La Seguridad Social ya está prácticamente en déficit

Los datos divulgados por el Ministerio de Trabajo el pasado miércoles, 19 de enero, muestran las consecuencias de la crisis sobre las cuentas d…

Los datos divulgados por el Ministerio de Trabajo el pasado miércoles, 19 de enero, muestran las consecuencias de la crisis sobre las cuentas de la Seguridad Social: el superávit cayó un 72% en 2010 y se ha situado en el 0,22% del PIB.

Así, el sistema de la Seguridad Social cerró el año pasado con un superávit de 2.387 millones de euros frente a los 8.502 millones de euros de 2009. Sin embargo, la situación es más preocupante de lo que muestran las cifras del Ministerio de Trabajo y se puede afirmar que la Seguridad Social ya está prácticamente en déficit.

La razón de esta afirmación radica en el hecho de que, de los más de 4,5 millones de parados que hay en España, alrededor de tres millones cobran prestación por desempleo y esta prestación también cotiza a la Seguridad Social, con lo que en realidad es el Estado quien paga esa cuota y mantiene artificialmente el actual superávit.

Cabe recordar que las empresas pagan actualmente por cada trabajador a la Seguridad Social una cuota de que ronda el 30% sobre el sueldo bruto, en función de que la contratación sea indefinida o eventual a jornada completa; a lo que hay que sumar entre el 1% y el 7% de cotización en concepto de accidentes de trabajo y enfermedad, un porcentaje que varía según sea la actividad del trabajador y la posible siniestralidad.

Esto viene a representar una especie de impuesto sobre el trabajo. Si no fueran tan altas las cuotas empresariales a la Seguridad Social, es evidente que se generarían más contrataciones.

La solución, el ejemplo alemán

Esto es precisamente lo que hizo Alemania para estimular la contratación de nuevos trabajadores, reducir la cuota empresarial a la Seguridad Social durante un período de cinco años. Al pagar menos dinero, se ingresa también menos en las arcas de la Seguridad Social, pero al mismo tiempo crecen las contrataciones, disminuye el paro y el Estado se ahorra dinero.

Teniendo esto en cuenta y dada la actual ‘hemorragia’ que tiene el Estado español en cuotas a la Seguridad Social que provienen de las prestaciones por desempleo, cabe preguntarse por qué el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no ha adoptado medidas como las que emprendió Alemania para estimular la contratación.

En principio, la Seguridad Social española hubiera ingresado menos dinero, pero este hecho se hubiera compensado con el incremento de gente contratada. De este modo, hubiera disminuido el paro y el presupuesto del Estado tendría ahora menos gasto.

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