La política, entre el ‘selfing’ y el videoclip

No me gustan los senderos por donde transita hoy la política contemporánea en nuestro país. Parece una mezcla entre un selfing de…

No me gustan los senderos por donde transita hoy la política contemporánea en nuestro país. Parece una mezcla entre un selfing del pensamiento o un plató de tres al cuarto para grabar videoclips de promoción viral. Añoro la política entendida como acto sublime de los individuos para llegar acuerdos, pactos para mejorar la existencia de las personas. La política entendida así es un servicio positivo para la construcción de humanidad.

Ahora, nada es así. Los ideales han sido sustituidos por caricaturas ideológicas de diseño de marketing electoral. La política no puede ser el producto de la mercadotecnia. Las grandes cuestiones no están en las agendas políticas, se ventilan en un momento y son cuatro líneas que se pierden bajo mensajes y videoclips. Todo se simplifica porque prima la síntesis del mensaje. Incluso parece más importante el canal de comunicación y no lo que se dice. La simplificación del mensaje busca movilizar emociones y generar sentimientos de antipatía o simpatía. La política se reduce a micropolítica, sin relato ni esperanza.

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