La Santa Sede pide en la ONU una acción coordinada contra la trata de personas

Las Naciones Unidas tienen la intención de adoptar este pacto global dentro del 2018 para una gestión segura de las migraciones

“Sólo con una acción coordinada a nivel internacional entre las instituciones políticas, el mundo económico, académico, la sociedad civil y las comunidades de fe se puede contrastar el fenómeno global del tráfico de migrantes, de la trata de seres humanos y de las modernas formas de esclavitud”, subrayó, el 4 de septiembre, el padre Michael Czerny SJ, subsecretario del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede durante su exposición en la quinta sesión temática organizada por la ONU en la ciudad de Viena, Austria, en vista del “Global compact on migration”.

Las Naciones Unidas tienen la intención de adoptar este pacto global dentro del 2018 para una gestión segura, ordenada y regular de las migraciones. Los trabajos de la reunión de Viena tuvieron su centro en la identificación, protección y asistencia a los migrantes víctimas de la trata.

“No obstante los grandes resultados obtenidos gracias a acuerdos internacionales –subrayó el padre Czerny– los solicitantes de asilo y los migrantes que arriesgan la vida en búsqueda de seguridad y de una nueva casa, son siempre más vulnerables, sobre todo a las organizaciones criminales” que organizan estos tráficos, favorecidos por la falta de canales legales y seguros. Una vulnerabilidad alimentada por un círculo vicioso hecho de pobreza, ausencia del Estado, desocupación, falta de instrucción, discriminación de las mujeres y de las niñas.

Por esto la Santa Sede, explica el padre Czerny, además de insistir en la importancia de asegurar “adecuados marcos legales y corredores seguros a los migrantes” pide un mayor empeño de las sociedades civiles “para reconocer las fuerzas de la demanda –como por ejemplo para la prostitución o el trabajo mal remunerado– que obran en los Estados, transformando al tráfico de seres humanos en una actividad muy lucrativa” que continúa a crecer de manera alarmante, como indican recientes datos estadísticos sobre el fenómeno.

“La esclavitud no debe ser un aspecto inevitable de las actividades económicas –subrayó el subsecretario del dicasterio vaticano. En cambio, los negocios deberían estar a la vanguardia en la lucha y la prevención de esta aberración. Las investigaciones –agregó– deben coordinarse a nivel nacional, regional e internacional”.

“Los datos, concluyó el padre Czerny, y el intercambio de información clave deben estar garantizados, así como la protección jurídica de las víctimas, mientras que los autores deben ser perseguidos y llevados ante la justicia”. Asimismo, debe garantizarse “la asistencia a las víctimas en los países receptores”, el asesoramiento psicológico y otro tipo de apoyo y rehabilitación, y en general, deben adoptarse políticas para la protección de la dignidad de las personas involucradas.

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