Las dificultades a la hora de definir la pobreza

El Banco Mundial ya no se referirá a las economías más pobres como “países en vías de desarrollo”

La medida para determinar la pobreza es una temática que aún genera importantes debates entre los economistas La medida para determinar la pobreza es una temática que aún genera importantes debates entre los economistas

Recientemente el Banco Mundial (BM) ha dejado de referirse a los países pobres en sus informes como “países en vías de desarrollo” y pasarán a clasificarlos según bloques regionales.

Las razones principales que han conducido a estos cambios son, según la misma institución mundial, el hecho de que los países han crecido mucho económicamente durante los últimos años reduciéndose así la pobreza mundial a la mitad de la existente hace cincuenta años. Este hecho junto con el aumento de la complejidad de las economías hace necesario aproximar el crecimiento de los países desde diferentes prismas y no desde una mirada simplista como podría ser la anterior clasificación.

Otro argumento esgrimido por los expertos es que la antigua clasificación no mostraba la heterogeneidad existente entre los países que formaban parte. Por ejemplo China no tiene nada que ver con Zimbabue, ni desde un punto de vista económico, ni tampoco cultural o demográfico. Este punto es importante, ya que a la hora de clasificar los países y poder así analizar las características de los diferentes bloques, si agregamos en un mismo espacio países tan diferentes, el análisis estará muy sesgado y será poco realista. Ahora bien, parece que clasificar por bloques geográficos los diversos países tampoco soluciona de forma satisfactoria este problema.

Otras instituciones económicas mundiales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) clasifican las economías menos ricas como “mercados emergentes” y también como “economías en vías de desarrollo”, la misma terminología que la que ya ha abandonado el BM. Pero el mismo FMI especifica que este tipo de clasificación no se basa en “un criterio económico estricto” y que simplemente es una forma que permite “facilitar el análisis y proporcionar un método razonable para organizar los datos”.

Sede del Banco Mundial en Washington DC

Sede del Banco Mundial en Washington DC

¿Cómo medir la pobreza?

Otra problemática que emerge en esta temática es sobre qué indicador utilizar para clasificar los países e identificar la pobreza. Lo más generalizado sin lugar a dudas es el del Producto Interior Bruto (PIB), que mide la suma de bienes y servicios finales producidos en un país valorados según su precio de mercado. Ahora bien, este indicador cada vez tiene más detractores, ya que según estos es incompleto.

Algunos de los principales argumentos utilizados por los críticos son los siguientes:

  1. No tiene en cuenta la economía doméstica, es decir, si se contrata a una persona para que limpie la casa hace subir el PIB, en cambio si son los propios miembros de la casa los que la limpian, no tendrá ningún efecto en el PIB.
  2. No valora si una actividad económica es buena o mala. El PIB valora positivamente la prostitución o el tráfico de drogas, por el contrario penaliza el voluntariado.
  3. El PIB no tiene en cuenta las externalidades negativas. El ejemplo más claro es el de la contaminación. Cuanta más actividad industrial, más contaminación habrá y el PIB subirá. Este hecho provocará que se incentiven prácticas industriales sin tener en cuenta el medio u otras consecuencias que puedan tener en terceros.
  4. El PIB no valora correctamente el cambio tecnológico a través del precio. Por ejemplo, hoy un consumidor tiene en el mismo móvil que le ha costado 200 € la cámara de fotos, la de vídeo, el internet, etc. En cambio, no hace muchos años, teníamos que comprar por un lado la cámara de fotos, por el otro la cámara de vídeo y así sucesivamente para poder obtener las mismas utilidades que hoy nos ofrece el móvil. Pues bien, el PIB en lugar de premiar el avance tecnológico que ha supuesto el móvil y sus aplicaciones, lo penaliza, ya que desde el punto de vista del PIB, aportaba más a la economía de un país cuando se tenían que comprar los diferentes aparatos por separado que en la actualidad cuando tenemos todas estas posibilidades concentradas en el móvil.
  5. Sólo tiene en cuenta variables económicas. No tiene en cuenta que la felicidad o la calidad de vida pueden estar determinadas por otras causas diferentes a las económicas.

Aparte del PIB existen indicadores alternativos que ya han sido empleados por algunas instituciones y países aunque en la mayoría de los casos han actuado como complementos al PIB. Los más conocidos son el índice del desarrollo humano, el indicador de progreso genuino, la felicidad interior bruta y el indicador del progreso social.

En conclusión, el cómo medimos la riqueza de un país y clasificamos los países es una tarea muy importante, no sólo para poder analizar el comportamiento de estos países, sino también a la hora de cuantificar y saber dirigir correctamente las políticas públicas necesarias, especialmente para los países considerados pobres. Ahora bien, esta pobreza tiene muchas caras y por lo tanto su análisis y caracterización es compleja. Todavía hoy no existe una medida universal que nos indique a qué le decimos pobreza.

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