Las elecciones de Irak fueron “un voto contra la ocupación”, según una cooperante

Irak sigue viviendo unos días postelectorales marcados por la combinación entre esperanza y decepción, ya que la violencia continúa. Entre las numeros…

Irak sigue viviendo unos días postelectorales marcados por la combinación entre esperanza y decepción, ya que la violencia continúa. Entre las numerosas valoraciones, la agencia MISNA ofrece este viernes el testimonio de Paola Gasparoli, vinculada a ‘Un ponte per…’, la misma ONG de voluntariado internacional a la que pertenecían las dos italianas secuestradas en octubre. “Para los iraquíes, las elecciones del domingo pasado han sido sobre todo un voto contra la ocupación estadounidense”, asegura. La cooperante se dedicó a la tutela de los derechos humanos durante el período de 8 meses que pasó en el país, entre 2003 y 2004, y ahora tiene muy claro la sensación común de casi toda la ciudadanía. “Con el paso de los meses, la ocupación de Estados Unidos se ha vuelto masiva, invasora y violenta. El motivo que ha llevado a los chiítas a acudir a las urnas fue precisamente el de reconquistar la soberanía, pero no son los únicos antiamericanos”, explica.

Paola Gasparoli, entre otras acciones, acompañaba “hasta las bases militares estadounidenses a las familias de las víctimas de enfrentamientos o bombardeos, con el objetivo de que recibiesen las debidas indemnizaciones”. Asegura que ha llevado a “chiítas, sunnitas, cristianos y gente de otras creencias y culturas, todos unidos por la misma triste suerte”. Todo esto es lo que, según la cooperante, explica la alta participación electoral. “Una gran parte de la población ha valorado las elecciones como un evento de la máxima importancia en la historia del país”, concluye. Por otro lado, aclara que “la abstención no puede haberse dado solamente entre los chiítas, ya que también han pedido la suspensión de las votaciones algunos chiítas y ciudadanos procedentes de partidos de izquierda que no han entrado nunca en el nuevo Gobierno provisional o, en algunos casos, influidos por líderes tribales tanto sunnitas como chiítas”.

Ciertamente no está claro, según Gasparoli, que estos comicios hayan sido cien por cien limpios. “Las irregularidades son difícilmente verificables porque no había observadores internacionales y porque los periodistas presentes en Irak se desplazaban escoltados, con poca libertad para moverse y hacer entrevistas”, comenta. Como dato positivo, subraya que el pueblo iraquí ha demostrado “un coraje nacido de la esperanza de que las cosas puedan cambiar y de que los elegidos ahora elaboren una Constitución encaminada a unir más que a dividir el país”.

Este testimonio coincide con una noticia de última hora que no por habitual es menos impactante. Se trata del secuestro de la periodista italiana Giuliana Sgrena, enviada especial del diario IL MANIFESTO. Se dirigía, según la agencia ANSA, a la mezquita sunnita de Karstl, en la zona de la Universidad de Bagdad. El intérprete que la acompañaba reveló que un grupo de hombres armados obligó a la informadora a salir del vehículo amenazándola con armas de fuego. Sgrena se disponía a realizar una entrevista a un grupo de exiliados de Falluja. El director del rotativo, Gabriele Polo, comentó que la periodista se había puesto en contacto con la redacción en Italia alrededor de las 12 del mediodía (hora italiana).

Otro elemento destacable sobre la actualidad en Irak se refiere a los resultados parciales de las elecciones. Según la primera proyección, el principal partido chiíta, la Alianza Iraquí Unida (AIU) habría ganado claramente, aunque todavía falta un recuento oficial con porcentajes más fiables.

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