Las claves dela crisis de Turquía

Los 4 pasos para entender por qué se produjo el golpe de Estado en Turquía y el por qué fracasó

El golpe de Estado fallido que vivió Turquía la madrugada del pasado viernes provocó una de las situaciones más tensas de la historia reciente del país, en la que un grupo de militares se revotaron en contra del Gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan, que responsabilizó del acto al clérigo residente a los Estados Unidos Fethullah Güllen, del cual ya ha pedido la extradición. Después de centenares de muertos (entre civiles, policías y militares implicados en el golpe) y que la comunidad internacional (después de un largo silencio incómodo) expresara su apoyo al “gobierno democráticamente elegido” de Turquía, la situación volvió a la “normalidad”. Ahora analizamos en 4 puntos los motivos por los cuales se produjo el golpe de Estado turco y el por qué no prosperó.

1. El Gobierno era conocedor del golpe de Estado antes que se produjera

Decenas de miles de personas han sido detenidas o cesadas durante los días posteriores del intento fallido de golpe de Estado. Es muy difícil conseguir todos estos datos en tan poco tiempo, con nombres y apellidos incluidos, por lo cual, deja entrever que la lista ya estaba hecha, por lo que Erdogan y sus hombres eran conscientes que se estaba cocinando una revuelta militar para derrocar el gobierno de Turquía. De hecho, en los primeros momentos se barajó la posibilidad que hubiese sido propiciado por el mismo Erdogan, con el interés de fortalecer su gobierno una vez superado el golpe, y de poder implantar políticas que hasta ahora no estaban permitidas (como la pena de muerte, prohibida en el país des del 2008).

El opositor turco Gülen es el principal sospechoso de ser el autor del golpe de Estado.

El opositor turco Gülen es el principal sospechoso de ser el autor del golpe de Estado.

Aun así, esta opción no cogió más forma, y de momento no parece que sea el motivo real del golpe. Y de hecho, Erdogan y el primer ministro turco, Binali Yildirim, insistieron en la teoría que ha sido Gülen la mente pensante de esta revolución.

2. Precipitación de movimientos de los golpistas: un golpe de Estado chapucero

Que Erdogan y los suyos supiesen la posibilidad del golpe, hizo que los “traidores” al gobierno dinamizasen una idea que no tenía una consistencia suficiente, que era el mismo golpe militar. Lo quisieron llevar a cabo rápidamente, sin estar preparados. La facción rebelde, compuesta por algunos centenares de militares, ocuparon con tanques i un helicóptero de combate las calles de Turquía, y provocaron el pánico entre la población durante horas, antes que el presidente turco hiciera a sus ciudadanos una súplica para que lucharan contra los sublevados.

Los colpistas también ocuparon la cadena de televisión CNNTürk y cortaron la emisión.

Los colpistas también ocuparon la cadena de televisión CNNTürk y cortaron la emisión.

Los golpistas tomaron la cede de la cadena estatal TRT, declararon la ley marcial, ratificaron su falsa victoria y hasta anunciaron la apertura de un nuevo proceso constituyente. Lo que no tuvieron en cuenta los militares eran las emisoras privadas de televisión, que pudieron continuar informando sobre la actualidad del país. Si el golpe fracasó, también fue porque los enemigos del gobierno no tenían ninguna complicidad política, ya que todos los partidos, incluidos los que teóricamente se habrían beneficiado del golpe, no dieron apoyo al acto. A demás, los militares infravaloraron el papel de la policía, que fue mucho más eficaz de lo que esperaban, y con la ayuda de la población consiguieron neutralizar el ataque. Y sobre todo, un golpe militar no puede llegar a buen puerto si no se consigue anular la cabeza del Estado.

3. Erdogan sabía cuándo se produciría el golpe 6 horas antes

Los movimientos chapuceros del golpe militar, provocaron que unas horas antes que se produjera el atentado, la inteligencia turca pudiese conocer las intenciones golpistas, por lo cual, Erdogan tuvo tiempo de sobras para organizar sus movimientos. Aun así, en lugar de dar instrucciones para evitar el golpe (y tenía herramientas para hacerlo), prefirió subirse a un avión, marcharse de la ciudad, y dejar que se produjera el golpe. Y este es uno de los motivos por los que muchos pensaron que el mismo presidente estaba detrás de la actuación militar. Aun así, y continuando con el orden de los hechos, cuando los soldados llegaron a la situación dónde tenía que estar Erdogan, no encontraron a nadie, y fue el inicio del fracaso de los sublevados.

