La vergüenza de las barreras arquitectónicas en España

Las próximas elecciones municipales y autonómicas deberían de ser una gran oportunidad para acabar con las barreras arquitect&oac…

Forum Libertas

Las próximas elecciones municipales y autonómicas deberían de ser una gran oportunidad para acabar con las barreras arquitectónicas para los discapacitados. Existen numerosas leyes tanto estatales como autonómicas que no han acabado de implementarse y cuyo balance al pasar de los años no es nada halagüeño.

Un ejemplo paradigmático es la ciudad de Barcelona. En Cataluña existe una ley de accesibilidad para locales públicos que data de 1991. Esta ley fue implementada para la promoción de la accesibilidad y la supresión de las barreras arquitectónicas. Más tarde, en 1995 se aprobó el decreto que planteaba el despliegue de la ley anteriormente citada y se aprobó el código de accesibilidad.
Tras dos décadas desde que se iniciara una supuesta reforma de las ciudades catalanas, Barcelona es un claro ejemplo de que las barreras arquitectónicas no han dejado de serlo para los ciudadanos discapacitados que a menudo tienen que recorrer auténticas gymkanas para ir a sus trabajos o escuelas.
Estas leyes han quedado en papel mojado, a pesar de que, eso sí, en 1995 el Ayuntamiento socialista de la capital catalana se dedicara a anunciar las nuevas medidas a bombo y platillo en la declaración que realizó bajo el título “La ciutat i les persones amb discapacitat” (‘La ciudad y las personas con discapacidad’, en castellano).
Hay una ignorancia absoluta sobre la obligación legal de los comercios públicos, y sobre la aplicación de las leyes y recomendaciones. Lo sorprendente es la inactividad política por implementar normas que cuentan por décadas su ineficacia debido al ostracismo al que han sido relegadas.
No deja de sorprender que este hecho contraste con los recursos de atención mediática y financieros que hay para aplicar leyes como la de violencia de género o la del aborto.
En este sentido, la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia y a las familias de España, más conocida como “ley de dependencia” constituyó una gran oportunidad perdida por todos, gobierno y oposición, para definir un paquete de medidas económicas que cumplieran los objetivos de la norma en un momento de auge económico.
En la actualidad la crisis económica y financiera ahoga a una Administración que pasa uno de sus peores momentos desde la Transición y resulta impensable implementar la ley de dependencia, entre otras, con los recursos económicos suficientes que garanticen la correcta aplicación.
¿Ciudades para todos?
Estados Unidos y la gran mayoría de países de la Unión Europea han implementado en mayor o menor medida paquetes de iniciativas para hacer de las ciudades un lugar más habitable para todos.
Una lectora del diario La Vanguardia firma como Anna Gilabert una carta titulada “Una Barcelona accesible para todos”. En ella explica que una lesión medular que no le permite andar le mantiene en una silla de ruedas. A pesar de ello, se aventuró a pasar 20 días en Estados Unidos.
Gilabert explica que pudo pasar toda su estancia “recorriendo lugares libremente, sin requerir ayuda de otra persona ni en una sola ocasión, hecho que es totalmente imposible en mi ciudad, Barcelona”.
“¿Por qué motivo grandes empresas que manejan elevadas cifras de dinero no se toman interés en diseñar establecimientos accesibles para todos?”, se pregunta esta lectura del rotativo catalán que concluye: “El simple hecho de poner una rampa o hacer una pequeña obra puede disminuir en muchas ocasiones esta discriminación que aún vivimos un colectivo cada vez más presente y dinámico, con el empeño y el derecho de llevar un estilo de vida normalizado”.
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