La piedra lunar, de Wilkie Collins

La piedra lunar es ya un clásico de la literatura de intriga, pero, ¿tiene sentido hoy en día decir de una obra que es un cl&aacu…

La piedra lunar es ya un clásico de la literatura de intriga, pero, ¿tiene sentido hoy en día decir de una obra que es un clásico? ¿Es relevante para alguien esa afirmación? ¿Significa eso que es relativamente fácil encontrar un ejemplar en las estanterías de nuestros hogares? Sin duda no, aunque esta novela de Wilkie Collins ha tenido, también en nuestro país, una aceptable difusión. Aún así es oportuno reclamar de nuevo la atención sobre ella.

La piedra lunar es el nombre con el que se conoce un diamante, una gema amarilla de gran tamaño que adornaba la frente de un dios hindú. Un militar británico con pocos escrúpulos y de probada avaricia se hace con él durante la toma de Seringapatam, pero la joya va unida a un maleficio y a unos brahmanes que harán lo posible por recuperarla.

En el día de su cumpleaños, Raquel Verinder recibe la joya a modo de regalo (¿envenenado?).Con esa trama, de aires colonialistas, inicia Collins esta estupenda novela en la que intriga, misterio y dotes detectivescas se conjugan perfectamente manteniendo en vilo la atención del lector.

Como en La mujer de blanco, la historia se reconstruye a partir de diversos testimonios. Los puntos de vista de cada uno de los actores que intervienen nos colocan ante un puzzle en el que varias veces creemos haber encontrado una solución que descubrimos falsa cuando se nos muestran nuevas piezas. Mantener la congruencia entre lo narrado y lo que se va descubriendo sin estridencias ni saltos imposibles revela el talento del autor. Lo notable es que logra hacerlo casi hasta el final.

Pero Collins no sólo es un gran inventor de historias y un innovador en el género; sus novelas cautivan también por la densidad con la que construye a sus personajes y el tratamiento psicológico de los mismos. Muchas novelas resultan insufribles porque sus personajes viven fuera de la historia que se nos explica, dando la impresión de que se encuentran ahí como por casualidad y casi por error.

Collins, en esta y otras obras, consigue la armonía entre la trama y las reacciones internas y comportamiento de los personajes implicados. Por ello también puede ofrecernos una solución tan sorprendente como inesperada al enigma que nos plantea y dejarnos admirados y agradecidos. Al mismo tiempo inventa personajes que mantendremos durante mucho tiempo en nuestra imaginación, como el mayordomo Gabriel Betteredge, o el médico Ezra Jennings, así como el sargento Cuff que ha inspirado a no pocos colegas suyos de ficción.

Wilkie Collins

Homo Legens

718 páginas

LA PIEDRA LUNAR

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