Erdogan durante la rueda de prensa en la que pidió a la ciudadanía, desde la distancia, que permanecieran en las calles.

Erdogan durante la rueda de prensa en la que pidió a la ciudadanía, desde la distancia, que permanecieran en las calles.

4. Un mensaje de texto que acabó con los golpistas

Erdogan aterró en la base del aeropuerto, y des de allí inició su actuación contra los sublevados. Envió un mensaje de texto a los teléfonos móviles del país para pedir a los ciudadanos que “se levanten” en nombre de la democracia y la paz, en una nueva llamada a la movilización social frente al fallido golpe militar. El mensaje, signado con el nombre completo del presidente y enviado por “RT Erdogan”, instaba a los turcos a tomar las calles y a hacer frente a la “reducida estructura” que se movilizaba el viernes por la noche en contra del Gobierno, el cual aspiraba derribar.

La población turca salió a la calle como respuesta a la llamada de su presidente en un mensaje de texto.

La población turca salió a la calle como respuesta a la llamada de su presidente en un mensaje de texto.

La llamada seguía la misma línea de las palabras pronunciadas por el presidente durante las últimas horas, incluso antes de volver a Estambul y de ser recibido por una multitud de simpatizantes. Cuando el golpe justo se había iniciado, Erdogan apareció en televisión a través de una videoconferencia telefónica para apelar a la responsabilidad ciudadana.

Balance de la represión

El primer ministro turco, Yildirim, ya advirtió que harían una rápida “operación limpieza” contra los golpistas después de certificar el fracaso del golpe. “Nuestro trabajo aún no ha terminado”, refiriéndose a esta purga iniciada por las autoridades turcas contra las fuerzas que apoyaron el intento de golpe de Estado. Por esta razón reivindicó el papel de “vigilantes de la democracia” que tienen que ejercer los ciudadanos y les instó a confundir las “bandas del Estado paralelo con uniforme” con “nuestros soldados”.

Esta purga, que está afectando sobre todo a personas que se consideran afines al autoexiliado Fethullah Gülen, se ha continuado estos días en diferentes órganos y administraciones públicas.

Decenas de miles de personas han sido detenidas o obligadas a dimitir después del fallido golpe de Estado en Turquía.

Decenas de miles de personas han sido detenidas o obligadas a dimitir después del fallido golpe de Estado en Turquía.

Y de hecho, a estas alturas, la inmensa cantidad de nombres y apellidos que el gobierno relaciona con el Golpe de Estado suben a decenas de miles, unos datos exagerados en un tiempo récord. ¿Cómo pudo Erdogan reaccionar tan rápida y masivamente en identificar a miles de civiles? No se sabe, pero lo que sí podemos contar es la cifra exacta de personas que están sometidas a esta purga de estilo estalinista:

Los últimos datos demuestran que de momento hay un total de 8.660 personas detenidas, 6.139 de las cuales son militares (de entre los que se encuentran 115 generales y 1.350 oficiales de rangos inferiores), y 1.481 son jueces y fiscales. Por otra parte, ya se han suspendido a 27.000 trabajadores públicos, de los cuales, la gran mayoría pertenecen a los Ministerios del Interior (8.777) y Educación (15.200); aunque también hay 1.500 personas suspendidas del Ministerio de Finanza, y 100 más del de Presidencia del Gobierno. 990 de los detenidos ya han pasado a prisión preventiva. A parte, claro está, de la prohibición de emisoras de radio y de televisiones, que han terminado cerradas, o de canales web que también han sido clausurados.

La última novedad es que el Consejo de la Educación Superior (YÖK) ha pedido a los 1.577 decanos de todas las facultades de universidades públicas y dependientes de fundaciones, que abandonen sus cargos. De momento hay 60 personas que han presentado su dimisión. El presidente del YÖK dejó claro que “en las universidades no puede quedar un solo académico o directivo” que esté relacionado de algún modo con la comunidad de Gülen, “tenemos que limpiar la comunidad educativa de esta organización terrorista”. Y en los próximos días se seguirán añadiendo más y más personas en la larga lista que forman los protagonistas de la purga del Gobierno turco.

Hazte socio

También te puede gustar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>