La vivienda: soluciones o cebos electorales

Es innecesario subrayar que el problema de la vivienda constituye uno de los factores que en mayor medida condicionan el desarrollo de la sociedad esp…

Forum Libertas

Es innecesario subrayar que el problema de la vivienda constituye uno de los factores que en mayor medida condicionan el desarrollo de la sociedad española.

Impide la formación de nuevas familias, desincentiva la natalidad y somete a una extraordinaria erosión y endeudamiento a los ingresos de las familias.

A pesar de todo esto, constituye un problema perfectamente irresuelto. Y no será por falta de planes. Siempre ha habido un u otro plan vigente que debía resolver este nudo gordiano, tantos que a veces se solapan y desorientan al ciudadano, como sucedió con el de la ministra Chacón y el de su predecesora, que mantenía vigente uno casi idéntico.

En general estos planes han fracasado. En nuestra edición de hoy ForumLibertas dedica una amplia atención a este tema de la que pueden deducirse las dificultades y buena parte de las causas de los fracasos.

Pero la cuestión no es mirar al pasado sino a lo que ha de venir, es decir, a los nuevos planes anunciados tanto por el gobierno español como el de determinadas Comunidades Autónomas, como Andalucía y Cataluña.

Del análisis de sus contenidos pueden desprenderse algunas conclusiones.

Primera, no queda claro por qué si planes anteriores, en unos casos semejantes, en otros más fáciles que los actuales, no funcionaron, lo han de hacer estos. Sería necesaria una justificación racional, argumentada, numérica, del por qué del fracaso hasta hoy y las causas que van a permitir evitar su repetición.

Segunda, son planes presentados ante la proximidad de unas elecciones. Esto no los deslegitimiza, ni mucho menos, pero sí permite introducir una duda sobre su credibilidad, visto lo que ha sucedido hasta ahora.

Tercera, parecen pensados para un escenario que ya no existe, el de una demanda potente de vivienda y una oferta que se iba encareciendo casi a la velocidad de la luz.

Hoy la diferencia entre lo que son los ingresos de la mayoría de personas y el precio de un piso sigue siendo desmesurada, pero a este problema se le añade otro: el abrumador stock de vivienda construida y en construcción no vendida.

Un estudio no hecho público de los constructores catalanes indica que existe un stock solo en esta comunidad que se sitúa entre los 150.000 y 170.000 viviendas nuevas, construidas o en construcción. Pasarán años para poder absorber todas las licencias que se han concedido. Y todo eso cuando ya hemos cruzado el umbral de la doble crisis, la del ladrillo y la del crecimiento económico.

Por consiguiente, un plan sobre la vivienda actual debe contemplar necesariamente estos dos problemas: del exceso construido y del ciclo económico, porque ahora no se puede operar de la misma manera que hubiera resultado tan positiva 3 o 4 años atrás.

Ahora las cosas son mucho más complicadas y difíciles de resolver. Y junto con los euros, que nunca sobran, ahora se requiere además una gran dosis de inteligencia económica. Y esto, los planes aprobados, no lo muestran, más bien tienden a señalar al pasado.

Sería realmente una lástima que una vez más se produjera una frustración en un tema tan vital y sensible como es el de la vivienda.

 

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