La Virgen de Montserrat

Cada mes de abril celebramos con alegría la fiesta de la Virgen de Montserrat, la “virgen morena”, la “moreneta”, la patrona de Cataluña.

Montserrat

El Monasterio

Cuenta la leyenda que en el año 881 unos chicos que pastoreaban ganado por la montaña vieron luz intensa y, dentro de una cueva, encontraron una imagen de la Virgen. El obispo ordenó la construcción de una ermita en aquel mismo lugar, la ermita de Santa María, origen del actual monasterio. El primer documento que habla de las Iglesias de Montserrat data del 888, en tiempos de Guifré de Barcelona, cuando hace donación de la iglesia de Montserrat al monasterio de Ripoll. Esto quiere decir que la iglesia ya existía, pero no que se venerase allí una imagen de la Virgen. Esto vino más tarde y es entonces cuando nace la leyenda que explica los orígenes y la hace famosa por sus milagros.

En 1025 el abad Oliba, abad de Ripoll y obispo de Vic, fundó un monasterio junto a la ermita de Santa María y muy pronto empezaron a ir muchos peregrinos que dan a conocer los milagros que obraba la Virgen.

En el año 1409 Montserrat se convierte en monasterio independiente. Desde esta época hasta mediados del siglo XIX Montserrat es un centro cultural importante, con una escuela de música, y es una época de crecimiento y esplendor. En el año 1592 fue consagrada como basílica y así funcionó, con altos y bajos, hasta el sXIX.

La Imagen

La imagen original desapareció. La actual es una talla románica de una gran belleza, policromada, del siglo XII, de madera de álamo y haya con las partes de la piel de color negro desconociéndose el origen de este color.

La figura es el modelo conocido como Virgen en majestad, es decir, sentada, mirando al frente, con el niño Jesús sentado en su regazo, también en el centro y mirando al frente. Tanto la madre como el hijo lleven incorporada una corona. La Virgen extiende la mano derecha en la que tiene una esfera -símbolo de la creación, del cosmos, de la vuelta celestial-, y la izquierda la pone sobre el hombro del Niño, indicando que es su hijo. El Niño con la mano derecha bendice, y en la izquierda tiene una piña, signo de fecundidad y vida perenne.

La forma y fisonomía del rostro de la madona son admirables y “provocan una impresión asimismo majestuosa y afable que cautiva por la dulce serenidad que rezuma”. La indumentaria de la Señora es real: cofia, túnica y manto dorados, cenefa en el cuello con broche circular, todo esto decorado con estrellas doradas, rombos rojos y cruz dorada. Pero esta imagen no es la que se ha venerado siempre. Hay reproducciones -incluso el recuerdo de 1881 de la coronación- de una factura muy distinta.

La leyenda – En el año 881 unos pastores que velaban el rebaño vieron en el cielo unas señales admirables que apuntaban hacia un lugar de la montaña: era la Virgen que salía al encuentro de los hijos más humildes de la Iglesia. Lo contaron al párroco y al obispo y todos juntos fueron al lugar y allí encontraron la imagen. Como aquello era muy agreste decidieron llevarla a Manresa, pero al atravesar el torrente quedó inmóvil y no la pudieran mover de allí: entendieron que la Virgen escogía aquellos parajes para ser allí venerada.

La iglesia sigue así hasta aproximadamente el 1030, cuando el abad Oliba, de Ripoll, la convierte en monasterio habitado por monjes y edifica una nueva iglesia, de factura románica, suficiente para la comunidad que vivía. En todos los documentos de donaciones y sufragios que se hacen al monasterio queda patente que se hacen o al prior y a su convento, o a Santa María de Montserrat o al altar de Santa María, pero en ninguno de ellos se cita la imagen de la Virgen.

Las lámparas – A finales del sXII aparecen documentos donde se explican hechos inusitados que pasan en el altar de la iglesia de Santa María. Por este motivo, en 1176 se hacen dotaciones para que queme una lámpara, día y noche, ante el altar de Santa María. En 1192 aparece la primera lámpara perpetua, como todas las demás que seguirán hasta hoy. En 1218 había ocho lámparas. En 1255, diecinueve. En 1680 noventa.

