La Semana Santa de 2016

En nuestra Semana Santa, por nuestras calles discurren bellísimas imágenes de la Pasión del Señor, que nos recuerdan el camino de Jesús al Calvario, o Via Crucis.  El  Papa Francisco  dice:” el Via Crucis no es el recordatorio de la muerte de Jesús, es el recordatorio de cuanto nos ama”. Pero lo más importante es la Resurrección, que nos llena de la alegría cristiana, basada en la esperanza cierta de que la vida continúa después de la muerte. Hubo otras resurrecciones (la de Lázaro, etcétera); pero sólo la de Jesucristo fue definitiva. Su resurrección gloriosa es preludio de la nuestra: “No se asombren de esto: llega la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán mi voz. Los que hicieron el bien saldrán y resucitarán para la vida; pero los que obraron el mal resucitarán para la condenación” (Jn. 5, 28-29). Dios Misericordioso quiere la salvación de todos: por eso, envió, al mundo, a su Hijo Jesucristo, que se ofreció, en la cruz, al Padre de los Cielos, para redimirnos del pecado y darnos la vida eterna; pero Dios respeta la libertad (de ahí, que no todos se salven). La Resurrección de Cristo es un hecho histórico, y fuerte razón para creer. Cristo resucitó después de tres días en el sepulcro, que quedó vacío. Fueron muchos los que lo vieron resucitado. Tras su Resurrección, comió con los Apóstoles, les dio el poder de perdonar los pecados y les mandó predicar el Evangelio por el mundo. Jesús murió, resucitó y está vivo, presente en el Cielo y en la Eucaristía.

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