verbal de muchas maneras, pero que también podemos traducir a nuestro forma expresiva: Yo soy un ser humano aún en fase embrionaria, es decir de muy corto tiempo, soy alguien y como el joven también digo "yo soy yo". Para mis padres soy alguien que viene y en ningún momento mis padres están pensando que no soy alguien o soy de otra especie no humana, bien saben que soy su hijo. Pero quiero hablar, no desde lo celular, sino de ese alguien que soy yo mismo. No soy sólo una célula, aunque los científicos me han dado en su estudio ese nombre, soy y seré siempre una persona, que vengo a la existencia en forma de célula primigenia -el zigoto- y ese alguien que te interpela no es una cosa o un objeto de análisis y de estudio o de investigación; ese alguien que te llama y te interroga desde la realidad que ahora vivo" soy yo " e inicio la formación de mi corporeidad, por tanto me dirijo a ti y a vosotros que sois "mi tú". Pero pido que me reconozcas desde mi forma de expresión corporal y comprendas mi conducta inteligente en la formación de mi cuerpo y verás el proceso dinámico que soy capaz de exhibir y hoy hecho visible por medios técnicos microscópicos, ecografías, etc.

Si, esa es mi imagen cambiante, pero no te olvides que en cada conducta que exhibo de mí mismo te estoy interrogando, si no me reconoces como persona al igual que tú también lo eres, tengo que decirte que tú no sabes quién soy, pero también debo decirte que tampoco sabes quién eres tú y debes preguntarte por ello, ya que en esta realidad tuya y mía tú has pasado antes por ello. Así que aprende a leer tu pasado y reconócete en mí, como yo más adelante en el tiempo me seguiré reconociendo en ti. No te preguntes qué soy y me disecciones, sino quién soy y mírame como un alguien a quien se dice tú, ya que de momento no conoces mi nombre, pero en su momento dentro de poco tiempo yo mismo te diré mirando mis fotos prenatales o mi ecografía. Mira "Ese soy yo".

Cuando una persona te llama por teléfono y tú no estás presente te dan después la noticia y se refieren al que llamó y te dicen: "Alguien te llamó por teléfono pero no dijo su nombre". Y en ese alguien que ahora no ves tú reconoces que detrás hay una persona y aunque no sabes su nombre no dudas de que ese invisible que te ha llamado es un ser humano, ya que el lenguaje sirve de comunicación. Pero, si además tienes que esperar un tiempo para saber quién llamó, lo esperas con paciencia y luego lo ves y compruebas su nombre y te das cuenta que es tu amigo y ya lo puedes nombrar.

Por eso te digo que si vas a estudiar la vida humana no debes tratarme en general como si yo fuera un conjunto de células embrionarias que forman la especie humana, ya que la vida humana sólo es posible pensarla y observarla como realidad personal concreta y a cada uno individualmente. Soy alguien que merece respeto.

Por ejemplo, si el médico no es capaz de ver la totalidad de ese ser humano como ente total, como persona, y sólo piensa en órganos, sistemas, en la fisiología, en la mezcla de los elementos químicos que componen su organismo, en las neuronas, pues la despersonaliza. Y esa persona embrionaria o fetal es única y su cuerpo puede estar debilitado, herido o enfermo y necesita el tratamiento adecuado, pero ante el médico hay una persona que además de ser única requiere un acto médico para su vida en desarrollo. Esa persona que padres y médico observan en la ecografía, sólo ella, es la que posee su cuerpo, ella es a la vez su cuerpo, pero no se debe tratar sólo en relación a sus funciones fisiológicas, sólo ella con propiedad puede decir " mi cerebro o mi corazón", pero el médico debe tratar a la persona que es, a la que se dirige y a la vez auxiliar si existe un órgano enfermo o una alteración físico química en su organismo.

¿Y cómo es la vida del ser humano?, ¿Cómo es ese alguien?

La persona embrionaria desde su realidad silenciosa va dejando de ser un secreto y es objeto de estudio y necesita ayuda continua, pero esa persona que se estudia es un interrogante, es cada persona concreta, cada hombre y cada mujer como seres diferenciados y con anatomía y fisiología distinta, que pueden estar en fase embrionaria, fetal, niño, adulto. Nos encontramos con que esa vida no constituye algo, eso forma parte de la comprensión explicativa y del funcionamiento del proceso fisiológico, psicológico, pero siempre referido al humano, a un alguien. La referencia de este ser humano en situación es el propio cuerpo. Y en él, aunque lo veamos como esbozo inicial, se relaciona su momento subjetivo, con la objetividad de su estudio y por él puede comprenderse como "interioridad" o "exterioridad", según se dé a la intención del observador ver el alguien o ver su funcionamiento en formación y desarrollo.

