Las remesas de inmigrantes doblan la ayuda oficial española al desarrollo

España ha aumentado la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) en los últimos años. Aún así, una parte importante de esa ayuda se corresponde con créditos F…

España ha aumentado la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) en los últimos años. Aún así, una parte importante de esa ayuda se corresponde con créditos FAD, o sea programas de condonación y conversión de deuda externa, y resulta a todas luces insuficiente. Cabe resaltar, por ejemplo, que las remesas de inmigrantes suponen más del doble de la AOD española.

 

Los más de cuatro millones de inmigrantes que residen en España enviaron a sus países de origen en 2007 por vía oficial, o sea bancos, remeseras y empresas de envíos y giros, más de 8.100 millones de euros, según datos del Banco de España.

 

A esta cifra hay que añadir los envíos de dinero fuera de los conductos reglamentarios, como por ejemplo a través de correspondencia o por medio de compatriotas que viajan a su país de procedencia. Se calcula que más de 3.000 millones de euros salen de España por estos procedimientos.

 

Así, con un total de más de 11.000 millones de euros, las remesas de extranjeros residentes en España doblan sobradamente los apenas 5.000 millones que el Ejecutivo de Zapatero destinó a la AOD.

 

“Afán de rapiña”

 

Son cifras facilitadas recientemente por la directora general de Planificación y Evaluación de Políticas de Desarrollo, Milagros Hernando, quien también reconocía, aunque a la baja, que las remesas de inmigrantes suponen “prácticamente el doble de la cantidad que dedica España a la ayuda oficial al desarrollo”.

 

Hernando señaló que los gobiernos de los países receptores de dinero “intentan cobrar impuestos por las remesas que reciben”, lo que calificó de “afán de rapiña”.

 

Al mismo tiempo, “los países del Norte intentan contabilizarlas en el apoyo que ofrecen a los países receptores”. Estos últimos “temen que las transferencias privadas sustituyan a la ayuda oficial”, dijo, lo que “no es el objetivo del Gobierno de España”, matizó.

 

Para la directora general de Planificación de Políticas para el Desarrollo, es necesario “dinamizar los acuerdos entre entidades bancarias para que haya seguridad jurídica en las remesas que se envían” y señaló la urgencia de “que la persona receptora pueda plantearse planes de futuro” con un acceso al crédito bancario y a “planes de futuro” a partir de los fondos que recibe de familiares en otros países.

 

Si no hay envíos, “cataclismo económico”

 

Por su parte, Iñigo Moré, director de remesas.org, entidad especializada en el envío de dinero de los emigrantes a sus países de origen, aseguró que “si las remesas dejaran de llegar a los países de destino, sería un cataclismo económico para esas naciones”.

 

Moré señaló que “la aplicación de la legislación europea llevará en poco tiempo a que cualquiera pueda realizar un envío de dinero” a otro país, lo que calificó de “democratización financiera” y llevará a que termine el monopolio actual de los bancos.

 

Ineficacia de las AOD

 

Por otra parte, las ayudas oficiales al desarrollo no siempre cumplen su objetivo de favorecer a los más necesitados. El desconocimiento de las circunstancias reales por las que atraviesa el país teóricamente beneficiado convierte en ineficaces muchas de esas ayudas.

 

En ocasiones actúan como freno a las iniciativas individuales o se dirigen a ámbitos demasiado amplios e incluso no demandados. Además, un porcentaje elevado de del dinero que llega por estas vías se difumina en trámites burocráticos.

 

Por el contrario, las remesas, aunque no siempre resultan del todo eficaces, generan consumo, bienestar e inversiones. Unos beneficios que disfrutan las propias familias del inmigrante, que son las que reciben el dinero, y que revierten en la comunidad a la que pertenecen.

 

Los datos lo confirman: 5 de cada 100 euros que envían los extranjeros en España a sus países son destinados a la compra de vivienda; el 60% del total, al consumo; y el resto, a ahorro e inversión.

 

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