La posverdad, la entrada al Apocalipsis (I)

Estamos en una sociedad de masas que no deja de ser, paradójicamente, hasta la saciedad individualista, cada vez hay más miembros de la masa que llevan (o pretenden llevar) el agua a su molino, con lo cual promete –de seguir así- llegar a convertirse en un caldo de cultivo efervescente en el que habrá una confusión babilónica

posverdad

Dicen que la Historia hay que cuestionarla, que hay que cuestionarlo todo. Es la posverdad, donde ya nada es verdad ni es mentira, sino que lo único que cuenta es lo que piense y crea cada uno (o hasta donde pueda llegar a pensar y creer), y lo que interprete cada uno (o lo que pueda llegar a interpretar). Porque en el origen de todo hay una realidad que el hombre debate o se niega a aceptar (o no puede aceptar), tras lo cual surge un debate de “verdades” (interpretaciones más bien), que termina en un acuerdo comunitario sobre lo que hay que aceptar (o llegar a aceptar), y de ahí, de esa mescolanza, emerge la leyenda que finalmente es aceptada como verdad. Así que, en definitiva, se impone el poder de unos cuantos, los que llegan a ponerse de acuerdo para salvar el propio buen nombre y hasta el pellejo, sobre lo que piensa la mayoría, que de hecho no es o era más que otras leyendas que tiran hacia aquí o hacia allá, según la opinión de miles de personas, que de nuevo no está más que basada en sus propios intereses particulares. De ahí surge el poderoso, que es el que consigue llegar a poner de acuerdo y unir lo diferente, tantas opiniones distintas, en una sola, la comunitaria. Eso es lo que le da el poder, poder que afianzará a partir de entonces defendiendo e imponiendo esa “verdad” subjetiva. Es un cliché que va repitiéndose a lo largo de la Historia. Y así llegamos a nuestros días y los días que se nos vienen encima: el llamado en la Biblia “Fin de los Tiempos”. Como estamos en una sociedad de masas que no deja de ser, paradójicamente, hasta la saciedad individualista (incluso por parte de los que lo critican) –aunque todavía no colectivista-, cada vez hay más miembros de la masa que llevan (o pretenden llevar) el agua a su molino, con lo cual promete –de seguir así- llegar a convertirse en un caldo de cultivo efervescente en el que habrá una confusión babilónica (la “nueva Babilonia” de la que habla el Apocalipsis). Como no es sostenible una sociedad en la que todos sus miembros tiren hacia un lado, más tarde o más temprano reventará, y ya sabemos: “a río revuelto, ganancia de pescadores”, vencerá, de nuevo, quien finalmente consiga aunar las emociones de tan ingobernable masa. Porque es por medio de las emociones por donde es unificable algo que espiritualmente ha perdido su nexo, no su espíritu, pues los creyentes sabemos que el espíritu vivifica, que somos cuerpo y alma. Estamos a tiempo: ese líder será o bien el Anticristo colectivista, que impondrá su reinado con el Nuevo Orden Mundial… o bien la Iglesia.

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2 Comments

  1. 1

    la “postverdad” es muy antigua, todo se basa en aquel dicho tan antiguo que dice :”Nada es verdad o mentira, sino que todo depende del color del cristal, a través del cual se mira”. La negación de la ley “natural” que todo hombre lleva impresa en su corazón, desde que nace,por el hecho de ser humano (animal racional, compuesto de una parte espiritual(el alma) y otra material (su cuerpo), a diferencia de los demás seres de carecen de la parte espiritual, que hacen que sean irracionales, aunque muchas veces ha seres racionales que en su actuación haya mucho de irracional que los acercan al reino animal !Lástima!. Aunque muchos se pusieran de acuerdo nunca una falsedad o mentira pasará a ser “Verdad” porque ellos se pongan de acuerdo. La “Verdad” o “mentira” no es un problema de votos.

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