La política internacional de Rodríguez Zapatero

Es habitual que los ciudadanos presten una atención secundaria a la política internacional porque, en muchos casos, sus efectos son poco perceptibles …

Forum Libertas

Es habitual que los ciudadanos presten una atención secundaria a la política internacional porque, en muchos casos, sus efectos son poco perceptibles en la vida cotidiana. Pero cuando ésta alcanza altos niveles de despropósito tanto en su enfoque como en su realización, la gente debe empezar a preocuparse. Es un despropósito que José Luis Rodríguez Zapatero gaste recursos y tiempo para proyectar su imagen internacional en un diálogo entre civilizaciones para alcanzar una alianza, cuando es incapaz de aplicar este método en su propio país, con sus propias gentes. Bien cierto es que “en casa del herrero cuchillo de palo”.

 

Lo que está sucediendo con Venezuela, donde un peligroso demagogo populista está cambiando petróleo por armas, aprisionando la política exterior española con implicaciones que llegan hasta el Rey y utilizando todo ello para su particular guerra contra Estados Unidos, constituye otro despropósito fundamental. Finalmente la reunión de la Conferencia Euromediterránea, que ha destapado las enormes dificultades de alcanzar acuerdos por parte de los países árabes sobre temas tan importantes como el terrorismo.

 

La cumbre de Barcelona solo habrá servido para demostrar dos cosas. La primera es que el Gobierno, Zapatero y Moratinos no tenían los deberes hechos en relación con los países del Sur del Mediterráneo. No estaban maduros para alcanzar acuerdos a la altura prevista. Es un fracaso del ministro de Asuntos Exteriores y una manifestación de la incapacidad del presidente, que (dicho sea de paso) tiene un dominio lingüístico menor que el de José María Aznar, que ya era de una insignificancia manifiesta. No se trata de ser políglota, pero sí de tener el realismo necesario para entender que, para hacer política internacional de buen nivel, o tienes detrás un país que sea una gran potencia o sabes hablar idiomas con la gracia de un encantador de serpientes. En segundo lugar, la reunión de Barcelona pasará a la historia por situar en el primer plano las discrepancias, haciéndolas todavía más visibles, algo no sólo innecesario sino contraproducente.


Post scriptum


Comentario al margen. Es un error garrafal que Esquerra Republicana (ERC) haya frenado una iniciativa del Partido Socialista de Cataluña (PSC) para celebrar el día de la Constitución. Error extraordinario al que debe apuntarse también el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, que ha asumido la negativa. Es difícil casar la pretensión de participar de manera activa en el Gobierno de España y, al mismo tiempo, saltarse las mínimas formalidades institucionales, más en un momento en que la lógica susceptibilidad está más sensible que nunca como consecuencia del debate sobre el proyecto de nuevo Estatuto de Autonomía catalán.

La política de ERC, basada en gestos airados públicos para contentar a su sector más radical y, al mismo tiempo, su apego a la moqueta, alimenta la demagogia de los extremos y hace un flaco servicio a todos, incluidos en primerísimo término aquellos que ERC dice querer servir: los ciudadanos de Cataluña.

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