Las feministas de Quebec cuestionan la elección de una transgénero como su presidenta

Los activistas transgénero intentan “aplastar la realidad de los dos sexos para imponer una visión asombrosa en la que ya no habría ni hombres ni mujeres”, afirma una feminista

Desde diciembre de 2017, ocupa la presidencia de la Federation des Femmes du Québec, “Gabrielle” Bouchard, de 49 años, que se define como “mujer trans”, y que a efectos de la ciencia biológica y anatómica es un hombre. Esta asociación tiene unas 700 militantes, y “representa” a 300 grupos feministas, siendo la mayor plataforma feminista de Quebec.

Bouchard ha declarado en la prensa que ha vivido una vida de “privilegio masculino” por encima del “techo de cristal”, y que después de su “transición” ahora pertenece al grupo oprimido.

“Tengo la ventaja de que he visto ambos lados, he experimentado la marginación, aunque haya gente que diga que no lo he hecho”, aseguraba en el National Post.

Las feministas que no lo aceptan

Pero hay feministas que no están de acuerdo. Denise Bombardier, escritora y personalidad radiofónica, columnista en el “Journal de Montreal”, periódico conservador, incluso se atreve a preguntar: “¿Es una mujer trans una mujer de verdad?”

Y denuncia que los activistas transgénero intentan “aplastar la realidad de los dos sexos para imponer una visión asombrosa en la que ya no habría ni hombres ni mujeres”.

También se ha manifestado Diane Guilbault, que dejó esta Federación en 2013 y organizó su propio grupo de mujeres llamado “Pour les droits des femmes du Quebec“.

Señala que “la experiencia de una mujer que nace mujer es completamente distinta de la experiencia de un hombre que decide un día presentarse como mujer”.

Y escribe un artículo con el título “Ser mujer no es una elección” señalando que las “mujeres trans” no pueden morir en el parto, ni sufren la menstruación ni pueden quedar embarazadas de un violador, y que “proteger la identidad de género” daña los “derechos de las mujeres”.

Los conservadores señalan el absurdo

Las asociaciones provida y profamilia de Quebec han comentado la situación a la agencia LifeSiteNews. George Buscemi, presidente de Campagne Quebec Vie, observa que muy pocas voces han señalado el absurdo de que alguien que es biológicamente varón presida la mayor asociación feminista.

“Hay una especie de educado y avergonzado silencio. Creo que todo el mundo piensa ‘esto es ridículo pero no podemos decirlo'”, declara Buscemi. Pero cree que son las primeras grietas del choque entre la agenda feminista y la de los activistas transgénero.

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