En la vida humana y personal concreta, somos capaces de distinguir entre mundo exterior con realidades físicas y un mundo interior o psíquico, esta misma realidad personal está presente en la persona en fase de embrión. Cada persona humana se manifiesta al mundo a través de su cuerpo. Por ello, el diminuto cuerpo en formación del embrión con su dinamismo propio exhibe en cada momento imagen de su cuerpo, que cambia de forma muy rápida, pero en su interior la vitalidad, el movimiento interno y externo, va configurando su psiquismo y todo el proceso está configurado por la inteligencia y la voluntad que están presentes en el mundo interior del embrión y del feto. Hay un inductor inteligente que marca el proceso desde el código genético y configuran el "Yo soy" y un mundo exterior relacionado con la placenta para su nutrición y la relación con la madre, mediante señales que marcan un dialogo molecular. Y así sigue el cambio continuo del cuerpo creciendo, naciendo, desarrollándose y envejeciendo.

La corporeidad es la forma concreta de cómo nos vemos en el exterior y en el mundo. La corporeidad es cambiante y en este sentido es una configuración temporal, una historia viviente personal impulsada en forma de acción a varias posibilidades para dar realidad futura. El cuerpo que el "Yo soy "exhibe en cada momento de su existencia embrionaria, fetal o adulto con su conducta y cambio de imagen no es una realidad independiente de su propia vida, sino que cada vida humana varón o mujer es corpórea.

II. Visión científica

El inicio del proceso embrionario marca un cambio generacional

El genetista Jerôme Lejeune, dice: “De toda la información nueva que definirá a un individuo, que le dictará no sólo su desarrollo sino también su conducta ulterior; de ahí que sabemos que todas esas características están escritas en la primera célula. Y lo sabemos con una certeza que va más allá de toda duda razonable, porque si esta información no estuviera ya completa desde el principio, no podría tener lugar”.

Cada embrión humano inicia su ciclo vital en el momento que el espermatozoide atraviesa la membrana en el óvulo. La fusión de los gametos masculino y femenino -singamia- marca el paso que bien podemos llamar generacional, esto es la fusión de los pronúcleos de los gametos da un organismo viviente humano. Hay un cambio de la generación paterno/materna a alguien nuevo. El hijo es un puente entre la generación anterior y la generación nueva. Esta fusión de los gametos representa una discontinuidad con las fases anteriores, ya que marca la constitución de una nueva individualidad biológica que en sí misma es distinta de los dos gametos que la han generado. Se da un sistema dinámico único con dos tipos de componentes: los genes en el núcleo celular y en el caso del zigoto-embrión totipotente- el otro componente es el citoplasma. Desde el punto de vista físico-químico, estas peculiaridades determinan que en cualquier estado de su desarrollo, el embrión es un organismo humano original, único, irrepetible, distinto de todos los otros de su especie que sean comparable en el mismo estadio de su evolución. Y es así desde el momento de la fecundación, no hay ninguna razón fundamentada para pensar que un embrión no es un organismo viviente humano antes de su implantación en el útero.

El informe Warnock en 1984 fijó un plazo de 14 días desde la concepción sin fundamento en lo científico y se inventó el concepto preembrión para poder experimentar con embriones. Es una fecha arbitraria y el propio informe reconoce que "ningún estadio particular del proceso de desarrollo es más importante que otro, todos forman parte de un proceso continuo". Ese margen pretendía mitigar la ansiedad de la gente.

Desde la ciencia biológica se afirma que él como zigoto es un nuevo individuo, claramente un organismo de la especie humana, lo acreditan como individuo humano el estudio de sus cromosomas y la trayectoria normal que sigue en su desarrollo a través de distintas etapas, desde el ser embrionario, a ser niño, a un ser adulto que envejece y muere.

Dice el doctor Lejeune: "Fuera de cualquier duda, que sabemos que en el principio existe el mensaje. El mensaje genético es vital y su manifestación es vida. Aún más brevemente diría, fuera de toda discusión, que si el mensaje es un mensaje humano, el ser es un ser humano".

