La pobreza se cronifica en una España que envejece y los políticos son incapaces de trazar un futuro esperanzador

Las consecuencias de la grave crisis económica en España son sobradamente conocidas y el incremento de la pobreza es una de ellas. Sin e…

Las consecuencias de la grave crisis económica en España son sobradamente conocidas y el incremento de la pobreza es una de ellas. Sin embargo, los últimos datos facilitados por Cáritas Diocesana de Barcelona constatan que, además, la pobreza se cronifica y, por ejemplo, el 28% de las personas que acuden en su ayuda no tienen ningún ingreso que les permita subsistir.

Además, hay varios síntomas que perfilan un escenario de lo más oscuro en un futuro inmediato: aumenta el número de parados que retiran sus planes de pensiones para sobrevivir, mientras se agrava la caída del consumo familiar y continúa el aumento de la esperanza de vida.

Ante esta combinación de factores que, de no iniciarse una etapa de crecimiento que tienda a reducir el desempleo, dejará como secuela una ingente masa de gente empobrecida, los partidos políticos y el propio sistema democrático se ven incapaces de articular objetivos a medio y largo plazo y de trazar un futuro esperanzador.

"Todos en situación de riesgo"

Los datos de Cáritas Barcelona constatan que, en 5 años, el número de personas atendidas casi se ha duplicado, pasando de las 27.120 en 2007 a las 60.000 atenciones de 2012. Además, la prestación de servicios prácticamente se ha triplicado: 28.128 en 2007 y 79.000 en 2012.

"Todos estamos en situación de riesgo, todos podemos llegar a ser pobres", afirmaba hace unos días Conxa Marquès, jefa de Acción Social de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat.

Por su parte, el arzobispo de Barcelona y presidente de Cáritas, Lluís Martínez Sistach, resumía la situación subrayando que la pobreza es más extensa, más crónica, más intensa y más próxima.

Al mismo tiempo, señalaba cuatro grandes carencias: techo, trabajo, comida y autoestima. Y hacía mención también al problema del paro juvenil (57% de los jóvenes que quieren trabajar) y a la vivienda, destacando que hay más gente sin vivienda y más pisos vacíos, por lo que apelaba a la "imaginación y generosidad" de todos, empezando por la Administración.

Los planes de pensiones, tabla de salvación

Otro indicador del agravamiento de la crisis y aumento de la situación de pobreza es el hecho de que, según se informaba recientemente, alrededor de 100.000 parados han recurrido a su plan de pensiones en 2012 para poder subsistir.

"Las cantidades que rescatan no suelen ser muy grandes", unos 5.000 ó 6.000 euros, pero "puede ayudarles a seguir adelante durante unos meses", explicaba el presidente de la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco), Mariano Rabadán.

En volumen de dinero, las cantidades que retirará el colectivo de parados sin prestación por desempleo de sus ahorros rondarán los 500 millones de euros, lo que supone un aumento del 42% en relación a los datos de 2011.

Cabe recordar aquí que la crisis está provocando un efecto pobreza a través de dos mecanismos. El primero de ellos es que continúa generando paro, aunque esos parados aún pueden disponer de prestación por desempleo.

Pero, lo más grave es la persistencia de ese desempleo, porque crea parados de larga duración que se quedan sin nada, hogares en que todos los miembros activos están sin trabajar y acaban por recurrir a sus ahorros personales.

Caída del consumo familiar

A todo esto hay que añadir el agravamiento de la caída del consumo familiar, lo que equivale a decir que caerán aún más los ingresos y, por tanto, aumentará el número de personas pobres.

Así, según un reciente estudio del BBVA, si el retroceso en el gasto familiar para todo 2012 en relación con el ejercicio anterior se sitúa en el 2,1%, el descenso previsto para 2013 llegará al 2,9%.

Los responsables del estudio consideran que los mismos factores que determinan la recesión económica ejercen una "presión a la baja sobre la demanda interna que solo se verá parcialmente compensada por el notable avance de la demanda externa", gracias a la buena marcha del turismo y las exportaciones.

Mayor esperanza de vida

Por otra parte, aunque desde el punto de vista social es positivo y cabe felicitarse por ello, España ha ganado diez años de esperanza de vida en cuatro décadas.

De esta manera, si en 1970 la esperanza de vida era de 74,6 años, en 2010 esa cifra se situaba en 84,2 años, según los datos del macroestudio ‘Impacto global de las enfermedades’ impulsado por el Banco Mundial y liderado por la Universidad de Washington.

Esto equivale a decir que se ha ganado en este tiempo 0,25 años de esperanza de vida por año. Así, si la crisis empezó en 2008, en 2014 habrán pasado seis años, es decir 1,5 años más de esperanza de vida. Y, evidentemente, esto equivale a pagar más pensiones en la misma proporción, al mismo tiempo que aumentará la tasa de dependencia.

Con todo este escenario a la vista, cuando España deje la recesión atrás y empiece a crecer, cuando se pueda decir que la crisis ha pasado, ¿cuál será la secuela que habrá dejado? Sencillamente, una masa ingente de gente empobrecida, gente que no encontrará soluciones para su situación durante muchos años porque estará marginada, del trabajo y de toda actividad social y cultural, en una sociedad que envejece aceleradamente.

Desafortunadamente, los partidos políticos viven al día y este escenario de futuro inmediato no lo contemplan a día de hoy, es como si no existiera en sus previsiones.

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