Las ministras que deberían ser cesadas

Con la excepción del vicepresidente Solbes y también la vicepresidenta Fernández de la Vega, al menos por lo que se refiere a su capacidad para salvar…

Forum Libertas

Con la excepción del vicepresidente Solbes y también la vicepresidenta Fernández de la Vega, al menos por lo que se refiere a su capacidad para salvar los platos rotos, el gobierno de Zapatero es mediocre o, en algunos casos, como el de Moratinos, simplemente fallido.

Hay ministerios tan importantes como el de Trabajo y Seguridad Social que han sido incapaces de abordar con rigor un tema tan importante como es la anunciada quiebra del sistema público de pensiones. Ahora mismo las modificaciones que se discutirán en el Congreso de los Diputados no alteran sustancialmente el riesgo ni el problema. De hecho España es el país de la UE-15 que menos medidas ha adoptado.

Este Ministro también ha presentado una ley, reiteradamente exaltada con razón, la de la Dependencia, que solo tiene un grave inconveniente: el modelo que persigue aplicar al crear el Sistema Nacional de Dependencia es literalmente inviable porque los cálculos que acompañan la ley manifiestan que ni saben cuantas personas dependientes hay, cual es su gravedad, el número de plazas en residencias que pueden acogerla, y el coste real que va a tener todo esto.

Por otra parte, como estos malos cálculos se terminan en el 2014, omiten toda previsión sobre el inicio del periodo realmente crítico, tanto para la dependencia muy ligada a la edad, como para la seguridad social, como es el inicio de las jubilaciones de la generación del “baby boom”, que hasta aquel momento habrán representado una extraordinaria inyección de población activa y, por consiguiente de capacidad de generar ingresos para el Estado. A partir de aquella fecha empezará a suceder todo lo contrario.

Pero en ese entorno de ministros mediocres o fallidos, destacan algunos por su incapacidad que intentan suplir con campañas o simplemente demagogia.

Demagoga es, de una manera exaltada, fuera de medida y fuera de lo que ha de ser el estilo de un gobernante, la Ministra de Fomento, Magdalena Álvarez. No es el primer gobernante de estas características, baste con recordar a Alfonso Guerra pero con una diferencia muy acusada: de Guerra podríamos decir que era un demagogo a la griega o si se quiere con clase.

Magdalena Álvarez emplea el estilo más barriobajero, el aquí te pillo aquí te rajo. Ahora mismo con el hundimiento del sistema de los ferrocarriles de Cercanías en el área metropolitana de Barcelona que sirven a cinco millones de habitantes, la Ministra ha razonado precisamente sólo en este estilo.

Después de más de tres años de gobierno ella no tiene culpa de nada. Los malos malísimos de la película son el PP, que castigó a Cataluña sin inversiones y CiU que se hizo cómplice de este castigo. Realmente no es un método brillante pero es lo único que da de si esta señora. Pero ¿le pagamos para que despotrique contra los demás o para que resuelva problemas?

Es cierto que hay un problema de baja inversión en Cercanías y, por consiguiente, de mantenimiento, pero lo que no dice la señora doña Magdalena es que el hecho determinante que ha quebrado la fragilidad del sistema es el empeño absurdo, según los propios técnicos implicados y el más elemental sentido común, de que el AVE penetre en Barcelona a través del colapsado corredor del Llobregat y se quiera embutir en la estación de Sants, congestionada de servicios y sobretodo sin espacio físico material para recibir una nueva infraestructura.

Esta opción significa maquinaria pesada trabajando a centímetros de los sistemas que regulan las cercanías, de todas sus infraestructuras, con los consiguientes accidentes que vienen interrumpiendo día si, día también, el servicio.

Y junto con la crisis del ferrocarril de Cercanías, el problema de hacer pasar innecesariamente también todo un túnel por el centro de la ciudad. Una ciudad traumatizada por el grave accidente provocado por el hundimiento de otro túnel en el Carmel, y que ha obligado a rectificar todo el trazado de una línea de metro.

El trazado urbano del AVE amenaza a monumentos emblemáticos de Gaudí como la Pedrera y la Sagrada Familia. Un proyecto que es carísimo, que fuerza a nuevos retrasos, cuando la solución clara, sencilla y económica es la de entrar por Barcelona por el corredor del Vallés y utilizar la estación en el extremo opuesto de la ciudad, la Sagrera, mucho mejor preparada para continuar hacia Francia.

La Sra. Magdalena Álvarez es, en términos políticos claro está y con todo el respeto que merece su persona, incapaz políticamente y nulos sus más elementales criterios técnicos. Por eso la Sra. Álvarez debe dimitir porque constituye un error público el mantenerla en el cargo.

Y algo semejante se podría decir de la responsable de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, inédita en aquel segundo capítulo y que en Sanidad hasta ahora lo fundamental que se le conoce son sus campañas y sus anuncios sobre problemas que después no sabe resolver. Donde además demuestra una escasa capacidad para jerarquizar prioridades.

Tan nefasto resulta el tamaño de la hamburguesa que se vende en establecimientos malignos, como el desastre social y sanitario que representa que España sea en términos relativos el primer consumidor del mundo occidental de cocaína, por delante ya de EEUU.

No debería sorprendernos tanto, no hace más de dos años los datos ya señalaban que habíamos alcanzado la segunda posición.

La sociedad española está presentando una serie de patologías que parecen indicar que han perdido todo freno y autocontrol, pero éste sería ya otro tema. Ante nuestro récord en drogadicción lo único que se le ocurre a Doña Elena es hacer una campaña de publicidad contándonos lo malo que es para la salud el chute de cocaína, y que los camareros vigilen los lavabos (sic).

Y ¿qué van a “impedir” los camareros si la “rayita” de coca para uso personal está despenalizada? Los camareros sólo pueden intervenir si uno se fuma un Ducados. Esa es la realidad legal de España, a la que la señora Salgado no ha dedicado ni una línea seguramente porque nada tiene que ver con nuestro gravísimo problema con la droga. Eso es creatividad y capacidad resolutiva, y lo demás son tonterías.

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