La violencia e impunidad sobre el terreno de juego, una mala pedagogía para los más jóvenes

La historia es conocida, el entrenador del Real Madrid, José Mourinho esperó dos semanas atrás en el aparcamiento del Camp Nou a …

La historia es conocida, el entrenador del Real Madrid, José Mourinho esperó dos semanas atrás en el aparcamiento del Camp Nou a que los colegiados que arbitraron el encuentro entre su equipo y el F.C. Barcelona salieran de sus respectivos vestuarios para increparles su actuación en el partido, un partido que sentenció a los blancos a apearse de la Copa del Rey tras perder la eliminatoria con su máximo rival.

Ahora el Comité de Competición de la Liga española no aplicará ningún tipo de sanción al técnico portugués que le espetó al árbitro Fernando Teixeira: “Artista, jodes a los que trabajan y no respetas a los profesionales serios. Ahora te irás a fumar un puro, sinvergüenza”.
El mal espectáculo que está dando el fútbol español últimamente, está especialmente causado por la actitud del Real Madrid. En este sentido hay que situar como elementos clave la actitud violenta de algunos jugadores de la plantilla blanca, en especial la del defensa Pepe (aunque no es el único) caracterizado por sus duras entradas, y el reciente pisotón a la estrella culé, Lionel Messi, cuando este estaba en el suelo y el balón no estaba en juego.
Detrás de esta actitud del principal equipo de la capital española está José Mourinho, un técnico caracterizado por su escasa popularidad entre los aficionados rivales gracias a la actitud soberbia y despectiva que ha desarrollado a lo largo de su carrera profesional.
La connivencia de la justicia deportiva
El problema de este tipo de acciones violentas y malcaradas es que a diferencia de otros países de Europa, el Comité de disciplina deportiva no ha entrado a considerar el pisotón de Pepe y pasa por alto la actitud de Mourinho.
Esto genera dos tipos de lecturas generales. La primera es que los partidos de fútbol son vistos por personas a las que les interesa este deporte, que son muchos, pero esto va más allá. El fútbol, en un segundo término, es un espectáculo de masas y n este sentido, se ha podido ver como la violencia, la agresividad y la chulería tiene una recompensa. La impunidad que han tenido las acciones de Mourinho y Pepe no ayuda a desarrollar una correcta pedagogía del deporte. Si por presionar y chantajear no se ejerce ningún castigo se obtiene una ventaja sobre el que no lo hace.
Además, el fútbol es el deporte infantil y juvenil más practicado y quien está protagonizando esta serie de desmanes es un club que tiene una larga trayectoria positiva y que, por lo tanto, tiene muchos seguidores de España y el extranjero, también entre los niños.
¿Una reglamentación a la altura?
Detrás de todo lo que está sucediendo hay es una reglamentación que en la práctica del juego está absolutamente envejecida y en la que el exceso de capacidad interpretativa del árbitro, que en muchos deportes está, hace que la sanción en el fútbol sea insuficiente. Ésta solamente contempla dos extremos en el terreno de juego: la falta, que en general es muy inocua, y el penalti, que es una falta extrema. Esta realidad comporta que se facilite un juego subterráneo.
Esta reglamentación contrasta, por ejemplo, con el baloncesto, donde la sanción del tipo de faltas es más grande: la reiteración de faltas da lugar a una falta más grave en el mismo partido. Sin embargo, la tarjeta amarilla en el fútbol es una sanción para el futuro excepto cuando un jugador percibe dos, aunque también hay que tener en cuenta que cuando le muestran una a un jugador el árbitro es más generoso con las faltas de tarjeta que puede hacer para no sacarle la segunda. En baloncesto está también la falta antideportiva, que es una sanción mayor, y la falta técnica, que tiene la misma gravedad que la antideportiva a efectos prácticos. Hay, pues, toda una amplia graduación para hacer que el juego se desarrolle con la mayor normalidad posible.
En este sentido, el rugby ha incorporado medidas racionales de tecnología como es el árbitro de televisión, lo cual también supondría una gran solución en el fútbol. Además, el rugby, como es un deporte mucho más duro, los jugadores parten de un mayor respeto físico entre ellos, porque saben que se pueden hacer daño, en el fútbol esto se da en menor medida. Por algo será aquello que dicen de que el fútbol es un deporte de caballeros jugado por hooligans y el rugby un deporte de hooligans jugado por caballeros.
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