Las 6 preguntas que ni Mas, ni Rajoy, ni Junqueras nos han respondido todavía

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Hace tan solo un mes, este mismo diario apuntaba a que la única salida que le quedaba a Mas en el proceso secesionista eran unas elecciones "plebiscitarias". Es más, cuatro días después publicó que tales elecciones serían a principios de 2015.

Observando el panorama político actual, comprobando cómo la esperada consulta del 9-N se ha convertido en prácticamente una encuesta a gran escala pero con urnas y papeletas, parece todavía más apremiante que este es el único camino. Más aún cuando tanto la presidenta de la Asamblea Nacional Catalana, Carme Forcadell, como la de Omnium Cultural, Muriel Casals, han condicionado su apoyo a la pseudo-consulta, siempre y cuando "se convoquen elecciones en 3 meses". Llamamiento al que también se han sumado Oriol Junqueras de ERCy Joan Herrera de ICV.

Muriel Casals y Carme Forcadell

CiU, por su parte, ha advertido, quizás en un intento desesperado de querer volver a tomar las riendas del asunto, que es Mas quien decide cuándo se convocan elecciones y cuándo no. Maniobra que muestra cierto nerviosismo y algo que todo el mundo ya sabe: que hace tiempo que quien gobierna en este tema no es Más sino la ANC y Omnium Cultural.

Por su parte, Duran ha avisado de que si Convergència decide presentarse con ERC en unas plebiscitarias, que no cuenten con él. Y Junqueras, entre sollozos de emoción y desesperación de quien piensa que está perdiendo el mejor tren de su vida, ha pedido que el adelanto electoral sirva para hacer una Declaración Unilateral de Independencia (DUI).

ERC y las elecciones

Si finalmente se convocan tales elecciones, cosa que parece más que probable, la gran incógnita es si finalmente Convergència conseguirá que ERC se presente con ellos en una lista conjunta. Por no hablar de la CUP e Iniciativa.

Lo que es prácticamente seguro es que, presente como se presente, ERC arrasará y, tal y como ya ha confirmado Junqueras, promoverá una DUI, caiga quien caiga. Propuesta que, por mucho que ERC no consiguiera una mayoría absoluta, sería apoyada también por la CUP y por más de un diputado de CDC. El gran problema es ¿y al día siguiente qué?

Una vez conseguida la independencia,

  • ¿Cómo conseguirá Junqueras llevar adelante un país con una deuda de 57.146 millones de eurosyun déficit del casi el 2% cuando no haya un Banco Central Europeo detrás para salvaguardar nuestra economía?
  • ¿Cómo pagará el déficit que desde hace 4 años Catalunya sufre en la Seguridad Social? Es decir, ¿cómo sufragará las pensiones, las ayudas a la dependencia, las medicinas de las farmacias, los subsidios de desempleo?
  • ¿Cómo conseguirá financiarse en los mercado con la incertidumbre que crea un país nuevo y con lo cobarde que es el dinero?

Incertidumbre política

El futuro económico de una Catalunya independiente tras una DUI es muy incierto, pero no lo es menos el político. Para que un Estado independiente sea considerado como tal, necesita muchas cosas, pero la principal es que la Comunidad Internacional lo reconozca. Y para ello es fundamental que una potencia mundial apoye desde ya tal independencia. Desde el bando nacionalista siempre se pone como ejemplo el caso de Kosovo como el de un Estado independizado por medio de una DUI que de facto sigue siendo independiente. Pero olvidan que este país tenía el apoyo de Estado Unidos y el de la mayoría de países de la Unión Europea y que, aún así tuvo muchísimas dificultades. Por no olvidar que sigue sin ser reconocidos por muchos otros países, entre ellos Rusia, Serbia y, cómo no, España.

Una país independiente requiere mucho esfuerzo y Junqueras y Mas, si realmente quieren que Catalunya llegue a ser un Estado serio, han de despejar todas estas dudas. No basta con movilizar a la gente en la calle. Hay que movilizar a los poderes fácticos en los despachos.Y trabajar mucho, no solo para que los catalanes puedan decidir, cosa muy digna y legítima, sino para que esta decisión no lleve a sus ciudadanos al desastre político y económico.

Rajoy y el inmobilismo

Por otro lado, ¿qué pretende hacer Rajoy? Hasta ahora se ha conformado con el inmovilismo y la constante negativa; con su estrategia preferida: dejar que los problemas caigan por su propio peso. Pero el problema catalán sigue igual, es más, cada vez está más vivo y tenso. Así que:

  • ¿Cuándo pretende proponer una salida alternativa?
  • ¿Qué nos ofrecerá a los catalanes para convencernos de que, como él sostiene, es mejor quedarnos en España?
  • ¿Seguirá ignorando las manifestaciones del 11 de septiembre, cada vez más multitudinarias?

Los problemas no se resuelven esquivándolos y, a veces, cediendo a las aspiraciones más nobles del contrincante uno consigue evitar la guerra. Rajoy no quiso aceptar un pacto fiscal, algo que era de justicia y de sentido común. Y ahora tendrá que bregar con una Comunidad Autónoma que ya no se conforma con "la llave de la caja".

En definitiva ambos bandos deben sentarse a negociar, a encontrar una salida digna y consensuada. Porque ellos hacen y deshacen, pero quien pagamos el pato somos los ciudadanos de a pie. Porque si nuestros políticos no son capaces de encerrarse en una habitación y no salir hasta haber encontrado una solución, cómo decía Groucho Marx, "que paren el Mundo porque yo me bajo".

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