El genoma ya activo en el estadio pro-nuclear es un proceso nuevo y una serie de eventos tienen lugar en el oviducto materno. Es el genoma del nuevo viviente el que asume de inmediato el control del desarrollo embrionario, y el zigoto se comporta como un organismo abierto y distinto de la madre. Hay una serie de señales endocrinas hormonales, además de las condiciones de oxígeno, temperatura, acidez, fuerza de interacción iónica, osmosis y nutrientes que posibilitan que el medio del oviducto materno donde debe vivir el embrión hasta su implantación sea compatible para su integridad. De hecho, la comunicación madre-embrión es recíproca, ya que el embrión desde el comienzo produce también hormonas y otras moléculas que mantienen el diálogo molecular. La primera división del zigoto influye en el destino de cada una de las dos células que se formarán: una célula dará origen al embrioblasto masa celular interna, que derivarán los tejidos del embrión, y la otra al trofoblasto que derivarán la placenta y cordón umbilical para la nutrición del embrión y del feto. El embrión se implanta en el endometrio del útero hacia el quinto o sexto día después de la fecundación, éste se encuentra en estadio de blastocisto.

Lo que parece difícil de aceptar es comprobar la autonomía del embrión, y si fuera un conglomerado de células no tendría autonomía propia y unitaria. Su vitalidad expresa su inteligencia y voluntad para vivir y crecer. Ya es capaz de dar órdenes al organismo de la madre, adaptándola a ella al desarrollo de su propio proceso. Este ser embrionario, al sexto o séptimo día, tiene un tamaño de un milímetro y medio y es el que está al mando de las operaciones que se van a ejecutar. Es su ser inteligente y personal, y él y sólo él, es quien impide que la madre tenga la menstruación y obliga al cuerpo amarillo del ovario a segregar la progesterona, y así crea los mecanismos físico-químicos que obligan a su madre a conservar su protección y es capaz de hacer que el cuerpo de la madre cambie.

Las propiedades del desarrollo embrionario humano

1.- Aparece novedad biológica: dos células germinales, óvulo y espermatozoide, se unen para dar lugar al zigoto como ser biológico único e irrepetible

2.- Coordinación: esta propiedad implica una rigurosa unidad del sujeto que se está desarrollando. El desarrollo del embrión desde la fusión de los gametos –singamia- hasta que aparece el disco embrionario, desde el día 14 en adelante, es un proceso que manifiesta una secuencia coordinada, requiere una actividad molecular y celular bajo el control del nuevo genoma que actúa como centro organizador del desarrollo del nuevo ser.

3.- Continuidad: la singamia inicia un nuevo ciclo de vida desde la fecundación hasta la muerte, se da una diferenciación celular ininterrumpida y progresiva de un individuo humano bien determinado, según un plan único y definido que comienza desde la fase de zigoto. Esta continuidad implica y establece la unicidad del nuevo individuo, un sujeto humano que es único e irrepetible.

4.- Especificidad: está marcada por el genoma del zigoto y pertenece a la especie homo sapiens.

5.- Gradualidad: es un desarrollo gradual, orientado permanentemente desde la fase de zigoto hasta la forma final. Todo embrión humano mantiene su propia identidad, individualidad y unidad.

6.- Autonomía: el genoma del embrión humano actúa de forma autónoma para dirigir el desarrollo, no es la autonomía absoluta, pero da órdenes a la madre y hay interacción con el útero de la madre para recibir nutrientes.

7.- Capacidad de relacionarse y unirse, que varía con el desarrollo: hay diálogo intermolecular madre-hijo e interacción con el útero.

El embrión ser humano es un viviente desde el momento de la fusión de los gametos, no es un conglomerado de células, sino un individuo humano real en desarrollo. En los últimos años surgió una corriente de opinión que lleva a una gran confusión sobre el estatuto del embrión. Para fines de investigación se da la selección y la eliminación de embriones .Y para justificar la muerte de este ser humano se afirma que el embrión no es un individuo humano. Así, al embrión se le llama preembrión y se da la manipulación de los primeros días del desarrollo, cuando en realidad se trata siempre del mismo ser humano en distinto estado de desarrollo. Con estas opiniones se está cuestionando la unidad y unicidad del embrión, el ser único e irrepetible.

Ya el embriólogo alemán Erich Bleschsmidt, que murió en 1990, lo expresó bien claro: "Para cada organismo vivo, como para el embrión humano, es válida la Ley de Conservación de la Individualidad". Él se refería a que el embrión y el feto pueden cambiar su apariencia y contorno exterior a lo largo del tiempo, pero el ser esencial en sí mismo permanece inmutable, está presente y activo dentro de estas formas externas que nos permite visualizarlo. Más allá de las formas cambiantes observadas hay un alguien, una persona cualquiera de nosotros.

María de las Nieves Álvarez Peláez. Médico. Proyecto Mujer Ecología y Cultura (ANDI)

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