El Llibre Vermell de Montserrat, es un códex montserratino del siglo XIV. En este libro -encuadernado originariamente en terciopelo rojo- hay un recuento de devociones y milagros,

Los milagros – El sXIV, durante una fiesta que se celebraba la noche de la fiesta de la Pasión, los peregrinos que hacían vela, hacia medianoche, vieron descender una luz que resplandecía sin quemar, sobre la corona de la Virgen y allí se dividió en tres rayos diferentes que abrazaron la imagen entera. Los tres rayos se redujeron a uno solo y desapareció. En este relato ya se manifiesta una veneración a la Virgen también por su materialidad: dice que la imagen de la Virgen era considerada un prodigio, “no hecha por mano de hombre”.

Otros milagros conllevan la aparición de la Virgen. “Pero el mayor prodigio de la Virgen de Montserrat ha sido la constante e incesante caravana de peregrinos que ha sucedido a lo largo de los siglos para confiarse a su maternal protección. La imagen de la Virgen continúa suscitando la fe y el amor de las actuales generaciones que siguen confiando en la maternal protección de santa María”.

El Libro de la historia y milagros hechos a invocación de nuestra señora de Montserrat, del sXVI, es donde se habla por primera vez del color de la imagen de la Virgen y cómo iba vestida: la hermosura de su rostro es admirable (…), el color es moreno y los ojos muy vivos y hermosos (…), los monjes a cuyo cargo está el vestirla, apenas osan levantar los ojos a mirarla (…). Las facciones y rostro del glorioso niño Jesús son del color y reverencia de su sagrada madre.

El ajuar – Es una época en la que reyes, nobles y prohombres regalaban a la madona mantos, sayas, collares, mantillas, sartales, rosarios, joyeles, corales cruces, Agnus, sortijas, rosas, piñas de ámbar, medallas, perlas piedra…

En el sXVII había cuatro coronas de la Virgen. Dos eran de oro y diamantes y cada una de estas pesaba unos 15k. Las otras dos eran de plata dorada con pedrería. Y tres coronas del Niño Jesús -dos de oro y una de plata-. Como elemento curioso el niño Jesús lleva una sierra en la mano. También por esta época la Virgen aparece con un lirio en la mano o bien colocado, de manera que sale del alto de la bola del mundo.

La descripción que hace el libro que se vendía a los peregrinos decía: Está la sagrada imagen sentada en su silla y representa una mediana edad. El color se moreno. Los ojos muy vivos y hermosos. Tiene a su Santísimo hijo sentado sobre sus rodillas o su regazo; y la Santísima Madre le tiene puesta la mano izquierda sobre su hombro izquierdo, como en ademán de detenerle el brazo de la justicia; y saca la mano derecha por el costado derecho, tanto que el Niño puede verla. Tiene la palma abierta hacia arriba, y en ella un globo, que representa el Mundo, y el precioso Niño, levantando su mano, le da con los dedos la bendición. El Hijo tiene en super mano izquierda una como piña pequeña. El color y facciones del Niño Jesús son una misma cosa con el color y facciones de su Santísima Madre.

Monasterio e Imagen

La devoción a la Virgen va ligada, a partir de ahora, al monasterio. Las guerras y entuertos que se originaron en los sXIX y XX no permiten separar la historia del monasterio y de la imagen.

La guerra del francés (1808-1814) – El ejército francés se apoderó del monasterio y se entregó al pillaje: mataron el monje, quemaron el retablo, el coro y toda la iglesia, encontraron la caja donde estaba escondida la imagen le ataron una cuerda al cuello y la colgaron de un árbol. Cuando los monjes volvieron al monasterio encontraron la imagen de la Virgen a la intemperie y deteriorada, por lo que decidieron restaurarla. En marzo de 1812 se reanuda el culto a Montserrat con la imagen restaurada, pero en julio los franceses vuelven a Montserrat, queman todo lo que no habían quemado antes y hacen volar todos los edificios: Montserrat se convirtió en un mar de ruinas. Los monjes habían huido con la imagen. Volvió en 1813.

