La sociedad desvinculada: la necesidad de un nuevo comienzo

Europa como horizonte de democracia y bienestar está malparada, como lo está el ideal americano basado en el éxito del propio esf…

Europa como horizonte de democracia y bienestar está malparada, como lo está el ideal americano basado en el éxito del propio esfuerzo. En el trasfondo de este hundimiento de las perspectivas hay un gran fallo sistémico. Lo que nos sucede no es el fruto de unos pocos años; la frustración, la desesperanza, son tan generalizados y profundos que resulta irracional pensar que comenzaron con la crisis económica del 2008. El mal viene de mucho antes, pero en la época buena el oropel de la abundancia hacía más tolerable la situación. En realidad es la democracia liberal la que está en crisis.

A derecha e izquierda los discursos están agotados. Todo parece sometido a la impotencia. El clamor por la incapacidad de los gobiernos y partidos crece. Ante estas reiteradas y dañinas evidencias, ¿no ha llegado el momento de que nos preguntemos sin prejuicios el porqué de tanta incapacidad en tantas cuestiones vitales? ¿A dónde vamos acumulando una crisis tras otra? Estos interrogantes son el punto de arranque de este seminario.

Las sesiones están organizadas en tres partes que corresponden a los ejes que lo ordenan:

La fuerza que nos hace humanos

La primera está dedicada a la fuerza que nos hace humanos, constructora de civilizaciones y hacedora de culturas. La fuerza del vínculo, que responde a la interacción fuerte y estable entre los seres humanos y sus instituciones, en el presente y a través del tiempo y del espacio. Todos los grandes relatos fundadores, religiosos y seculares, se refieren a él cuando apelan a un estadio original, o a un fin feliz.

No cabe en lo personal aspirar a un gran amor sin una atracción mutua indestructible capaz de soportar toda adversidad. Igualmente, resulta imposible que una sociedad alcance el bienestar si está faltada de cohesión, dividida y enfrentada, regida por el individualismo y la primacía absoluta de la satisfacción de los deseos personales.

La naturaleza del vínculo es el compromiso en todas sus gradaciones. Es el fruto de la relación personal, la tradición, la costumbre, la idea moral compartida, la historia y la lengua, el derecho consuetudinario, la creencia, la fe religiosa. Es la predisposición y acto que nos lleva a salir de nosotros mismos, y por lo tanto lograr la trascendencia y así realizarnos como seres humanos en la relación con los demás.

El estadio superior del compromiso es el amor y el deber. Lo sorprendente del caso es que el primero no tiene cabida en el tratamiento que la modernidad ha otorgado a los fenómenos sociales. Sabemos sin embargo que su fuerza es grandiosa y está presente en todos los hechos humanos, que nos revelan el arte, la historia, el mito, y la religión. Pero el amor no existe para la teoría sociológica, económica, y política a pesar que el conocimiento del llamado capital social nos ha permitido atisbar el papel decisivo del vínculo. Esta primera parte aborda una teoría del vínculo como la mejor explicación para un diagnóstico integral de nuestra sociedad.

Lo que nos destruye, la desvinculación

La segunda parte del libro expone la causa fundamental de lo que nos destruye, la raíz única de todas nuestras crisis: la desvinculación, la destrucción o degradación de los vínculos, que caracteriza a la sociedad de la anomia, una palabra sonora que se refiere al estadio en el que las instituciones sociales son incapaces de aportar los hitos que la propia sociedad requiere.

Se trata de una carencia o confusión que hace que los individuos no puedan guiar su comportamiento. La destrucción de los vínculos equivale a la plenitud de la anomia.

“Estragos”

La última parte tiene un título bien explicito, “Estragos”, y muestra las múltiples consecuencias negativas de la cultura de desvinculación, y su entramado sistémico.

La sociedad desvinculada y sus crisis política, social, económica, cultural y educativa, demográfica, y ambiental, con el trasfondo común de la crisis moral, son los resultados de seis grandes rupturas con los vínculos fundamentales.

La que daña el sentido de la trascendencia entre los seres humanos, y en la relación con Dios. La ruptura antropológica. La ocasionada por la pérdida de solidaridad generacional. La que ha cegado las fuentes de la cultura y ha roto con su desarrollo histórico, que a su vez determina la emergencia educativa. La injusticia social manifiesta que la actual crisis sitúa en el primer plano de las preocupaciones, y la quiebra de la articulación democrática. Cada una de ellas posee profundas ramificaciones, un espeso rizoma que relaciona unas con otras.

Lo que presenta el seminario es un modelo explicativo global de las causas y la lógica de su génesis y desarrollo hasta configurar la sociedad desvinculada, basada en la pugna histórica entre razón objetiva e instrumental, que con la hegemonía de esta última da lugar al progreso de la desvinculación, cuando la realización personal se entiende solamente como satisfacción inmediata e individual del deseo, y el bien se transforma en simple preferencia.

Como en el Titanic, el buque se hunde mientras la orquesta sigue tocando. Todavía demasiadas personas solo perciben el sonido de la música.

Este es un seminario para quienes tienen preguntas, y para quienes buscan respuestas más allá de la simplificación caricaturesca, porque -hay que decirlo- junto con la injusticia, la indignación, y la confusión, esta es también la hora de la demagogia y de los salvadores demiurgos.

NOTA:

La participación está limitada al número de plazas. Para más información: info@e-cristians.net

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