La violencia y abusos en la infancia triplican la posibilidad de experimentar homosexualidad

Un estudio de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, a partir de 13.000 encuestas a mayores de 16 años sobre salud mental, realizadas entre…

Un estudio de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, a partir de 13.000 encuestas a mayores de 16 años sobre salud mental, realizadas entre 2003 y 2004 por el Ministerio de Salud, muestra que entre la gente que vivió abusos o violencia en su infancia, un 15% desarrolló después tendencias o comportamientos homosexuales o bisexuales, mientras que entre la población que nunca sufrió estas experiencias, sólo un 5% ha tenido prácticas o tendencias homosexuales.

Por lo tanto, la estadística sugiere que la violencia y abusos durante la infancia, puede triplicar la posibilidad de desarrollar homosexualidad al crecer.

En concreto, el estudio muestra esto cuando el niño o niña fue violado, abusado sexualmente, apalizado o fue testigo de violencia doméstica.
Otras experiencias traumáticas de la infancia, como perder súbitamente un ser querido, o sufrir una grave enfermedad o accidente, mostraron, en cambio, sólo una pequeña relación estadística con un posterior desarrollo de la homosexualidad.
“La gente que se identifica como homosexual o bisexual, o los que han tenido alguna experiencia sexual con alguien de su mismo sexo, tienden a venir de una infancia más dañada”, explica la responsable del estudio, Elisabeth Wells.

Estos datos confirman algo que muchos terapeutas han afirmado reiteradamente a partir de su experiencia profesional: que hay una relación entre los abusos en la infancia y desarrollar homosexualidad en la vida posterior.
Otros estudios ya lo indicaban: en 1992 se publicó un estudio de los Centros de Control de Enfermedades de EEUU (equivalente al Ministerio de Sanidad) realizado a partir de entrevistas a 1000 varones homosexuales o bisexuales que acudían a clínicas a tratarse de enfermedades sexuales: el 37% declararon haber sido forzados o presionados por algún adulto de más fuerza o edad para mantener relaciones homosexuales. Un tercio fue forzado a sexo anal, la edad media a la que lo vivieron fue a los 10 años, y el agresor tenía, como media, 11 años más que el agredido.
Homosexuales: entre el 2% y el 5% de la población mayor de 16 años; no más
La estadística del estudio neozelandés muestra, además, que el 98% de los encuestados se declara heterosexual (muy lejos del 10% de población homosexual que declaran a menudo los lobbies del homosexualismo político). Sólo se declara homosexual (masculino o femenino) el 0,8% de la población, bisexual el 0,6%, y un 0,3% se declara “otra cosa”. De los que se declaran bisexuales, 8 de cada 10 son mujeres.
Aunque el 98% de los encuestados se declara heterosexual, hay un cierto número de personas que admiten haber tenido experiencias homosexuales alguna vez. Un poco menos del 2% de encuestados admite haber tenido “una relación con alguien del mismo sexo”, mientras que un 3% admite haber tenido “un encuentro sexual con alguien del mismo sexo”.
El estudio también muestra que la homosexualidad dobla la frecuencia de vivir solo: entre los heterosexuales, vive sin compañía un 10% de la población; entre los homosexuales, un 19%.
Este estudio ha sido recientemente publicado en la revista internacional Archives of Sexual Behavior (en su versión de Internet, el 22 de junio de 2010).
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