La red de ciudades-asilo para refugiados de Ada Colau, una buena iniciativa; pero faltan recursos

Aluvión de adhesiones de ONG’s y ciudadanos a la propuesta de la alcaldesa de Barcelona para acoger a personas que huyen de la guerra. Las peticiones de asilo en Cataluña se cuentan por miles, pero solo se dispone de 28 plazas. Los medios “no son suficientes, son irrisorios”, se denuncia

Ante el drama de los ciudadanos de países como Siria y otros de Oriente Medio, que huyen de la guerra y atraviesan el Mediterráneo en busca de un lugar donde poder vivir dignamente, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha lanzado una iniciativa que ha obtenido un aluvión de adhesiones: crear una red de ‘ciudades-asilo’ en Cataluña. De hecho, la propia alcaldesa se ha mostrado “emocionada y conmovida” ante la gran cantidad de vecinos que se han dirigido a ella a través de las redes sociales para manifestar su apoyo e incluso ofrecer sus casas o sus habitaciones para dar refugio a los inmigrantes que lo necesiten. Hay que recordar que Colau lanzó su propuesta a través de Facebook. Al mismo tiempo, según informaba La Vanguardia este martes, 1 de septiembre, el Ayuntamiento barcelonés ya ha iniciado conversaciones con ONG’s, con la Generalitat y con el Gobierno central para pedir su colaboración. En respuesta a su petición, los ayuntamientos de Sant Feliu de Llobregat y Sabadell han sido los primeros municipios catalanes en sumarse a la iniciativa, seguidos de Valencia, que también se ha mostrado dispuesta a colaborar. Por otra parte, otros organizaciones como Cruz Roja han hecho lo propio, y también Bienestar Social y la red de albergues de la Generalitat se han sumado. En ese sentido hay que recordar que Catalunya tiene 51 albergues, con 7.360 plazas. Sólo 20 albergues y 2.986 plazas son de gestión propia de la Generalitat. Las otras dependen de otras administraciones, empresas o entidades asociadas. La dirección general para la Inmigración, adscrita a Bienestar Social, ha empezado a estudiar cuántas plazas podría poner a disposición de las ciudades refugio, “pero aún es pronto para decirlo”, admiten fuentes del departamento. Medios “irrisorios” Y aquí radica, precisamente, el principal escollo ante la iniciativa de Colau. Cataluña, que el año pasado recibió casi 800 peticiones de asilo, la mayoría en Barcelona y fundamentalmente de ciudadanos sirios y ucranianos, “no tiene recursos suficientes. Los medios de que se disponen para atender a estas personas no es que sean escasos. Son irrisorios”, explican algunos de los representantes de las organizaciones humanitarias que se han reunido con las autoridades del Ayuntamiento de Barcelona. Estos son algunas otras cifras que hablan por sí solas: en 2013 Catalunya recibió 484 solicitudes de asilo. En el 2014, 786 (690, en Barcelona). Y al ritmo que vamos este año rondarán las 1.500. Sin embargo, para acoger a todas estas personas, Catalunya solo dispone de 28 plazas. Es decir 28 habitaciones, 28 camas. “Da igual, aunque fueran 28 casas para 28 familias seguiría siendo una cantidad claramente insuficiente”, explica Pere Serra, de la Associació Catalana de Solidaritat i Ajuda als Refugiats. El problema se agrava porque no se trata de 28 plazas para los casi 800 solicitantes del año pasado o para los expedientes que se acumulan este año. El trámite para conceder el asilo es teóricamente de seis meses, pero en la práctica puede alargarse más de año y medio. “La delegación del Gobierno en Catalunya está colapsada”, explica Pascale Coissard, de la Comissió Catalana d’Ajuda al Refugiat. ¿Y qué hace el Gobierno? En cualquier caso, cabe criticar la falta de iniciativas en las administraciones en general ante el drama del actual alud de refugiados que piden ser acogidos por Europa. Bien está que Ada Colau haya lanzado esta propuesta, pero como solución final resulta a todas luces insuficiente. No se trata solo de ver quién se apunta y cómo se les coordina. No se trata de que las entidades sociales u organizaciones de Iglesia sean quienes tengan que solucionar esta situación, puesto que ya de por sí son las únicas que vienen haciéndolo desde hace tiempo, sino de que se faciliten recursos desde las administraciones para sumarse a estas acciones y afrontar de forma efectiva el problema. Es decir, recursos económicos. Por otra parte, la falta de iniciativas en este sentido del Gobierno de Mariano Rajoy es aún mucho más criticable. Su escuálida oferta de acoger a 2.739 refugiados en España, en una primera oferta tras su reunión con la canciller alemana Angela Merkel, no parece ir acompañada de una partida de recursos que permitan hacerla efectiva de una manera digna ante tamaña crisis humanitaria. Claro que no se trata de ciudadanos de un país al que pueden exigir determinados derechos legales, como votar o tener una pensión; pero son seres humanos que tienen todo el derecho a cubrir sus necesidades básicas. Y si la sanidad y la enseñanza son derechos universales en España, ellos también deberían poder acceder a ellos.

Hazte socio

También te puede gustar