La tercera película de Harry Potter, más oscura y más madura

Con la tercera película añadida a los cuatro libros de J.K. Rowling, el fenómeno Harry Potter continua su extensión en el imaginario colectivo popular…

Forum Libertas

Con la tercera película añadida a los cuatro libros de J.K. Rowling, el fenómeno Harry Potter continua su extensión en el imaginario colectivo popular. Harry Potter y el prisionero de Azbakan, la última adaptación al cine de las aventuras del joven mago, repite las condiciones impuestas por la novelista a pesar del cambio de director: metraje largo y fidelidad al libro. Pasan los años y Harry y sus amigos se adentran en la pre-adolescencia, pero aunque es inevitable el cambio físico en los actores y se advierten detalles como el femenino bolso de paseo de Hermione, ni en la película ni el libro se hacen concesiones al género romántico. Por el contrario, las tramas son más oscuras y engañosas aún que en las anteriores aventuras.

El nuevo director, el mexicano Alfonso Cuarón, sabe enmarcar esta historia, más tenebrosa que las anteriores, en una recreación visual del colegio Hogwarts distinta a la que conocíamos, más melancólica, con claustros y arcos en ruinas y restos de piedras megalíticas cubiertas de musgo, a la vez que se mantienen las peculiares arquitecturas como de dibujo de Escher, con sus escaleras móviles y planos de cámara que caen en picado por escaleras de caracol. El colegio, tan entrañable para Harry, sigue manteniendo su carga de misterio y peligro. Pero en esta ocasión deambular por Hogwarts es más arriesgado: Sirius Black, un mago que participó en la muerte de los padres de Harry, ha escapado de la prisión de Azbakan y persigue al joven mago. Los guardianes de Azbakan, los dementores, terribles figuras espectrales que absorben los sentimientos positivos de la gente (aunque trabajen al servicio de los magos), están buscando al fugado, aterrorizando a los alumnos del colegio.

Como en las películas anteriores, las apariencias engañan y los “malos” no siempre son los que parecían serlo. Hay personajes que mantienen su popularidad, como el torvo Severus Snapes, el cínico y duro profesor de pociones, así como el director Dumbledore, que siempre parece saber más de lo que al principio cabía esperar. Por fin la asignatura de Defensa contra las Artes Oscuras tiene un profesor capaz, Romus Lupin, que además ayuda a Harry a enfrentarse a sus miedos, a indagar en sus momentos de felicidad y en lo que le asusta. Asombra Hermione, la empollona amiga de Harry, hablando mal de las artes adivinatorias y de su poca fiabilidad: ¡en el libro se trata de todo un alegato contra los embustes de las paraciencias!

Con 190 millones de dólares recaudados es tres semanas en EEUU y recién estrenada en España, la tercera película de Harry Potter es considerada por muchos como la mejor de la serie. La novelista británica siempre ha mantenido que la serie constará de siete tomos, quizá como un reconocimiento a las novelas infantiles del gran autor cristiano C.S. Lewis, amigo de Tolkien, que marcó varias generaciones con sus siete Crónicas de Narnia. Visto el filón de Harry Potter, muchos hablan de filmar las Crónicas de Narnia, que son inequívocamente cristianas, pero si bien Rowling está viva para exigir fidelidad a sus libros, Lewis no lo está… ¿llegaremos a ver la magnífica serie de C. S. Lewis? Son buenos tiempos para el cine fantástico. Que siga la racha.



Enlace relacionado

Hazte socio

También te puede gustar