La sociedad desvinculada

La Sociedad Desvinculada. Fundamentos de la Crisis y Necesidad de un Nuevo Comienzo es el título del libro que acabo de publicar. Persigue pres…

La Sociedad Desvinculada. Fundamentos de la Crisis y Necesidad de un Nuevo Comienzo es el título del libro que acabo de publicar. Persigue presentar un modelo explicativo, un diagnóstico integral de las causas que hacen que la nuestra sea una época de crisis acumuladas, en la que la última desplaza a la anterior sin que resolvamos ninguna de ellas. Nuestra sociedad es como un frondoso árbol. Sus numerosas hojas, grandes y pequeñas, brillantes y mustias, vigorosas y decrepitas, representan las crisis que nos dañan. La mayoría de las gentes se fijan solo en ellas, sin observar las vigorosas ramas que las sustentan. Y ese es el error y la gran limitación porque nos impide considerar los orígenes de los problemas que se amontonan. Las ramas no son muchas, solo siete, pero son vigorosas porque un robusto tronco las asienta y conduce su alimento. Y este tronco es la cultura de desvinculación. Hegemónico en este país, y en casi toda Europa. La cultura que postula que la realización personal solo se consigue por medio de la satisfacción del deseo, pasando por encima de todo compromiso con personas, instituciones, leyes, tradiciones, y religión, transformando el bien en una simple preferencia individualista y hedonista impulsada por el deseo destructor de los vínculos; del compromiso, del amor de donación y de reciprocidad, del deber. Configura un proceso de atomización social en palabras de Charles Taylor, la sociedad de la anomia de Durkheim. Es el fin de la virtud que señaló en 1984 MacIntyre. Como máximo solo queda espacio para el neo corporativismo: el “qué hay de lo nuestro”.

Debajo, invisible, está la raíz origen y vida del árbol. La causa radical de todo: la destrucción de la razón objetiva fundamento de nuestra civilización, que Max Horkheimer define como la concepción que articula la preferencia individual con el mundo objetivo de las relaciones entre hombres, clases sociales, e instituciones; con la naturaleza y sus manifestaciones. La razón objetiva es un relato más grande que nuestras historias personales, a las que les aporta finalidad, y sentido, que las hace mejores y más grandes, que facilita el bien común. La razón objetiva era la bóveda que nos acogía, y que podíamos transformar pero nunca destruir como han hecho, dejándonos a la intemperie y viviendo entre ruinas. Por eso necesitamos un nuevo comienzo para reconstruir la bóveda que nos proteja.

Publicado en La Vanguardia el 24 de marzo de 2014

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