La UE critica a las agencias de ‘rating’, pero impone una regulación basada en sus recomendaciones

La canciller alemana, Angela Merkel, se pronunciaba este domingo, 17 de julio, a favor de la creación de una agencia europea de calificaci&oacu…

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La canciller alemana, Angela Merkel, se pronunciaba este domingo, 17 de julio, a favor de la creación de una agencia europea de calificación, aunque reconoció que el problema real, al margen de las críticas, no está en la acción de las agencias de ‘rating’: “de entrada, el problema son las deudas y no las agencias”, asegura.

En cualquier caso, las últimas actuaciones de las tres principales agencias de calificación, Moody’s, Estándar & Poor’s (S & P) y Fitch Group, tienen en pie de guerra a toda Europa, que cuestiona la credibilidad acumulada durante décadas por las tres agencias.

Y es que sus calificaciones a la baja en las últimas semanas en la nota de la deuda de Grecia, Irlanda, Portugal, España y más recientemente Italia las han puesto en el punto de mira de los dirigentes europeos.

Sin embargo, la UE se muestra incapaz de plantar cara al oligopolio de las agencias de ‘rating’ y, además, sus dirigentes se contradicen de forma evidente ya que, mientras las critican, imponen una regulación basada en sus recomendaciones.

De ponerlas en la diana…

Así lo constata el economista Xavier Sala Martín, catedrático de Economía en la Universidad de Columbia, premio de Economía Rey Juan Carlos y cofundador de la Fundación Umbele, quien se pregunta “¿por qué seguimos leyendo sus informes y llevándonos las manos a la cabeza cada vez que rebajan la nota de algún país si, desde el 2008, pensamos que no saben qué se hacen?”.

En un artículo de opinión publicado este domingo, 17 de julio, en el diario La Vanguardia, Sala recuerda que “las agencias se convirtieron en la diana mundial a raíz de la crisis financiera del 2007-08”.

“La razón es que, sólo unos días antes de que Lehman Brothers desapareciera, decían que invertir en este banco no tenía ningún riesgo. Y poco antes de que Islandia quebrara, calificaban la deuda de este país de segura”, señala.

Además, “las agencias han vuelto a estar en el ojo del huracán estas últimas semanas al ir rebajando la nota de la deuda de Grecia, Irlanda, Portugal, España o Italia. Incluso han molestado a las autoridades europeas al calificar el plan de rescate de Grecia de suspensión de pagos encubierta”, añade.

… a hacer lo que ellas dicen

A pesar de todo ello, la Unión Europea sigue a los pies de las tres agencias de ‘rating’ en cuanto a las calificaciones de la deuda de los países miembros. ¿Por qué?

“La razón es que estamos obligados a escucharlas y que estamos obligados por culpa de (por favor no rían) ¡la regulación que imponen los mismos políticos europeos que las critican!”, destaca el catedrático de Economía.

Sala ilustra su afirmación con dos ejemplos:

1. “Los fondos de pensiones que muchos de ustedes tienen contratados sólo pueden invertir el dinero en activos calificados de ‘seguros’. ¿Calificados de seguros por quién?, se preguntarán. Pues calificados de seguros por… ¡las agencias de rating!”, informa.

De esta manera, “los mismos políticos que las acusan de no saber lo que hacen son los que hacen unas reglas que nos obligan a hacer lo que nos dicen estas agencias. ¿Se puede ser más esquizofrénico? Pues… la respuesta es que sí”, afirma, antes de pasar al segundo ejemplo.

2. “El Banco Central Europeo (BCE) tiene una normativa que permite a los bancos utilizar la deuda de países como garantía. Es decir, cuando un banco compra deuda del Gobierno griego a cinco años por valor de un millón de euros, recibe un papelito denominado ‘bono’ que dice que el Gobierno pagará al portador un millón de euros (más intereses) al cabo de cinco años”.

“El banco coge este bono, lo lleva al BCE y lo ofrece como garantía para pedir un millón de euros. Después coge el dinero y lo vuelve a prestar para rentabilizarlo. Pues bien, el BCE tiene una normativa que dice que los bonos de países quebrados no pueden ser utilizados como garantía”, sigue.

“La consecuencia es que si Grecia hiciera suspensión de pagos, todos los bancos que han pedido créditos al BCE utilizando la deuda griega como garantía tendrían que devolver el dinero inmediatamente, lo cual provocaría su propia quiebra”, continúa.

Y concluye: “hasta aquí todo muy normal, pero la pregunta es: ¿y a quién encarga el BCE la tarea de decidir si Grecia está en quiebra o no? La respuesta es: ¡a las mismas agencias de calificación que critica cada día!”, es decir las que tienen su sede en Nueva York y Londres, y fuera del euro.

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