Las reivindicaciones de las mujeres

mujeres

El éxito de las manifestaciones y sobre todo la huelga parcial del día 8 de marzo, que fue la única de este tipo que se llevó a cabo en todo el mundo, servirá de muy poco si el resultado se traduce en el aumento de las subvenciones a los lobbys, la implantación de más cuotas que solo benefician a determinadas profesionales de la elite. Cuotas para directoras de cine, paridad en las subvenciones a las producciones cinematográficas, en los consejos de administración y en los cargos públicos (Guindos era un mal candidato al Banco Europeo porque no era mujer; según el PSOE, aunque poco después el mismo partido vetaba a una mujer de su mismo partido, Helena Valenciano, para presidir el grupo europeo). Todo esto no cambiará nada. Como no cambiará abocar más dinero y represión contra el feminicidio, que presenta un nivel bajo en el contexto europeo que, a su vez, lo es en relación al ámbito global, mientras se desatiende otra violencia contra personas más indefensas como los menores, ancianos y dependientes

Y servirá de poco porque las justas reivindicaciones están instrumentalizadas por el feminismo de género, que utiliza la reivindicación para combatir al hombre como enemigo porque considera que ha construido un sistema, al que califica de patriarcal, que debe ser destruido. Si se rememora el papel de los partidos comunistas en la fase dura de su historia encontraremos un paralelismo exacto: utilizar las reivindicaciones de los trabajadores, no tanto para lograrlas, sino como ariete para romper el modo de producción capitalista y la clase burguesa, que en el feminismo de género son todos los hombres

Y es que en las reivindicaciones del día 8 han situado dentro del mismo planteamiento político problemas que son muy diferentes si nos atenemos a las soluciones que necesitan, y que en algunos casos no afectan solo a las mujeres.

Así, la brecha salarial está estrechamente relacionada con la maternidad, con los hijos, por consiguiente, su vía de respuesta pasa por otorgar prioridad a aquella condición, a la igualdad de oportunidades para las madres y la no discriminación, algo que comparten con otros grupos sociales como los inmigrantes.

La promoción profesional guarda relación con el enfoque anterior. La mujer que no ha dejado el trabajo porque no tiene hijos difícilmente no ascenderá si reúne condiciones. Y es que la discriminación no funciona como nos quieren hacer ver, por razones de sexo, que sería contrario a la lógica capitalista, sino por razones de productividad. Conciliación, horarios adecuados y régimen laboral apropiado para la maternidad son las vías de solución.  Por cierto, ¿han reparado en el escaso número de madres, y de hijos, de nuestras políticas? Siendo baja la natalidad española, si fuera la equivalente a diputadas y ministras, el resultado sería de derribo. Siendo así es difícil que entiendan los problemas de la mujer que quiere hijos o los tiene.

Violencia y feminicidio. Guarda relación sobre todo con el tipo de vínculo -mucho menos en el matrimonio, mucho más en las parejas de hecho y la cohabitación-, con la creencia religiosa -poca en la católica practicante- y también con la educación ética que han recibido. Si no se basa en el respeto al otro, sea quien sea, y en la capacidad -la fortaleza- para controlar los impulsos -una virtud- la situación no mejorara sustancialmente.

Abusos sexuales. Guardan relación también con la educación ética, la moderación de los impulsos, es decir, la templanza -otra virtud- y también con la actitud prudencial de la mujer y la reducción de la hipersexualización que vive nuestra sociedad.

En relación con todo lo anterior sorprende la ausencia de toda referencia a dos de los factores que más discriminan y atentan contra la dignidad de la mujer: la prostitución y la pornografía. Pedir explicaciones a las autoras de la plataforma reivindicativa por esta omisión es algo obligado, pero que a ningún partido político o grupo feminista le haya llamado la atención es sorprendente, cundo es un motor básico que impulsa a la violencia en las relaciones ente hombres y mujeres. ¿O acaso la prostitución fue prohibida en Suecia y Noruega por razones estéticas?

El trabajo en el hogar está relacionado con la valoración económica y el reconocimiento social de estas tareas fundamentales, con independencia de quien las haga y como se repartan, porque esto ha de dejarse a la libre decisión de la pareja, porque si no, al final el feminismo de género se meterá en su cocina y en su cama; el sueño de toda visión totalitaria.

Finalmente, las pensiones de las viudas guardan relación con el reconocimiento de la tarea en el hogar, y esto significa necesariamente aumentar sus prestaciones para que ninguna quede por debajo del 75% de la pensión del marido, ni por debajo del umbral de pobreza relativa.

En definitiva, soluciones concretas y distintas que encajan mal con la reivindicación general, que en realidad solo persigue instrumentalizarlas al servicio de la ideología de género. Y el método para verificar que nos equivocamos en nuestra afirmación es sencillo: observar cuantas medidas sobre los temas apuntados surgen del gobierno y del Congreso de los Diputados a lo largo de los 12 próximos meses.

Hazte socio

También te puede gustar

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>