La Posverdad y El País

RECTIFICACIÓN: En la redacción original del texto se cometió un grave error, que es de justicia rectificar. El autor de la Carta al Director, con título Fecundidad, publicada en El País, no era  el Sr. Olav Mazarrasa Mowinckel, a quien le pedimos mil disculpas, sino el Sr. Juan Miguel Pérez Porras.

el país

El concepto de Posverdad, declarada como palabro del año por el ‘Diccionario Oxford’, está dirigido a dar una pretensión de hecho complejo, histórico, al discurso de Donald Trump y a su victoria. De hecho, es un paso más hacia la neo lengua necesaria para manipular la realidad que tiene su intento más acabado en la perspectiva de género. Digámoslo claro, la posverdad no existe; lo que si hay es manipulación, engaño y mentira. Y eso no lo ha inventado Trump en la política. Y la mejor constatación de ello la tenemos en el propio El País, en su edición del día 24 de enero en su pequeña sección de cartas al director, donde lo que se publica por necesidad de espacio se somete a un cuidadoso filtro.

En aquel día entre las cinco cartas publicadas, dos se las traen. Una de ellas, titulada por la redacción con el explícito título de machismo ruso, que dicho así significa que todos los rusos son tal cosa, dice nada más y nada menos que En Rusia han aprobado una ley que permite al hombre pegar a la mujer una vez al año, y la firmante, Andrea Expósito, se queda tan ancha. Lo que en realidad se ha aprobado en primera lectura, lo trató ForumLibertas en un editorial, es una ley sobre la violencia familiar que castiga como falta una primera agresión a un miembro de la familia, sea mujer, menor o anciano, que no dé lugar a lesiones de significación, con una sanción pecuniaria, que si reitera la falta, se convierte en delito y, por consiguiente, es sancionado penalmente. La diferencia entre lo escrito y publicado es abrumadora y queda a juicio del lector aplicarle el calificativo de manipulación, engaño o mentira.

La segunda carta al director se titula Fecundidad, y se refiere a la combinación entre las barreras a la inmigración y la insuficiente natalidad en los Estados Unidos y el Reino Unido, para exponer lo siguiente: Me pregunto si tanto Gran Bretaña como Estados Unidos con sus recientes políticas proteccionistas y nacionalistas terminarán obligando a aumentar la fecundidad de la población femenina en sus respectivos países (ya existen ejemplos de esto en las leyes nazis). O sea, que el señor Juan Miguel Pérez Porras, con la colaboración de El País compara la situación de los Estados Unidos y Reino Unido con el régimen nazi, y se permite apuntar que las mujeres pueden verse obligadas a procrear por los republicanos y conservadores. Esto es muy gordo, salido de madre, y el periódico colabora a ello seleccionando -esa es una palabra clave- esta carta, al igual que la anterior entre un montón de otras muchas. Sin la selección, no se hubiera producido el desvarío público. Para mayor escándalo, ni los Estados Unidos, ni el Reino Unido tienen tasas de natalidad bajas. La del primer país es de 1,88 niños por mujer en edad fértil, la del segundo, de 1,81 para 2014, una de las más altas de Europa, a escasa distancia de la tasa de reposición de 2,1. Si se quiere buscar un país que está en una situación que ha superado el límite, no hace falta mirar tan lejos, porque es el caso de España cuyo índice es de derribo demográfico, solo 1,33 para el 2015.

Para respetar la deontología profesional bien haría El País, con no dar cancha a “posverdades” tan flagrantes, en lugar de contribuir a su difusión, practicando una selección más profesional y menos ideológica de las cartas que deciden publicar.

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