“La soledad es algo así como una eutanasia social”: La solución, ayudar a la familia

La llegada de las vacaciones estivales trae consigo, como cada año, el desplazamiento de millones de españoles hacia su lugar de veraneo…

Forum Libertas

La llegada de las vacaciones estivales trae consigo, como cada año, el desplazamiento de millones de españoles hacia su lugar de veraneo. En ese provisional y lúdico ajetreo nómada no suelen tener cabida los ancianos, cuando éstos residen con la familia. Surge entonces la eterna pregunta: ¿Qué hacemos con el abuelo? Cuando la solución es ingresar temporalmente en una residencia y surge de un acuerdo entre el matrimonio y los abuelos suele ser incluso una buena alternativa para nuestros mayores, que tienen la oportunidad de intercambiar experiencias y convivencia con otros semejantes. Sin embargo, en otros casos no es así y el anciano acaba internado durante unos días en un centro que él no ha escogido ni deseado. La experiencia se transforma entonces en unos días de profunda tristeza y decepción para ese abuelo que lo ha dado todo por sus hijos y por sus nietos.

Según las últimas estadísticas al respecto, en España hay más de 7 millones de personas que superan los 65 años, de las cuales 1.359.000 viven solas. Sin embargo, al llegar la época de verano esa cifra se puede multiplicar casi por tres, es decir, que alrededor de 4 millones de ancianos viven solos durante un período más o menos largo de tiempo. Algunos de ellos han sido prácticamente abandonados durante esos días por sus familiares. Para comentar estos datos, ForumLibertas.com se ha puesto en contacto conAlberto Marxuach, presidente de la Red Mundial Crescendo y ex presidente de Vida Ascendente Internacional. Hace unos 20 años que Marxuachestá al servicio de la pastoral de los mayores, “sin ser –como él mismo dice- un profesional del tema”. De su experiencia y de sus respuestas deducimos que este hombre, de mirada serena y rostro afable, es mucho más optimista que las frías estadísticas.

-¿Qué opina sobre el significativo aumento de ancianos que viven solos en verano y sobre el hecho de que tantas familias recurran a dejar solos a sus mayores o a ingresarlos en un centro en estas fechas?

Cuando yo era niño, no habían vacaciones. Este derecho al descanso anual se disfruta hoy con desplazamientos de las personas, cada vez más lejos y en lugares donde las condiciones de vida no resultan siempre adecuadas y agradables para los mayores. Una separación temporal de la familia no se puede asimilar sin más a un “abandono”. Si bien hay casos reales que hacen noticia, no me parece justo hacia las familias dar la impresión que se trata de un fenómeno generalizado.

– ¿Alguna sugerencia para los ancianos que se quedan solos en casa este verano?

– Exceptuando los casos de enfermedades graves, los ancianos no son seres pasivos. Incluso muchas personas dependientes (de la cuarta edad o jóvenes) hacen prueba de una vitalidad y de un gusto por la vida admirables.

Hay que fomentar una ancianidad activa y creativa. Es el sentido de la pastoral de los mayores de hoy, que además se hace con los mayores mismos. Es importante que el anciano cultive amistades, profundice su vida interior y fortalezca su autoestima con el testimonio de su fe y de su amor. La participación en grupos parroquiales de mayores, como los de Vida Ascendente, ha transformado la vida de muchos miles de mayores, beneficiando asimismo la vida de las personas de su entorno.

– ¿Con el progresivo aumento del envejecimiento de la población, debido a las actuales bajas tasas de natalidad, el problema de la soledad de los ancianos no hace más que agravarse. ¿Cómo contempla este fenómeno de envejecimiento y qué medidas habría que tomar para solucionarlo?

Es cierto que España tiene una de las tasas de natalidad más bajas del mundo. Esto, junto con el crecimiento de la longevidad, origina un trastorno grave del equilibrio demográfico; la famosa pirámide de edades. Desde su primera asamblea general sobre envejecimiento (Viena,1982), hasta la segunda (Madrid, 2002), las Naciones Unidas han estudiado este fenómeno con profundidad, tratando de sensibilizar a los gobiernos y a la opinión pública y proponiendo un plan de acción que tiene como objetivo global "una sociedad para todas las edades". Este es el camino a seguir, con una visión a largo plazo, que desgraciadamente coincide poco con las motivaciones de los políticos.

