La ruta de un Santo aragonés

Esta iniciativa es similar a la que se presta en Italia, concretamente en la ciudad de Asís, en honor a San Francisco

Casa natal de San Josemaría Escrivá de Balaguer

La Asociación de Empresarios de Barbastro (AEB) ha puesto en marcha la Ruta de San Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975), fundador del Opus Dei. Este proyecto ha sido cofinanciado por el Gobierno de Aragón, y apoyado tanto por la Comarca del Somontano como por el propio Ayuntamiento barbastrense y la Diócesis de Barbastro-Monzón. Entre sus comentarios, el santo aragonés apuntó que “soy muy barbastrino y trato de ser buen hijo de mis padres. Déjame que te diga que mi madre y mi padre, aunque hubieron de salir de esa tierra, nos inculcaron, con la fe y la piedad, mucho cariño a las riberas del Vero y del Cinca”

En esta ruta se han incorporado lugares como el solar donde estuvo ubicada la casa natal de san Josemaría y en el que actualmente está edificado el Centro Entrearcos; la Casa Albás, el hogar de su madre, que en la actualidad es la frutería El Vero; el comercio donde trabajaba su padre, Juncosa y Escrivá, hoy la tienda Escala; la Catedral en la que se casaron sus padres, D. Josemaría Escrivá y Doña Dolores Albás, y en la que a su vez el santo recibió el Bautismo y la Confirmación; el Ayuntamiento de la localidad, el cual en 1947 le nombró Hijo Predilecto, en 1971 le dedicó una avenida, y en mayo de 1975 (unas semanas antes de morir) le otorgó la medalla de Oro de la ciudad. También nos encontramos con el colegio de las Escuelas Pías donde estudió; la Parroquia de San José dedicada a él en 2001, construida por el arquitecto Heliodoro Dols, quien construyó en décadas anteriores el Santuario de Torreciudad, distante 24 km de Barbastro, e integrando la Ruta Mariana compuesta por el Pilar (Zaragoza )- Torreciudad (Barbastro) – Montserrat (Barcelona) – Maritxell (Andorra) – Lourdes (Francia).

La finalidad que persigue esta ruta turístico-religiosa, en palabras de D. José Antonio Pérez Asensi, presidente de la AEB, no es otra que dinamizar el comercio en la ciudad, procurando que toda visita que atrae Torreciudad (unos 300.000 peregrinos anuales) y que pasa cerca de Barbastro, entre y lo conozca. Esta iniciativa es similar a la que se presta en Italia, concretamente en la ciudad de Asís, en esta ocasión en honor a San Francisco. Además, conviene indicar que el turismo religioso en la Comunidad Autónoma de Aragón obtiene unos ingresos anuales de 187 millones de euros, según un estudio realizado por la consultora de turismo Aradex. En contra de la expresión “nadie es profeta en su tierra”, Barbastro rinde homenaje a una figura universal que supo trasladar el amor a Dios, a la Iglesia y al prójimo por los cinco continentes de la tierra. El sacerdote san Josemaría Escrivá de Balaguer, el santo de lo ordinario, pues como él decía “todos estamos llamados a amar y servir a Dios en las realidades más cotidianas”, tuvo cinco hermanos, de los cuales tres hermanas pequeñas murieron de muy niñas. El negocio de su padre quebró en 1915, y tuvieron que marchar a Logroño donde su progenitor encontró trabajo, hallándole la muerte en 1924, por lo que san Josemaría se quedo de cabeza de familia. No estuvo exento del dolor y de la amargura desde una temprana edad, circunstancias que nunca debilitaron su fe.

Estudió la carrera de Derecho en la Universidad de Zaragoza, y en 1925 se ordenó sacerdote en el Seminario de San Carlos de Zaragoza, comenzando su ministerio sacerdotal en la parroquia de la localidad zaragozana de Perdiguera. En 1927 se traslada a Madrid para obtener el doctorado en Derecho, y es el 2 de octubre de 1928 cuando, por inspiración divina, ve claramente lo que le pide el Señor: la fundación del Opus Dei, camino de santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano. Desde entonces trabajará sin descanso para configurar lo que Dios le pide, desarrollando su ministerio pastoral en las barriadas de Madrid en contacto con los más pobres y en los hospitales visitando a los enfermos.

Al estallar la guerra civil española, ejerce su sacerdocio clandestinamente sin renunciar a sus compromisos, con alegría, fomentando la esperanza y contagiando a cuantos le rodeaban su buen humor. Dentro de su dilatada obra literaria, en Es Cristo que pasa, en el n. 111 expresa lo siguiente: “hay que reconocer a Cristo, que nos sale al encuentro, entre nuestros hermanos los hombres. Ninguna vida humana es una vida aislada, sino que se entrelaza con otras vidas. Ninguna persona es un verso suelto, sino que formamos todos parte de un mismo poema divino, que Dios escribe con el concurso de nuestra libertad”

Falleció el día 26 de junio de 1975 en Roma. El entonces Papa Juan Pablo II, hoy santo también, beatificó a san Josemaría Escrivá de Balaguer el 17 de mayo de 1992, y lo canonizó el 6 de octubre de 2002, ambos acontecimientos en Roma. Su cuerpo descansa en la Iglesia Prelaticia de Santa María de la paz, Bruno Buozzi, 75, Roma.

Para concluir, resaltemos de la homilía Amar al mundo apasionadamente, predicada en Navarra en 1967, estas líneas: “allí donde están vuestras aspiraciones, vuestro trabajo, vuestros amores, allí está el sitio de vuestro encuentro cotidiano con Cristo. Es en medio de las cosas más materiales de la tierra dónde debemos santificarnos, sirviendo a Dios y a todos los hombres. En la línea del horizonte, hijos míos, parecen unirse el cielo y la tierra. Pero no, donde de verdad se juntan es en vuestros corazones, cuando vivís santamente la vida ordinaria…

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