Las nuevas castas

Meses atrás los periódicos dieron una información que a primera vista parecía muy positiva. Habían disminuido de un…

Forum Libertas

Meses atrás los periódicos dieron una información que a primera vista parecía muy positiva. Habían disminuido de una manera extraordinaria los nacidos con Síndrome de Down. Pero la realidad es mucho más tétrica. Nacen muy pocos simplemente porque se les mata durante la concepción, es el aborto eugenésico.

Constituye una contradicción brutal de nuestra sociedad el que por una parte se canten las excelencias de los progresos alcanzados en la integración social y laboral de las personas que poseen esta característica genética y que, al tiempo, su vida sea absolutamente graciable. De manera que, quienes poseen aquella característica, en su mayoría no tienen derecho a nacer.
¿Alguien que defiende el aborto en razón de la malformación del feto y la forma como se está utilizando puede encararse a una persona con Síndrome de Down y decirle que su vida no merece la pena de ser vivida si así lo considera su madre?

Contra esta brutalidad, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) ha pedido su comparecencia en el Congreso de los Diputados porque en la perspectiva de la nueva ley considera que la discapacidad del feto, es decir, que sufra grandes taras físicas o psíquicas, constituye un trato desigual en razón de esta discapacidad, y que por consiguiente es contraria a la Convención de la ONU sobre derecho de las personas con discapacidad, ratificada por España. Es otro frente más que se abre.

Y es que el aborto no solo es un mal moral tremendo, es una irracionalidad grave que arrastra consigo numerosas consecuencias.

Esta protesta de la Organización de Discapacitados, señala la punta del iceberg porque en realidad el aborto eugenésico que se practica a gran escala en España –un labio leporino basta- abre la puerta a una cultura eugenésica que va a terminar con la selección genética de los hijos para quien pueda pagárselo.

Quien haya visto el film Gatacca sabe bien de qué hablamos. Hablamos de una sociedad dividida en dos grandes clases sociales: unos seres privilegiados por la selección genética que desde el nacimiento están predestinados a los mejores lugares y a los mayores ingresos, y los otros, hijos de padres con pocos medios, que se dedican a trabajar en aquello que los otros no quieren. Es una versión mucho más atroz porque es profunda, biológica, de las castas en la India.

Lo que de allí a muchos escandaliza es motivo de estúpida celebración aquí.
Hazte socio

También te puede gustar