La visita del Papa: buenas vibraciones

Los preludios de la visita del Papa, sobre todo al lugar más difícil, Barcelona, registran buenas vibraciones. Por ejemplo: el bando del…

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Los preludios de la visita del Papa, sobre todo al lugar más difícil, Barcelona, registran buenas vibraciones. Por ejemplo: el bando del alcalde de Barcelona, sorprendente en su contenido a tenor de los antecedentes del Partido Socialista. También, es necesario señalar la actitud de Montilla absolutamente receptiva a la proximidad papal. Se podrá pensar que ante la proximidad de la cita electoral se trata de un acercamiento interesado. Es posible que así sea, pero en todo caso bienvenido, y además constituye un enérgico contrapunto a la ausencia clamorosa de Rodríguez Zapatero. Y es que en el ámbito socialista la disparidad es más que notable, porque al tiempo que Hereu y Montilla se esfuerzan, sobre todo el primero, en una acogida que va más allá de la cordial educación, el ex ministro de trabajo, Corbacho, se ha despachado precisamente ahora en unas muy críticas y tópicas declaraciones contra la Iglesia en la SER.

También, la ausencia de Maragall y de buena parte de los consejeros socialistas en la Sagrada Familia acentúan este contrapunto. Pero, no es suficiente para restar la imagen de claro apoyo institucional, contradiciendo así de una manera espectacular las iniciales actitudes de ERC y sobre todo de IC, beligerantemente contrarias, apelando incluso a la violencia verbal, a la presencia de Benedicto XVI. En este sentido la fragmentación del tripartito es muy grande. Hay que apuntar en el haber del gobierno municipal la liquidación de la falsa polémica sobre el coste de la visita del Papa, al presentar las cifras de lo que va a significar su presencia en términos de ingresos directos y de promoción publicitaria de la ciudad. El balance materialista se ha transformado en una goleada a favor del Papa.

Era una evidencia, pero es bueno que la autoridad municipal le haya puesto cifras. También debe destacarse el papel de La Vanguardia, que se ha convertido en un verdadero puntal de la visita sin perder su punto de equilibrio. El director, Josep Antich, en su columna, se declaraba como una persona que se reconoce en los valores cristianos y criticaba “la deriva laicista que tratan de implantar sus gobernantes”. Días después, el editorial ‘Benedicto XVI en Barcelona’ hacía una encendida y razonada defensa de la figura del Papa, de su altura intelectual y de su autoridad moral y religiosa. Los diversos reportajes que viene publicando de gran calidad periodística contribuyen también a despertar el interés en términos positivos. Incluso El Periódico, que mantiene su beligerancia, sobre todo en los titulares, desarrolla unos contenidos que poseen interés porque abren el debate a cuestiones polémicas, pero dando voz a personas alineadas con las razones de la Iglesia. Es bastante más de lo que hasta ahora se había dado. La incógnita sigue siendo TV3, mientras que las mañanas radiofónicas de las dos principales emisoras, Catalunya Radio y RAC1, les falta mucho para entrar en un debate racional y respetuoso.

El hecho de que un sector muy importante del catalanismo político, encabezado por Jordi Pujol, y en el que figuran los dos líderes de CiU, Duran Lleida y Artur Mas, junto con una treintena de personalidades, le den la bienvenida en un anuncio insertado en el Corriere della Sera, es una demostración más de que ningún sector importante está dispuesto a quedar fuera de juego. Estar contra el Papa es hoy por hoy en Cataluña una acción de minorías políticas que además van a quedar malparadas electoralmente, lo cual facilita su radicalización; y también de minorías sociales en las que destacan, por el número de actividades contrarias a las que han convocado, las organizaciones del homosexualismo político. Hasta tres son el número de sus iniciativas, claramente por delante de otros grupos militantemente anticatólicos como los ‘Ateos de Cataluña’, que se conforman con un acto conjunto.

Hay que seguir con atención las opiniones de los columnistas, sobre todo aquellos que tienen una presencia regular y un ámbito de incondicionales de un cierto peso, porque es ahí donde se puede leer una notable inflexión.

A la espera de la presencia efectiva de Benedicto XVI , y de sus palabras, en estos momentos cabe afirmar que se abre una nueva perspectiva en Cataluña sobre todo en la posibilidad de establecer un terreno central dónde, por una parte, los católicos adquieran una mayor conciencia de unidad y, por otra, se pueda desarrollar un diálogo y una acción cultural entre éstos y aquellas personas y grupos que, sin estar adscritos a la Iglesia, se afirman en un sistema de valores y en un diagnóstico sobre el estado de la sociedad muy parecido al que se formula desde la sede de Pedro.

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