Las coordenadas de la semana

Tres datos informativos enmarcan el cierre de semana y la apertura de la próxima. Los tres son de gran entidad. Uno, de política interior se va extend…

Tres datos informativos enmarcan el cierre de semana y la apertura de la próxima. Los tres son de gran entidad. Uno, de política interior se va extendiendo en el tiempo. Es el conflicto cada vez más grave entre el Gobierno y el PP por el Estatuto de Autonomía de Cataluña, que ahora ha abierto otra dimensión con el anuncio de la recogida de firmas por el PP y el informe del Consejo de Estado en base al cual los populares ofrecen un gran acuerdo para reformar la Constitución y, el Estatuto. Una iniciativa que podría llevarse a cabo si el ambiente político estuviera menos crispado. La Constitución que surgió de un gran consenso solo puede abordarse cuando este clima vuelva a imperar en la política española, y esto exige una razonable confianza mutua que hoy no existe. Tal y como se va desarrollando, los protagonistas políticos en el Gobierno y en oposición parecen olvidar cada vez más una ley no escrita: la política no es tanto la capacidad de generar conflictos en el seno de una sociedad como la gestión para resolverlos. El debate político más o menos intenso no solo es razonable, sino en muchos casos bueno, siempre y cuando no se acaba transformando en una herida social que separe y lance a “unos contra otros”. Cuando esto sucede cuando el adversario se transforma en enemigo a batir significa que los límites se han rebasado. La tarea de hoy de los políticos responsables es la de resituar el problema. No es un deber solo de ellos, también de las otras instituciones, especialmente los medios de comunicación que tengan sentido de su responsabilidad social. Todo esto también significa un reto para los cristianos, que ayer eran llamados a reflexionar mediante la Encíclica de Benedicto XVI sobre la esencia de su fe: Dios es amor.

En el plano internacional por su proximidad geográfica y dimensión es evidente que el éxito extraordinario de Hamas en las elecciones palestinas ha alterado todas las coordenadas. Es la primera vez que una organización que defiende y practica el terrorismo alcanza el poder por vía democrática y, esto sucede al tiempo que continúa empantanada la guerra de Irak y abierto el conflicto nuclear con Irán. La victoria de Hamas puede significar una oportunidad histórica si la responsabilidad de gobierno introduce en racionalidad a esta organización política, pero también puede abrir un abismo si persiste en combinar responsabilidad en el gobierno y terrorismo contra Israel.

La victoria de Evo Morales en Bolivia ya se ha cobrado el primer resultado. La caída de casi 8 puntos de Repsol en La Bolsa tras anunciar que sus reservas habían bajado un 25% como consecuencia de los ajustes en Bolivia y, también en Argentina. En paralelo la multinacional española ha informado que congela sus inversiones en aquel país andino. El hecho que los dos principales productores de gas e hidrocarburos de América Latina estén gobernados por Hugo Chávez como el caso de Venezuela, y Evo Morales, cuyas políticas aún están por ejecutar pero cuyo discurso empieza a tener efecto, genera una inestabilidad que alcanza de lleno a España y de rebote sitúa en el primer plano un problema que está lejos de aparecer en la agenda política como es el de nuestra política energética que presenta dependencias y riesgos excesivos.

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