– El estilo de vida actual, en una sociedad cada vez más competitiva, individualista y hedonista, no tiene muy en cuenta los llamados valores tradicionales en los que la figura del anciano era más respetada y tenida en cuenta para tomar decisiones familiares. ¿Qué opina al respecto y cómo se puede revalorizar la figura del abuelo?

– El gran valor permanente de la humanidad es el amor. Hay ciclos de civilización destructivos que exaltan el individualismo, el hedonismo y el materialismo. Pero, como un péndulo, la humanidad vuelve a los valores permanentes. Lo que hay que redescubrir es el valor sagrado de toda persona humana en todas las etapas de su vida y, en particular, el de los más débiles ypobres. Los abuelos tenemos que participar en esta cruzada hasta nuestro último suspiro.

– Según las informaciones que se han publicado en el último año, los maltratos físicos y psíquicos a mujeres, ancianos y niños han crecido significativamente.¿Qué le dicen estos datos sobre el modelo de sociedad que estamos construyendo?

La violencia hacia los débiles es indigna y signo de perturbación. Una persona fuerte y equilibrada no está sometida a estos impulsos. Desgraciadamente, los medios audiovisuales en particular abusan de las escenas de violencia bruta y de sexo primitivo. Tienen una gran responsabilidad en este deterioro social.

– La conciliación de la vida familiar y laboral es un tema de constante debate. Hace unos días, el Gobierno central se desdecía de su compromiso de dar una paga de 100 euros mensuales también a las amas de casa con hijos menores de 3 años y sin trabajo. En muchos de estos casos, además de los hijos, también se tienen que hacer cargo de los abuelos. ¿Cuál es su opinión con respecto a este tema?

– La familia es el medio natural de vida para todas las edades, la mayor fuente de felicidad a lo largo de toda la vida. Debe ser protegida y ayudada, siempre respetando su independencia y sus funciones propias. Esto debe ser el objetivo prioritario de toda política de integración social. Politizar este tema es causar un gran daño. En este terreno, como en todos los que afectan a la vida de las generaciones futuras, es necesario buscar un consenso y realizar una política de estado

– Volviendo al tema de la soledad en que viven el casi millón y medio de ancianos españoles, ¿qué deberían hacer las administraciones para mejorar esta situación?

– La soledad es algo así como una eutanasia social. La peor desgracia que le puede suceder a una persona es no ser amada; sentirse indigna de ser amada. ¿Cuál es entonces la razón de vivir?

Las administraciones no pueden sustituirse al medio natural del amor, que es la familia. Es a través de la familia que deben actuar en primer lugar; no solamente materialmente, sino fomentando una educación para el respeto. Deben hacer que las residencias para los mayores que las necesitan tengan una dimensión humana en las cuales los internos puedan desarrollar relaciones de convivencia entre sí y participar en el bienestar los unos de los otros.

– ¿Qué esperanzas hay de que la sociedad vuelva a desarrollar un modelo en el que los valores tradicionales y, al mismo tiempo, la figura de los ancianos ocupen el lugar que les corresponde?

– Hay motivos para ser catastrofistas. Siempre los hubo: antes de Jesucristo, en su tiempo y después. Pero la vida sigue; y sigue porque la esperanza nunca muere. La esperanza nace del amor que Dios ha puesto en el corazón de toda persona. Piénsese por ejemplo en estos pobres abuelos de los países del sur de África que, con escasas fuerzas y apenas recursos, crían a los huérfanos del SIDA. Todos conocemos alrededor nuestro casos sublimes de personas entregadas a cuidar víctimas de enfermedades degenerativas, de senilidad y de tantas otras miserias humanas. No son noticia porque solamente los casos extraordinarios y dramáticos lo son.

“Bajo la superficie de lo cambiante, hay muchas cosas permanentes que tienen su fundamento último en Cristo". (Gaudium et Spes, 10). La obra de Cristo alcanza a toda la humanidad de todos los tiempos. La esperanza cristiana está encarnada y no se debe oponer a la esperanza humana. Vivir es esperar.

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