Las crisis de Irán y Nigeria ponen el petróleo por las nubes

El Lunes de Pascua ha visto un récord en el precio del petróleo de tipo Brent, la referencia para el mercado europeo: 71,62 dólares, más de 30 dólares…

El Lunes de Pascua ha visto un récord en el precio del petróleo de tipo Brent, la referencia para el mercado europeo: 71,62 dólares, más de 30 dólares por encima de lo que en  la Guerra del Golfo de 1990 ya se consideraban precios carísimos. La tensión con Irán por sus usos de energía nuclear y los conflictos étnicos en Nigeria, dos países petroleros, hacen desconfiar a los inversores y la escalada de precios complica la recuperación económica mundial.

A estos dos factores de preocupación se ha sumado un tercero: el Gobierno de Chad amenaza con interrumpir el suministro de petróleo (160.000 barriles de crudo diarios) si no se liberan unos fondos que el Banco Mundial le había concedido para construir un oleoducto. Y al acercarse el verano en el hemisferio norte, con su necesidad extra de gasolina para desplazamientos vacacionales, el panorama se complica.

Con las últimas subidas, el precio del crudo Brent ha superado los máximos alcanzados el verano con el huracán Katrina en EEUU, cuando llegó a cotizar a 68,69 dólares por barril el 30 de agosto pasado.

Irán es el cuarto productor mundial de petróleo y el segundo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Produce cuatro millones de barriles al día, y la mayoría los cuales exporta a China y a la Unión Europea. Aunque el Gobierno de Teherán ha reiterado que su programa nuclear sólo está dedicado a fines civiles, como la generación de energía eléctrica, Estados Unidos y la Unión Europea consideran que Irán pretende construir armas atómicas.

Nigeria es el quinto productor de la OPEP. La violencia entre facciones étnicas en la región del Delta del Níger, la que tiene los yacimientos petrolíferos, tiene paralizada una cuarta parte de su producción. 

De la violencia de los países pobres al depósito de los países ricos

Así, la violencia étnica, a veces con ribetes religiosos, y una cultura del enfrentamiento, afectan desde países en vías de desarrollo a la economía mundial.

En su discurso de Pascua Benedicto XVI pidió el domingo que los países afronten «las crisis internacionales vinculadas a la energía nuclear», exigiendo que se llegue «a una salida honrosa para todos mediante negociaciones serias y leales». En este sentido, pidió que «se refuerce en los responsables de las naciones y de las organizaciones internacionales la voluntad de lograr una convivencia pacífica entre etnias, culturas y religiones, que aleje la amenaza del terrorismo». «Éste es el camino de la paz para el bien de toda la humanidad», afirmó.

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