El trienio liberal (1820-1823) – Con el trienio liberal vuelven las desgracias y en 1822 vuelven a expoliar las joyas de la imagen y esta la trasladan a Barcelona. En esta fecha es cuando tiene lugar la profunda “remodelación” de la imagen: “se elimina la figura del Niño Jesús que estaba muy deteriorada y se sustituye por una talla nueva copia exacta de la anterior; las manos de la Virgen fueron renovadas; la imagen puesta dentro de una peana; la encarnadura y los ojos ahora son totalmente negros y es policromada de nuevo”.

El Absolutismo (1823-1833) – En 1823 con el cambio de gobierno se prepara el regreso de la imagen a Montserrat. El Ayuntamiento de Barcelona le regala una corona de metal plateado con piedras de vidrio de colores y esta corona será la que figurará en todas las Reproducciones de la época. En 1824 la imagen vuelve al monasterio. En 1828 comienzan las obras de restauración del templo. En 1830 la imagen se traslada a su antiguo camarín.

Isabel II (1833-1868) – En 1834 ya se habla de una nueva desamortización y antes esta no sea efectiva -el 1836- la comunidad se dispersa y esconden la imagen en el Bruc. En 1844 se restaura la vida monástica y la imagen vuelve al monasterio. Ahora la iconografía -y durante la primera mitad del sXIX- es la de imagen vestida, con una indumentaria muy rica, corona y cetro.

Del Gobierno provisional a la II República (1868-1931) – En 1880 se celebran las fiestas del “Milenario” para conmemorar el milenio del hallazgo de la imagen. En 1881 el Papa León XIII ordena la coronación canónica de la Virgen de Montserrat y la proclama patrona de las diócesis de Cataluña. En 1920, con mucho pesar, se le quitan los vestidos y se puede venerar “sin los vestidos postizos y en su escultura original”. La imagen aparece tal como la conocemos hoy.

Nuevos días trágicos: II República / Guerra Civil (1931-1939) – El mismo día de la proclamación de la República la imagen se retira del camarín y se sustituye por una copia. Cuando en Madrid hay la primera quema de conventos el abad Marcet hace trasladar la imagen, en secreto, en la casa que los monjes tenían en Escaldes de Andorra, único lugar donde había caminos de salida garantizados hacia la libertad. Andorra se convirtió en tierra de acogida, en el país de refugio, en una nueva tierra prometida para muchas personas víctimas del odio y de la intolerancia. Y los monjes tuvieron que ir a Escaldes donde habían edificado una casa amplia en previsión de refugio.

La Generalitat se incautó del monasterio y este se convirtió en Hospital de Sangre. Cuando se acercaban las tropas “nacionales” los encargados del santuario cogieron la imagen (la copia, que creían que era la auténtica) y otros objetos de valor y huyeron hacia Francia. No lo consiguieron. Los monjes vuelven al santuario, pero nadie sabía dónde estaba la imagen. Al final la encontraron y la imagen volvió indemne al camarín, “pero veintidós tres monjes, hijos suyos, habían muerto por fidelidad a su fe”. Por primera vez los devotos veían y veneraban la auténtica Virgen sin postizos.

En 1946 el abad Escarré y la comunidad aprueban construir un trono de plata. En 1947 hay la entronización. En 1948 queda definitivamente colocada donde está ahora y donde la veneramos. La imagen de la Virgen de Montserrat sigue atrayendo multitud de personas que vemos en ella el misterio de María: la Madre de Jesús y nuestra que nos muestra a su hijo y que desde el cielo sigue intercediendo maternalmente por nosotros.

 

Nigra sum sed formosa

Soy negra, pero hermosa, hijas de Jerusalen.

Per eso me ha amado el rey

y me ha introducido en sus aposentos,

y me ha dicho: “Levántate, amiga mía, hermosa mía, y ¡ven!

Porque el invierno, ¿lo ves?, ya ha pasado,

la lluvia se ha desvanecido; estallan las flores por el campo,

el tiempo de florecer ya ha llegado”

(Cantar de los Cantares)

 

Hazte socio

También te puede gustar

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>